Las mujeres que protagonizan el cuidado del mar - EL ÁGORA DIARIO

Las mujeres que protagonizan el cuidado del mar

Las mujeres que protagonizan el cuidado del mar

Actualmente hay una infinidad de pequeñas organizaciones sin ánimo de lucro que, con su trabajo, contribuyen a la sanación de nuestros mares. Muchas de ellas tienen además un interesante punto en común: están creadas y gestionadas por mujeres


Ana Alemany | Especial para El Ágora
Madrid | 2 julio, 2021


Los océanos representan un 71% de la superficie del planeta, pero alcanzan hasta el 99% del espacio donde se desarrollan los seres vivos. Además, desempeñan un papel vital en limpiar la atmósfera, ya que absorben grandes cantidades de dióxido de carbono y desprenden oxígeno a través de, entre otros elementos, el fitoplancton o la numerosa vegetación que habita en ellos. Pero un peligro se cierne sobre ellos, y es que los océanos están heridos.

Factores como el calentamiento de sus aguas, la sobrepesca o la contaminación están haciendo que los océanos pierdan su vitalidad. El plástico es otro factor muy difícil de combatir.

Afortunadamente, la voz de alarma se ha dado. Personas tan influyentes en el conservacionismo como Sylvia Earle ha dicho “Las acciones tomadas en los próximos 10 años determinarán nuestro futuro para los próximos diez mil años”. Y, en efecto, así es: ahora mismo tenemos muchos datos que antes desconocíamos y con esa información en la mano, se puede actuar. De forma individual o colectiva. A pequeña escala o con grandes actuaciones. De manera puntual, o como modo de entender la vida.

Sylvia Earle lleva luchando toda la vida y, desde 2009 con la organización Mission Blue realiza actuaciones con cobertura por todo el planeta. Greenpeace, con su ruido mediático, obtiene muchos logros en su lucha verde. El joven neerlandés Boyan Slat pretende reducir a la mitad la gran isla de plástico del Pacífico. Oceana, creada en 2001, es la mayor organización internacional centrada exclusivamente en la conservación de los océanos.

Pero, el trabajo de todos, suma. Y hay infinidad de pequeñas organizaciones sin ánimo de lucro que, con su trabajo, contribuyen a la sanación de nuestros mares. Vamos a enumerar unas cuantas que tienen, como punto en común, que están creadas y gestionadas por mujeres. En un mundo, el marino, que siempre ha sido más masculino que neutral. Con las redes sociales como primer reclamo para contar sus proyectos… y sus logros. Y con la educación ambiental y la divulgación como bandera.

Ecolocaliza 

Tras muchos años estudiando los cetáceos, Stefi Martín y Rocío Espada unieron sus pasiones (la educación ambiental y la investigación) y surgió, en 2015, Ecolocaliza.

Con una ilusión intacta desde el primer día, quieren dar a conocer los cetáceos de la Bahía de Algeciras y el Estrecho de Gibraltar mediante avistamientos de forma responsable, e involucrar al público en su protección y conservación. Además de las publicaciones científicas y de los talleres de navegación que vienen realizando, entre otros muchos proyectos, se encuentra el Proyecto Rorcual Común del Estrecho Oriental.

La oceanógrafa Rocío Espadas durante una expedición. | Ecolocaliza

El rorcual común es la segunda ballena más grande del mundo y se puede observar en la zona durante su migración desde el mar Mediterráneo al océano Atlántico en busca de aguas más frías en primavera, verano y otoño y regresa en la época invernal. Gracias a la colaboración de voluntarios, el año pasado contabilizaron más de 170 ballenas en la temporada.

Junto con el Proyecto Ballena, donde solicitan la ayuda ciudadana para crear una gran base de datos sobre la zona, no solo de avistamientos de cetáceos, sino de cualquier especie marina, quieren crear conciencia ciudadana, fundamental para involucrarlos en la conservación de la naturaleza de la comarca.

Ecolocaliza, a través de las voces de Stefi y Rocío, muestran un camino duro. “Pero tenemos muy claras nuestros sueños y metas. Para nosotras es muy importante que la persona que realiza la actividad disfrute y viva una experiencia inolvidable, pero también que invierta su tiempo en aprender lo que está observando y en mejorar su conocimiento”.

¿Su arma? “Nuestra pasión y perseverancia. Y también nuestro conocimiento, ya que para elaborar los trabajos científicos, los acompañamos de una exhaustiva toma de datos”. El resultado: “sentimos que estamos despertando el compromiso de la gente local por proteger recursos naturales que son únicos y que por desconocimiento no valoraban. Nuestro lema es ‘conocer para proteger’.”

Igualdad en el mar

Con su proyecto “Sirenas de Natividad”, Elba López ganó en 2018 su plaza en El barco por la Igualdad de Género del Mar, creado por la organización Comunidad y Biodiversidad (COBI) en 1999, una ONG civil mexicana que trabaja con comunidades rurales, promoviendo la conservación marina y el manejo sostenible de los recursos pesqueros, con la vinculación de la comunidad, para que se formen comunidades resilientes y océanos saludables.

En 2005 comenzaron un programa para instruir en técnicas de buceo PADI-Open Water a pescadores. Y 6 años después, ese programa se amplió a mujeres. Curiosamente, las interesadas fueron las esposas de la primera generación de buzos. Elba entró en el segundo año, 2012, cuando 7 compañeras ya habían participado el año anterior.ç

Una buceadora del programa ‘Sirenas de Natividad’ en plena acción. | Igualdad en el mar

En la isla de Natividad en el Estado de Baja California Sur, inmersa en la Reserva de la Biosfera del Vizcaíno, abundan los crustáceos, como las langostas y moluscos, fundamentalmente el abulón. Pero también el caracol, pepino de mar, erizo, sargazo y pescado. Con su monitoreo oceanográfico y biológico, las buzas contribuyen a informar del estado de las aguas de la zona de la reserva y las de pesca, y también a tomar las decisiones que sean necesarias.

Sanamares

Cuando Estibaliz Parras terminó la carrera de veterinaria, se introdujo en la instrucción de buceo recreativo. Su idea era dedicarse a la conservación, y consideró esta vía una forma de enseñar y aprender más del medio marino. Pero, contra todo pronóstico, descubrió que muchos de los que trabajaban, disfrutaban o vivían del mar apenas tenían conocimientos sobre elementos básicos de la naturaleza marina. Entonces, una idea sobrevoló por su mente, y un auténtico sentimiento de necesidad nació dentro de ella: decidió utilizar su conocimiento con las herramientas que poseía y crear Sanamares.

Su principal labor es acercar el mundo azul a todos y velar por su protección y conservación, con proyectos variados, como por ejemplo, charlas y formaciones de público general y específico, limpiezas marinas de playa y subacuáticas (hoy en día desarrolladas vía online, un método completamente novedoso y transgresor), proyectos de conservación como recogida y toma de datos de huevos de elasmobranquios, proyectos de identificación y distribución de algas, estado de conservación del pepino de mar, proyecto de identificación de residuos y su asociación a organismos vivos y proyecto de conservación de tiburones y rayas en el Estrecho de Gibraltar y Golfo de Cádiz.

Una foto submarina tomada por Sanamares en el Estrecho de Gibraltar.

El amor innato por el mar es algo que te elige a ti, no tú a él”, dice Estíbaliz, por eso intento devolverle todo lo que él me da, protegiéndolo. ¿Cómo? Conociéndolo, acercando el mar y sus organismos a la gente, estudiándolo, proponiendo proyectos de conservación e investigación, pero sobre todo, por medio de la divulgación porque conocer nos ayuda a proteger”.

Su vocación y entusiasmo, a veces se ve limitado por la falta de ayudas tanto a nivel económico como de acogida por entidades relacionadas con el mundo marino. El hecho de ser mujer a veces se podría calificar como un “sobreesfuerzo”, y aunque cada vez son más las mujeres que se dedican a la divulgación, conservación e investigación del medio marino, Estíbaliz considera que debe demostrar más por el mero hecho de ser del sexo femenino.

13 grados

Cuando comenzaron a bucear en la ría de Vigo, Sara Carrasco y Silvia Iglesias descubrieron un mundo submarino lleno de vida y paisajes maravillosos. Y para hacer partícipes al resto del mundo su tesoro, escribieron un libro, “Alen do azul”, de editorial Catro Ventos Editora, con el que acercar el lado más desconocido del mar. Durante el proceso de creación del libro, la magia marina las envolvió y crearon la cooperativa 13 Grados. Esa es la temperatura que suele estar el agua en el fondo de la ría.

“Cada vez que buceamos, recopilamos mucho material en vídeo y fotografía para elaborar contenidos que ayuden a comprender mejor cómo es la vida bajo el mar, sus peculiaridades y la gran biodiversidad que alberga. Pero esto no tendría sentido si no incluimos en el mensaje la importancia de conservar este tesoro, así que la otra parte fundamental de nuestro trabajo es fomentar comportamientos más sostenibles y respetuosos con el medio marino, hacer ver que todos pueden aportar mucho y mostrar formas de conseguirlo”, explican estas mujeres gallegas.

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Las buceadoras de 13 grados durante una inmersión. | 13 Grados

Ello lo hacen transformando lo que descubren bajo el agua en contenido visuales accesibles a todos: ilustraciones, audiovisuales, infografías, combinándolo con actividades como exposiciones fotográficas o safaris de buceo. También en sus redes sociales y web. Y lo hacen en castellano, gallego e inglés. Actualmente se encuentran elaborando talleres submarinos para este verano, donde los niños podrán disfrutar de la educación ambiental con las nuevas tecnologías, como el uso de ROVs y realidad virtual, por lo que no tendrán que mojarse para contemplar el fondo de la ría de Vigo.

A pesar de la dificultad con la que se tropezaron las componentes de 13 Grados para conseguir información sobre la vida submarina gallega, ya que cuando comenzaron apenas tenían nociones de biología o zoología, actualmente atesoran una riqueza en conocimientos que quieren transmitirla de un modo accesible para cualquier público, por medio de la divulgación y educación ambiental, que sería más sencillo si contaran con mayor apoyo mediático, económico e institucional.

“No importa lo que seas. Lo importante es tener una meta. Y luchar por ella”, aclaran.

Oceanmar-Project

“Es interesante percatarse de cómo a veces crees que conseguiste el trabajo de tu vida y que estás haciendo exactamente lo que siempre soñaste, y cómo una experiencia marina puede cambiar todo. Hay ocasiones en que tan sólo un segundo logra transformar por completo nuestras vidas”, dicen Mariana Arguero y Nathalie Aue, Naty, dos buceadoras latinoamericanas creadoras del proyecto OceanMar.

Durante el período de “stand by” que ha supuesto la cuarentena impuesta en la pandemia, las dos amigas, aunque tenían profesiones alejadas del sector, se sorprendieron conversando, ideando y dando forma a un proyecto que comenzó hablando, entre ellas, de la acidificación de los océanos.

Con la finalidad de esparcir información curiosa y atrayente sobre el mar, que descubra el interés innato que todo ser humano tiene por salvaguardar aquello que conoce y ama, OceanMar ofrece charlas sobre protección del Gran Azul, ha organizado un evento TEDx online para luchar contra el cambio climático y participado en cursos online de biología marina para niños con otras organizaciones. Hablan de diferentes actividades bajo el agua y cómo llevarlas a cabo de una forma sostenible, consejos, ideas o información no convencional.

Actualmente han iniciado también cursos online para niños y charlas presenciales para buzos en diversos centros de buceo.Con ello quieren crear “oceanmarinos”, gente que les hace preguntas como “¿Cómo puedo adoptar un coral?” Cada una de esas interacciones son un logro, porque van corriendo la voz y haciendo una red más grande de protectores y amantes del océano. Como decía Baba Dioum, “al final sólo conservaremos lo que amamos, amaremos solamente lo que entendamos, entenderemos sólo lo que nos enseñen”.

Latitud azul

Por la preocupación del daño que se estaba causando a los ecosistemas marinos, un grupo de amigos con el mar en común, crearon una asociación medioambiental que llevara a cabo campañas de divulgación y acciones concretas en defensa del mar. Poco a poco se fueron uniendo personas que aportaban desde otros ámbitos y comprendieron que todo está relacionado: para cuidar el planeta hay que empezar por cuidarnos nosotros, buscar la igualdad, vivir de una forma más consciente desde la alimentación hasta nuestro consumo en general, lograr una armonía con nuestro entorno.

Desde esta asociación vecinal han realizado actividades de divulgación y concienciación sobre la contaminación marina, particularmente el problema del plástico. “Realizamos campañas de limpieza de playas y de fondos, pero también talleres de consumo consciente, porque creemos que en la educación está la clave para el cambio. Realizamos salidas de snorkel al mar para mostrar la belleza de los fondos marinos y lograr reestablecer la conexión con la naturaleza y en particular con el océano. Creemos que generando este conocimiento lograremos el cambio necesario de consciencia para amar y cuidar nuestro entorno”, dice Alicia Herrera.

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Foto de grupo de la ONG Latitud Azul.

Desde Latitud Azul están convencidos de que otra forma de vida es posible. Luchan contra el consumo desmedido, el consumo rápido o el consumo destructivo, buscando en cambio un consumo consciente. Muestran una vida en conexión con la esencia y el entorno, una vida donde el afecto y el respeto prime sobre el dinero. Con pequeños cambios en el día a día, y mostrando esos cambios para que más personas empiecen a transitar ese camino.

Desde el año pasado realizan charlas en centros educativos, lo que hace que “podamos empezar a trabajar en edades tempranas, de manera que esa huella vaya haciéndose cada vez más profunda en esas futuras personas adultas”.



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