Los incendios más agresivos de la historia devoran la Costa Oeste

Los incendios más agresivos de la historia devoran la Costa Oeste

Los incendios más agresivos de la historia devoran la Costa Oeste

El fuerte viento y las altas temperaturas en California han alimentado una ola de incendios que ha dejado 23 muertos y destruido más de un millón de hectáreas de bosque y han cubierto ciudades como San Francisco de rojo y humo


Argemino Barro
Nueva York | 11 septiembre, 2020


Una aureola roja cubrió esta semana grandes extensiones de la Costa Oeste de Estados Unidos. Los vientos huracanados y las altas temperaturas, que han alcanzado el récord histórico de 50 grados centígrados en el condado de Los Ángeles, han alimentado una ola de incendios que ha dejado 23 muertos y destruido, solo en California, más de un millón de hectáreas de bosque. Las partículas de humo distorsionan la luz y envuelven ciudades como San Francisco en un resplandor rojizo que inspira la palabra “distopía”, y que equivale, para quienes lo respiran, a fumarse 12 cigarrillos diarios.

El humo de los incendios forestales vuelve naranja el cielo del área de Los Ángeles. | EFE/ Etienne Laurent

 

El humo y la niebla cubren San Francisco con un cielo naranja apocalíptico. | FOTO: EFE/Marc Arcas

Aún siendo un estado acostumbrado a los incendios, el fuego de August Complex, iniciado en agosto, se ha coronado como el más intenso de la historia de California. Los otros focos que actúan a la vez también han conquistado el podio: seis de los 20 fuegos más devastadores jamás registrados han sucedido en este año. En total, las llamas ocupan ahora mismo 18 veces más de territorio que en el mismo periodo del año pasado.

Las autoridades, tratando de evitar nuevos incendios, cortaron el lunes la electricidad en 22 condados, afectando a más de 170.000 hogares. Unos 14.000 bomberos combaten el fuego y los equipos de rescate salvan a docenas de personas todos los días. Solo el pasado martes, los helicópteros de la Guardia Nacional ayudaron a 214 californianos que se habían quedado atrapados entre las llamas.

Imagen cedida por la NASA capturada con el espectrorradiómetro de imágenes de resolución moderada (MODIS) del satélite Terra donde aparece un espeso humo que fluye desde de una línea de incendios intensos en Oregón y California. | Foto: EFE/Lauren Dauphin/NASA Earth Observatory

Algunos críticos republicanos, entre ellos el presidente de EEUU, Donald Trump, han acusado varias veces a California de haber incentivado los fuegos con sus regulaciones medioambientales: por ejemplo, recurriendo a fuentes energéticas menos fiables, lo cual provocaría accidentes eléctricos, o limitando la tala de árboles. A mayor densidad de los bosques, más riesgo de propagación.

El gobernador californiano, el demócrata Gavin Newsom, ha contestado de nuevo a estas críticas y reiterado que la principal causa del fuego es el cambio climático. “Literalmente, no tengo paciencia para los negacionistas del cambio climático”, declaró Newsom. “Es completamente inconsistente ese punto de vista con la realidad sobre el terreno y los hechos que estamos experimentando. Puedes no creértelo intelectualmente, pero tus propios ojos, tus propias experiencias cuentan una historia diferente”, añadió, de visita en una de las zonas damnificadas.

Vista del fuego declarado en Shaver Lake en el Sierra National Forest de California en septiembre de 2020. | FOTO: EFE/ Etienne Laurent

Varios estudios científicos reflejan que el calentamiento global seca los bosques y hace que los árboles sean más vulnerables a la plaga de los escotilinos: unos escarabajos que devoran la corteza de las coníferas y permiten que el monte arda más rápido. Otras razones que provocan o alimentan las llamas también tienen un origen humano. Los cortes de luz, la construcción de casas en áreas sensibles y las barbacoas de verano son factores decisivos en la temporada de incendios.

Este año, uno de los incendios se originó en una “fiesta de revelación del género”. Varios amigos se reunieron en un parque cercano a la población de San Bernardino para anunciar el género que tendría el bebé de una pareja. Normalmente, el género es anunciado en una explosión azul de fuegos artificiales, en caso de que el vástago sea niño, o rosa si es niña. En esta ocasión había también una máquina de humo para ambientar la fiesta. La activación de dicha máquina generó un incendio que destruyó casi 4.000 hectáreas en dos días.

El sol asoma entre las ramas de uno de los árboles atacados por el fuego en California. | FOTO EFE/EPA/Peter Dasilva

No es la primera vez que este tipo de evento causa un incendio. En 2017, otra fiesta de revelación de género acabó destruyendo 20.000 hectáreas en Arizona. El padre de la criatura, un agente de la Policía Fronteriza, disparó con su rifle a un artefacto que desvelaría una explosión de humo azul. Fue sentenciado a cinco años y a pagar una multa de 8,2 millones de dólares. Ha habido más tragedias similares, lo que ha hecho que The New York Times se pregunte si las fiestas de revelación de género están “malditas”.

La mala calidad del aire, que en algunos condados ha bajado a la clasificación de “peligroso”, amenaza la salud de sus habitantes. “Individuos que padecen del corazón o de los pulmones tienen que conocer los riesgos adicionales de las condiciones humeantes, dado que el humo de los incendios puede potenciar el riesgo de padecimientos cardiovasculares y cerebrovasculares, como un ataque al corazón o una apoplejía”, dijo a Vox.com el Departamento de Salud Pública de California. “Estos riesgos son especialmente significativos entre personas mayores de 65 años”.

También son vulnerables los enfermos de la Covid-19, que en California ha afectado a más de 750.000 personas y ha dejado 14.000 muertos. El aire irrespirable obliga a millones de californianos a permanecer en espacios cerrados, lo cual aumenta el riesgo de propagación del virus.

Pero la devastación no solo afecta a California. Los estados colindantes, de la costa del Pacífico o algo más hacia el interior, como Nevada, Colorado o Arizona, también están siendo azotados por los fuegos o por la ola de calor.

En Oregón el incendio, que supera en tamaño al estado de Rhode Island, ha obligado a evacuar a medio millón de personas: más del 10% de la población del estado. La interestatal 5 se llenó de familias transportando sus enseres de última hora y una cárcel de mujeres también ha sido desalojada, en virtud de las llamas de 10 metros, los vientos ardientes y los pueblos crepitantes.

Una bandera nacional de EEUU en mal estado ondea entre un bosque arrasado por las llamas en septiembre de 2020 en California.| FOTO: EFE/EPA/Peter Dasilva

Los fuegos en el estado vecino de Washington han arrasado más de 70.000 hectáreas. Sobre la ciudad de Seattle se ha elevado un penacho de humo que, inclinándose hacia el norte, puede notarse en los ojos y las gargantas de miles de lugareños. El gobernador del estado, el demócrata Jay Inslee, ha destinado fondos de emergencia a ayudar a los afectados.

La humareda, que se ve con total nitidez desde el espacio, como si fuera la espuma gris de una cerveza, se expande hacia el estado de Nevada y contamina su aire. La región del Lago Tahoe parece ahora mismo envuelta en un filtro de Instagram, anaranjado y mate. Las autoridades locales han etiquetado la calidad del aire como “insalubre”; lo mismo para las ciudades de Reno, Carlson y los valles de las inmediaciones.

Mientras tanto, el estado de Colorado ha experimentado una caída agresiva de las temperaturas, sin precedentes en el mes de septiembre. El pasado lunes, durante el Día del Trabajo, sus ciudadanos se reunían en torno a las barbacoas. La temperatura en la zona sur de las Montañas Rocosas, elevada por los incendios de los estados vecinos, alcanzó un récord de 38,3 grados centígrados. Unas 24 horas más tarde, el martes, descendieron a temperaturas invernales.

“Tenemos una diferencia de temperatura de entre 15 y 20 grados centígrados en veinticuatro horas”, dijo el meteorólogo de la CBS Jeff Berardelli. “Ayer, en Denver, estabas nadando en tu piscina; con suerte hoy llevarás pantalones largos, jersey y un abrigo”.

La alta concentración de partículas, que ha teñido de rojo una parte de los cielo del Pacífico, junto a los otros acontecimientos de este 2020, han reforzado el interés por las películas y novelas de ciencia ficción, que en algunos casos se han quedado pequeñas. Un youtuber añadió la música de la película Blade Runner 2049 a las imágenes aéreas de un San Francisco bañado en el color del fuego; el vídeo ha tenido medio millón de visionados en dos días.

La mala noticia es que la temporada de incendios solo acaba de comenzar. Los vientos conocidos como El Diablo, que pueden alcanzar los 112 kilómetros por hora, suelen azotar California en el otoño, avivando las llamas. Solo la humedad y el frío pueden elevar una barrera eficaz frente a la catástrofe.



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