El BCE incluirá los riesgos climáticos en los test de estrés de 2022

El BCE incluirá los riesgos climáticos en los test de estrés de 2022

El Banco Central Europeo asegura que el año que viene se reanudarán los test de estrés al sector financiero anulados este 2020 por la crisis del coronavirus y anuncia la inclusión de los riesgos climáticos en esta herramienta de control bancario a partir de 2022


Las instituciones financieras europeas no quieren que el sector bancario siga retrasando la inclusión de los peligros de la emergencia climática en sus cuentas. El Banco Central Europeo (BCE) ha anunciado esta semana que incluirá los riesgos climáticos y medioambientales en los test de estrés que llevará a cabo en 2022. Para la máxima autoridad monetaria y supervisora del continente, es necesario introducir cuanto antes el calentamiento global en las operaciones financieras, debido a la importancia que la transición energética va a tener en la economía y su más que posible impacto en los activos de los bancos. Eso sí, el sector por ahora se resiste a esta estrategia debido al fuerte impacto que ha supuesto la pandemia en sus balances.

“En línea con la importancia creciente del cambio climático para la economía y la creciente evidencia de su impacto financiero en los bancos, el BCE llevará a cabo sus próximos test de estrés supervisores en 2022 sobre la base de riesgos climáticos”, ha explicado la institución a través de un comunicado, en el que asegura que dará más detalles de dicha prueba de esfuerzo a lo largo de 2021. En cualquier caso, el próximo año, la máxima autoridad bancaria reiniciará los test de estrés habituales tras haberlos suspendido en 2020 por el coronavirus, por lo que ignora el aplazamiento que habían solicitado los bancos argumentando el enorme estrés al que ya están sometidos por la crisis.

Sobre la inclusión de riesgos climáticos, a pesar de que habrá que esperar al año que viene para más detalles, el BCE ya ha publicado una guía sobre la clasificación e información de riesgos climáticos y medioambientales, que entra en vigor con efectos inmediatos aunque no afectará a los bancos hasta que comiencen los test de estrés. De acuerdo con el documento, las entidades tendrán que tener en cuenta factores de riesgo como fenómenos meteorológicos extremos, patrones climáticos crónicos, la contaminación, la pérdida de la biodiversidad o las políticas y regulaciones medioambientales a la hora de examinar la viabilidad de inversiones y créditos.

En concreto, los bancos tendrán que desglosar como estos riesgos pueden afectar a sus operaciones (por daños físicos), al mercado (por volatilidad o pérdida de valor de activos) o al crédito (probabilidades de incumplimiento en sectores expuestos). Además, la autoridad monetaria ha pedido a los bancos que a principios de 2021 realicen una autoevaluación sobre las expectativas supervisoras planteadas en la guía y formulen planes de acción sobre ese supuesto. Tras ello, el propio BCE examinará esas autoevaluaciones y planes para, en 2022,  tomar “medidas concretas” en las entidades que sea necesario.

El objetivo no es otro que el de acelerar la implementación de las finanzas verdes a nivel europeo, ya que a pesar de su gran crecimiento estos últimos años aún están lejos de gozar de aceptación universal. De hecho, el BCE ha publicado otro informe este viernes en el que asegura que los bancos no están desglosando todos los riesgos climáticos y medioambientales que sería de esperar.

“Aunque ha habido cierta mejora con respecto al año pasado, los bancos necesitan hacer esfuerzos significativos para apoyar mejor sus desgloses con información relevante cuantitativa y cualitativa”, ha destacado el presidente del Consejo de Supervisión del BCE, Andrea Enria. A este respecto, en la segunda mitad de 2021 la máxima autoridad monetaria buscará identificar las brechas de información y discutirá sobre ellas con los bancos.



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