Hope Spots: un rayo de esperanza para el mundo marino

Hope Spots: un rayo de esperanza para el mundo marino

La bióloga y oceanógrafa Sylvia Earle, toda una leyenda de la divulgación científica, busca expandir la calidad y cantidad de las áreas marinas protegidas mediante la colaboración ciudadana con los Hope Spots


Aunque la actividad humana cada vez provoca más problemas a nuestos mares, también hay cada vez más personas que luchan por evitarlos. En el Día Mundial de los Océanos, voy a hablar de los Hope Spots, esos “Lugares de Esperanza” que la doctora Sylvia Earle ha nombrado a través de su organización Mission Blue. Esta organización fue creada en 2009, con la dotación económica recibida tras ganar el TED Prize, cuyo lema es “ideas que valen la pena difundir”, donde habló por primera vez de los Hope Spots. Her Deepness (Su Majestad de las Profundidades) posee una larga lista de títulos que le ha otorgado la opinión pública, los medios de comunicación o el público en general tras sus numerosas hazañas, ya que lleva toda una vida dedicada al cuidado de los océanos. Bióloga, oceanógrafa, científica, exploradora o divulgadora son algunas de las cualidades de esta auténtica leyenda viva del conservacionismo marino.

En realidad, Mission Blue es una alianza de organizaciones (la Sylvia Earle Alliance, con las iniciales SEA, mar en inglés) y subsiste gracias a donaciones de instituciones públicas o patrocinadores particulares, algunos, de la envergadura de una conocida marca de relojes de alta gama y precisión. Engloba a más de 200 organizaciones de todos los tamaños cuyo objetivo común es crear conciencia social para salvaguardar nuestros océanos. Con la creación de estas áreas marinas protegidas, se consigue proteger aquellos espacios que, por una serie determinadas de características específicas, son de una importancia especial.

Gracias a la fuerza y el prestigio de esta organización, se realizan campañas de comunicación y publicidad que muestran la labor y los resultados de las acciones que se vienen llevando a cabo. Pero para que área marina sea calificada de Hope Spots, debe cumplir una serie de requisitos.

La bióloga Sylvia Earle, en una imagen de archivo. | Mission Blue/Kip Evans

Y es que, aunque estas zonas necesitan más protección de la que reciben actualmente, por el momento un escaso 6% del océano mundial tiene algún tipo de protección. Mediante la inclusión de nuevas áreas marinas protegidas (AMP), el tratamiento que se otorga es similar al de los parques nacionales de tierra, con limitaciones, por ejemplo, en la explotación de la pesca o la minería. Existe un mapa con todas estas zonas registradas.

No importa el tamaño de estas áreas, pero sí deben reunir alguna de estas características: existencia de poblaciones de especies endémicas, amenazadas o raras; posibilidad de revertir el daño causado por el impacto humano; abundancia o diversidad de especies, ecosistemas o hábitats inusuales o representativos; ser zona de desove o de paso de migración; poseer valor cultural, histórico o espiritual importante o tener una importancia económica para la comunidad.

Zonas marinas ciudadanas

Lo novedoso de los Hope Spots es que cualquiera puede proponerlos. Basta con rellenar un formulario, donde se requiere la información necesaria, acompañada de la valoración de expertos y respaldada por una comunidad que se ofrezca a perdurar en su empeño de cuidar la zona, y documentación audiovisual y periodística. Si el Consejo, formado por expertos marinos de todo el mundo, tras una exhaustiva investigación, da el visto bueno, esos Puntos de Esperanza se darán a conocer, generando una ola mundial de apoyos que los líderes y responsables políticos no podrán ignorar.

Cada semestre dichos expertos, conocedores de los lugares más remotos y sus circunstancias, evalúan las propuestas. Además de los factores anteriores,el área solicitada debe dar Esperanza de alguna forma y los solicitantes deben ser parte del proceso, es decir, implicarse y permanecer en el proyecto. Normalmente, son gente local y cercana al área, que deben ofrecer la información suficiente para que el consejo pueda decidir.

Una vez aprobada la solicitud, los solicitantes se les otorga la categoría de “champions” (campeones), y serán los responsables de las actuaciones llevadas en esa zona.

Hope Posts
Un grupo de submarinistas “champions” en el Hope Spots de la Gran Barrera de Coral. | Mission Blue/Grumpy Turtle Creative

Mission Blue realiza expediciones regularmente para comprobar, estudiar, apoyar y proteger estos ecosistemas vitales. Con el esfuerzo de todos unidos por el mismo fin, los Hope Spots podrían ser una gran red de áreas marinas protegidas con la fuerza suficiente para salvar los océanos. El cuidado de los océanos, de nuevo en manos de la concienciación ciudadana.

“Los próximos cinco años pueden ser los más importantes de los próximos diez mil para nuestro planeta. Hay muchas razones para la esperanza, pero todos los días se cierran las puertas de la oportunidad. Sabemos que hacer. Ahora es el momento de actuar“, explica Sylvia Earle, nombrada “Heroína del planeta”, por la revista Times en 1998.

Frenar la degradación

Para sumarnos a esta ola ciudadana, Earle nos da unas pautas sencillas, pero determinantes, que cualquiera puede seguir y que sus resultados serían muy beneficiosos para el conjunto de la sociedad. Ella ya las cumple. Son estas:

  • Reducir la huella de carbono,
  • No comer fauna marina (la sobrepesca es un factor que crece cada año)
  • Reducir el plástico de un solo uso
  • Obsérvese y pregúntese: “¿cómo puedo yo ayudar?” No todos podemos contribuir de la misma forma, y en la suma de todas las habilidades está la solución.

Hope Spots en España

Actualmente, existen más de 130 Puntos de Esperanza en el mundo, 3 de los cuales se hallan en España. En 2015 se creó el primero en todo el Mediterráneo, y fue en las Islas Baleares. Precisamente la UNESCO declaró en 2019 Patrimonio de la Humanidad el área existente entre Ibiza y Formentera, lugar donde crece la posidonia y debe ser salvaguardada de un modo exhaustivo, ya que esta planta endémica del Mediterráneo constituye el hogar de multitud de organismos, contribuye a la depuración de las aguas, genera grandes cantidades de oxígeno en el fondo marino, actúa como sumidero de carbono, previene la erosión en el litoral… es decir, indica de forma clara el nivel de calidad ambiental existente.

El segundo Hope Spot español se halla en el Mar de Alborán, zona donde se concentra una de las biodiversidades más ricas del Mediterráneo, incluidas algunas especies en peligro de extinción. Todo ello se ve amenazado por el elevado tráfico marino que sufre. El tercer Hope Spot se da cita en Canarias, en la zona de Tenerife-La Gomera, siendo uno de los mejores ejemplos en el mundo de próspero sistema de archipiélago pelágico, es decir, que su fauna no vive sobre la plataforma continental, sino fuera de ella. Con ellos, el territorio marino protegido en el litoral español asciende al 12%. Una excelente noticia.

Un buceador del programa Hope Spots en el Mar de Sargazos. | Mission Blue

En 2014 se proyectó la película Mission Blue, documental donde se acompañaba y se seguía las actividades de esta Alianza, con Earle a la cabeza. Fue galardonado con el Emmy al Mejor Documental. Exactamente 5 meses después de su estreno, ya había 50 lugares oficiales de áreas marinas protegidas alrededor del mundo.

En 2018, Sylvia Earle, con 83 años, fue galardonada con el Premio Princesa De Asturias de la Concordia, aunque la lista de premios, logros y reconocimientos es casi inabarcable. En la ceremonia de entrega de los premios, dijo estas palabras: “El conocimiento es la clave de la continuidad de nuestra prosperidad y de nuestra existencia. Con el saber, viene el cuidado y con el cuidado, hay esperanzas de que podamos hacer, y lo haremos porque debemos hacerlo, las paces con la naturaleza y encontrar un lugar duradero para nosotros mismos dentro de los sistemas mayormente azules que nos sustentan”.



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