Aunque nieve ahora, las ciudades sufrirán cuatro grados más de calor en el futuro

Aunque nieve ahora, las ciudades sufrirán cuatro grados más de calor por el cambio climático

Un estudio de la Universidad de Illinois (EEUU) avisa de que las ciudades podrían calentarse más de 4°C a final de siglo debido a las altas emisiones de gases de efecto invernadero y el cambio climático. Las urbes sufren el efecto isla de calor, al retener temperaturas y crear un entorno más cálido que el campo abierto


Parece extraño hablar de ciudades que se calientan cuando buena parte de las capitales de España están congeladas por la nevada de los últimos días. Sin embargo, las previsiones auguran un futuro a medio plazo cada vez más sofocante para las grandes urbes.

Un estudio liderado por la Universidad de Illinois (EEUU) y publicado en la revista científica Nature Climate Change avisa de que las ciudades podrían calentarse más de 4°C a final de siglo debido a las altas emisiones de gases de efecto invernadero y experimentar una disminución de la humedad relativa, lo que podría impactar en la salud de las personas.

Entre las posibles consecuencias de este calentamiento sustancial de las ciudades, el autor principal del trabajo, Lei Zhao, destaca el estrés por calor, que podría causar un aumento sustancial de la mortalidad y la morbilidad humanas, así como de la demanda de energía (como el aire acondicionado), además de una gran reducción de la productividad en el trabajo.

Hasta ahora, los modelos climáticos globales se habían establecido para el análisis a gran escala, lo que hacía que las zonas urbanas estuvieran poco representadas. De hecho, precisamente estas zonas suelen calentarse más que las zonas rurales o suburbanas porque las superficies construidas de hormigón y asfalto absorben más calor e inhiben el enfriamiento. Es el conocido como efecto isla de calor que todos podemos apreciar en las ciudades actuales: los edificios absorben el calor durante el día y lo devuelven durante la noche, calentando el ambiente. Algo especialmente notorio en los sofocantes veranos españoles.

Peatones caminando a la sombra en la ciudad australiana de Sydney. | FOTO: Cooperman

Por todo ello, las urbes experimentan más estrés térmico, escasez de agua, contaminación atmosférica e inseguridad energética debido a las altas densidades de población. Según los investigadores, la incorporación de estas variables en las predicciones del cambio climático es “crucial” para comprender el futuro clima urbano, pero hacerlo “supone un desafío”.

En este sentido, el autor del estudio, también investigador del departamento de Ingeniería Civil y Medioambiental en la Universidad de Illinois, ha expresado que tanto la vegetación como la infraestructura ecológica (como los tejados verdes, los árboles de las calles, los parques y otras zonas verdes) podrían ayudar a reducir la temperatura ambiente urbana mediante la refrigeración por evaporación.

“Los árboles también proporcionan sombra para el confort térmico de los peatones. Sin embargo, la viabilidad y la eficacia de la refrigeración por evaporación de la infraestructura verde dependen de la ubicación de las ciudades”, añade Zhao.

Asimismo, el estudio también vaticina una disminución casi universal de la humedad relativa en las ciudades, haciendo más eficiente la evaporación de la superficie e indicando que estrategias de adaptación, como incorporar vegetación urbana, podrían ser útiles.

Sin embargo, el científico advierte de que “no existe una solución única para todos”, ya que “una medida que funciona bien para una ciudad no necesariamente funciona para otra”.

“Por ejemplo, aumentar en gran medida el verdor en una ciudad podría no ser factible en ciudades secas donde el recurso hídrico ya es muy escaso”, ilustra.

Por lo tanto, según el investigador, la planificación y la comparación a gran escala, así como la adopción de decisiones basadas en la información urbana específica local, son necesarias para determinar qué medidas debe adoptar una ciudad para el futuro, de manera que las interacciones entre las tierras urbanas, la baja atmósfera y el cambio climático a gran escala queden reflejados en el modelo estadístico.

Modelo estadístico y de clima

En el estudio publicado en Nature Climate Change los investigadores han examinado cómo la crisis climática afecta a las ciudades mediante el uso de modelos estadísticos basados en datos, combinados con modelos climáticos físicos tradicionales centrados en procesos.

El modelo predice que para finales de este siglo, el calentamiento medio en las ciudades del mundo aumentará 1,9 °C con emisiones intermedias y 4,4 °C con emisiones altas.


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