Nuevo indicador mejora la alerta temprana de sequías en África

Expertos de la Universidad de California han observado que las posibilidades de sufrir sequía se incrementan cuando la temporada de lluvias comienza más tarde. Esta información podría servir para perfeccionar los sistemas de alerta temprana y así reducir la inseguridad alimentaria en África


Las regiones del África Subsahariana han experimentado desde el 2015 un aumento sin precedentes en su inseguridad alimentaria aguda, que se ha visto aún más agravada durante el 2020 con la llegada de la pandemia. Para los expertos, el principal detonante de este incremento han sido las continuas sucesiones de eventos climáticos extremos, como las sequías que azotaron la región en 2015, 2016 y 2017, que, por otro lado, se podían haber suavizado con mejores sistemas de alerta temprana.

Con la idea de perfeccionar ese ecosistema preventivo, los investigadores del Centro de Riesgos Climáticos de la Universidad de California se lanzaron en la búsqueda de indicadores que pudiesen advertir de la llegada de largas temporadas de sequía con varios meses de anticipación.

“Un sistema de alerta temprana óptimo tiene en cuenta las condiciones registradas en diferentes momentos del año, por eso lanzamos la hipótesis de que los retrasos en el inicio de la temporada húmeda podrían indicar condiciones de sequía estacional”, han comentado los investigadores de la Universidad de California en su estudio, publicado en la revista PLOS ONE.

Las regiones que más sequías sufren son las que más inseguridad alimentaria presentan (clic para ampliar)| Foto: PLOS ONE

Para explorar esta posibilidad, los expertos analizaron la relación entre la fecha de inicio, las condiciones de sequía observadas a través de imágenes satelitales de la cubierta vegetal y los riesgos de inseguridad alimentaria basados en informes trimestrales sobre la inseguridad alimentaria en África subsahariana desde abril de 2011 hasta febrero de 2020.

El análisis desveló que un retraso aproximado de 10 días en el comienzo de la temporada de lluvias se asociaba con una probabilidad notablemente mayor de padecer sequía y, por lo tanto, de agravarse la inseguridad alimentaria. Para un retraso superior a 20 días, la probabilidad aumentó hasta en un 50%.

“La repentina llegada de las sequías producen millones de dólares en pérdidas y desplazan a la población hacia una situación alimentaria mucho más delicada. Este estudio revela que la fecha de inicio de las lluvias puede servir como indicador para prepararse para estas sequías”, han señalado los autores del estudio.

“Por lo tanto, esta investigación podría tener implicaciones directas en los esfuerzos por mitigar los impactos más adversos de estos fenómenos extremos que parecen volverse más frecuentes con la llegada del cambio climático”, han añadido.

Asimismo, los científicos han destacado que los métodos y conjuntos de datos utilizados en este estudio son aplicables y están disponibles a nivel mundial, lo que “puede permitir la utilización del valor de la fecha de inicio como herramienta de alerta temprana para otras regiones con inseguridad alimentaria”.

El siguiente paso de los investigadores consistirá en examinar la relación entre la fecha de inicio de la temporada de lluvias con el rendimiento de cultivos para establecer sistemas que, por ejemplo, adviertan de la fluctuación de los precios en los cereales o los productos ganaderos.

La sequía desestabilizará Oriente Medio

La crisis climática amenaza con desestabilizar aún más Oriente Medio, por la creciente sequía y la disminución de la producción agrícola que provocarán desplazamientos migratorios masivos del campo a la ciudad con más desigualdades y conflictos, según un estudio de la Universidad de Tel Aviv.

La reducción de cultivos “obligará a millones de personas a abandonar zonas rurales del interior y buscar refugio en ciudades” con infraestructura precaria y poca capacidad o voluntad para acoger a nuevos habitantes, avisa Rabinowitz en su libro “El poder de los desiertos: cambio climático, Oriente Medio y la promesa de una era pospetrolera”, publicado por la Universidad de Sanford.

Esto ya se produjo en “casos trágicos” como los de Sudán o Siria y “podría convertirse en una nueva normalidad en Oriente Medio”, agrega el autor, que advierte sobre las fricciones entre grupos étnicos o las desigualdades que el cambio climático puede exacerbar.

Los países pobres de la región, “cuyas contribuciones a la crisis climática han sido relativamente menores, son los que más sufrirán”, mientras que “los más ricos y tecnológicamente más avanzados” son los que “tienen los medios para adaptarse” y “protegerse de los peligros” de la nueva situación medioambiental, pese a ser “responsables” de producir “mayores emisiones de efecto invernadero por cápita”.

Pero a la vez son estos últimos, las monarquías del golfo Pérsico que los últimos setenta años acumularon “una riqueza legendaria”, los que podrían “convertirse eventualmente en parte de la solución a la crisis climática“, lo que plantea ciertas perspectivas optimistas.

Estos países tienen un futuro “precario” si no se reinventan: la era del petróleo está llegando a su fin y las fuentes de energía renovable actualmente eclipsan a los combustibles fósiles en el transporte y en la producción de electricidad en todas partes, de acuerdo con el informe.



Se adhiere a los criterios de transparencia de

Archivado en:
Otras noticias destacadas