El último baluarte de hielo del océano Ártico se derrite

El último baluarte de hielo del océano Ártico se derrite

Una investigación ha descubierto que la llamada ‘última Zona de Hielo’, conocida así por contener grandes cantidades de hielo espeso y antiguo, se está desintegrando en algunas áreas por los impactos del clima local y el cambio climático


El Ártico es una de las regiones que más están sufriendo los estragos de la crisis climática, calentándose el doble de rápido que el resto del mundo. Este matiz ha provocado que muchos de sus ecosistemas o cualidades que lo definían se hayan visto comprometidos, incluso aquellos que en principio eran inquebrantables.

Esto es precisamente lo que ha ocurrido con una región al norte de Groenlandia y las islas del archipiélago ártico canadiense a la que se definió como “La Última Zona de Hielo”, un área de hielo antiguo y grueso que parecía estar aguantando a las subidas de las temperaturas.

De acuerdo con un estudio publicado en la revista Nature Communications Earth & Environment, este baluarte comenzó a debilitarse en la primavera del 2018 cuando de manera repentina se formó en su hielo una polinia en respuesta a vientos anómalos hacia el norte que alejaron el hielo marino de la costa.

Para 2020, y a pesar de que el hielo de la región estaba en unos niveles que rozaban la normalidad, había aparecido en determinados puntos partes de hielo delgado que, al derretirse habían dado origen a una cascada de deshielo.

“Este fenómeno inició un ciclo de absorción de energía térmica para derretir más hielo, a pesar de que había algo de hielo espeso. Entonces, en los años en los que se repone la capa de hielo en esta región con hielo más viejo y grueso no parece ayudar tanto como cabría esperar”, comenta Axel Schweiger, científico polar del Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad de Washington (UW) y autor principal del estudio.

hielo ártico
El hielo más antiguo de Ártico podría desaparecer en el actual escenario de calentamiento

Con las imágenes satelitales adquiridas para este trabajo, él y su equipo observaron que la concentración de hielo en la zona mostró un mínimo histórico del 50% con respecto a los valores normales el 14 de agosto de 2020.

Del mismo modo, descubrieron que alrededor del 80% de esta pérdida se debió a factores relacionados con el clima, como los vientos que rompen y mueven el hielo. El otro 20%, o una quinta parte, se debió al adelgazamiento a largo plazo del hielo marino debido al calentamiento global.

Los resultados plantean preocupaciones sobre la última zona de hielo, pero no se pueden aplicar de inmediato a toda la región, sino solo a aquellas afectadas por las brechas, apunta Schweiger. También se desconoce cómo el aumento de las aguas abiertas en esta región afectaría a las especies dependientes del hielo a corto y largo plazo.

“Sabemos muy poco sobre los mamíferos marinos en la última zona de hielo. Casi no tenemos datos históricos o actuales, y la realidad es que hay muchas más preguntas que respuestas sobre el futuro de estas poblaciones”, añade Kristin Laidre, científica principal de la Laboratorio de Física Aplicada de la UW

Estudios pasados apuntan a una severa disminución de las especies autóctonas como consecuencia de los cambios en el hielo. Los osos polares, por ejemplo, se están viendo obligados a desplazarse de sus lugares habituales de caza, lo que está cuadriplicando unos gastos energéticos que no pueden suplir.

“Es probable que la disminución de estas especies presagie la disminución de otros mamíferos marinos dependientes del hielo y algunas de sus principales presas, como el bacalao ártico que depende del zooplancton asociado al hielo marino. Las especializaciones fisiológicas de estos depredadores, ya sea que cacen en la parte superior o debajo del hielo marino, no son adecuadas para un Ártico que se calienta rápidamente”, concluyeron los autores de ese estudio.



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