Más de 700 millones de niños viven en países de alto riesgo climático

Más de 700 millones de niños viven en países de alto riesgo climático

Según las estimaciones de la ONG Save the Children, 710 millones de niños viven viven en regiones donde el cambio climático está afectando profundamente a sus vidas, por lo que piden aumentar la financiación internacional para adaptación y mitigación


Debido a un crecimiento todavía incompleto y un sistema inmune inmaduro, los niños son el colectivo que más sufre y sufrirá las consecuencias del cambio climático. Especialmente en países con problemas perennes de pobreza o hambre, donde la infancia es a menudo sinónimo de duro trabajo y dificultades para llegar a adulto. Actualmente, unos 710 millones de niños viven en los 45 países del mundo con un mayor riesgo de sufrir el impacto del cambio climático, debido a la gran incidencia de fenómenos como inundaciones, sequías o huracanes. Así lo advierte un informe publicado esta semana por la ONG Save the Children, que evidencia que la crisis climática tiene y tendrá un impacto realmente grave en la infancia más vulnerable y en sus familias.

“La crisis climática es la mayor amenaza para la infancia y para el cumplimiento de sus derechos a nivel global. El brote de COVID-19 ya ha empujado a millones de niños y niñas y a sus familias a la pobreza y a sufrir hambre, pero las inundaciones, los huracanes y las sequías también están causando desnutrición en la infancia”, asegura Inger Ashing, directora general de Save the Children International. Por eso, con vistas a la cumbre virtual sobre el clima que auspiciará el presidente estadounidense, Joe Biden, el próximo Día de la Tierra, el 22 de abril, con presencia estimada de 40 líderes internacionales, la ONG ha pedido a los países un “mayor esfuerzo”.

El informe de la ONG revela que un hasta un 70% de los territorios más expuestos al cambio climático están en África, pero destaca también que los efectos del clima extremo causan estragos en muchos puntos del mundo, como Yemen, donde se suman al daño por la guerra; Congo, donde el sistema de salud está bajo presión por la malaria y el dengue; y Bangladesh, con gran riesgo de inundaciones y ciclones. En este sentido, Save the Children advierte de que, si no se toman medidas urgentes, la supervivencia de muchas familias será “cada vez más complicada”, sobre todo en países donde no existen redes de protección social, incrementando así la pobreza y obligándoles a huir de sus hogares.

Y es que, aunque el cambio climático afecta a todos los niños y niñas, los que viven en situación de pobreza o hambre, en zonas de conflicto o propensas a las catástrofes, serán los que más sufran, al no tener sus necesidades básicas cubiertas. Eso sí, la infancia en los países considerados de menor riesgo también se enfrenta a amenazas, como por ejemplo los incendios forestales, las inundaciones, las sequías y otros fenómenos meteorológicos erráticos.

Más financiación

Save the Children pide que en la cumbre de la semana próxima “se escuche a los niños, incluidos los más desfavorecidos y marginados”, e insta a “tomar medidas drásticas” para reducir el impacto del cambio climático en sus entornos. Entre otras medidas, los líderes globales deben “reconocer que la crisis climática es una crisis de derechos de la infancia“, que afecta “a los niños primero y peor”, apunta la ONG.

Pero, sobre todo, la ONG considera fundamental que los países ricos acuerden el aumentar la financiación para países con menos recursos a fin de que puedan adaptarse a los cambios del clima y asegurar que los niños estén presentes en futuras cumbres como la COP26 que se celebrará en noviembre en Glasgow (Escocia), donde deberían poder escucharse “las recomendaciones de la infancia”. En este sentido, se pide también incrementar los fondos destinados a los sistemas de protección social, como las ayudas a las madres embarazadas y a la infancia, para hacer frente a los crecientes impactos del cambio climático.

“Los niños y las niñas son los que menos han contribuido a la crisis a la que nos enfrentamos, pero serán los que paguen el precio más alto. Hemos visto el poder de la infancia y la adolescencia liderando un movimiento global frente al cambio climático. Pero hay que hacer mucho más: hay que escucharles y que los Gobiernos tomen medidas en base a sus opiniones. Los Gobiernos deben crear mecanismos y plataformas -online y offline- adaptados a la infancia para incorporar sus recomendaciones, incluyendo las de los más vulnerables, en las políticas climáticas”, concluye Ashing.



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