Bolsonaro, en guerra contra las comunidades indígenas de Brasil

Bolsonaro, en guerra contra las comunidades indígenas de Brasil

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, ha anunciado este jueves que el proyecto de ley que permite explotar reservas indígenas protegidas ya está listo y será enviado al Congreso para su aprobación


Cuando el ultraderechista Jair Bolsonaro resultó elegido en las elecciones presidenciales de Brasil en 2018, el mundo indígena contuvo la respiración. El actual presidente había prometido que no daría ni un centímetro más a las reservas de estos pueblos nativos y su racismo está fuera de toda duda. Incluso llegó a declarar, en una entrevista a Correio Braziliense: “Es una pena que la caballería brasileña no fuera tan eficiente como la estadounidense, que exterminó a los indios”. Ahora, Bolsonaro ha dado un paso más en su guerra contra los indígenas al anunciar este jueves que tiene lista una ley que permitirá la explotación minera y agrícola en las reservas.

Tras bloquear la anterior COP25, el actual Gobierno brasileño continúa su cruzada contra el medio ambiente y la sostenibilidad. Su intención con esta ley es poder explotar los recursos mineros que hay en las reservas, espacios protegidos en los que el ecosistema apenas ha cambiado en milenios. Muchos están situados en el corazón del Amazonas, por lo que si se abriera la veda, el pulmón del mundo se podría ver aún más afectado por la tala y los incendios indiscriminados para hacer sitio a terrenos de pasto o cultivo. Muchas organizaciones internacionales ecologistas han señalado ya al Gobierno por lavarse las manos ante la epidemia de incendios que ha asolado el Amazonas este 2019.

Deforestación de la selva amazónica.

Eso sí, Bolsonaro ha intentado vender la futura ley como ventajosa para las tribus indígenas, y ha hecho un llamamiento a las comunidades nativas para que se incluyan en la sociedad, aludiendo que se les ha obligado injustamente a vivir separados en la miseria. “Los indígenas podrán hacer en su tierra todo lo que hace un agricultor“, ha destacado. Sin embargo, los represetantes de las tribus se niegan en redondo a abandonar su estilo de vida milenario y critican que las políticas de Bolsonaro buscan acabar con su cultura y tradiciones. Algunas incluso denuncian que están sufriendo muchos más ataques e invasiones de sus tierras por parte de leñadores, mineros y agricultores desde que el ultraderechista llegó al poder.

La integración forzosa de las tribus indígenas parece ser el objetivo final neocolonial del Gobierno de Brasil. “Puede estar usted seguro de que si lo consigo [ser elegido presidente de la República], no habrá dinero para las ONG. Si de mí depende, todo ciudadano tendrá un arma de fuego en casa. No se demarcará ni un centímetro para reservas indígenas o quilombolas”, afirmó en plena campaña electoral. Y la llegada al poder no moderó sus intenciones, al contrario. Al poco de ser elegido afirmó que “en 2019 vamos a desmarcar [quitar la protección legal a la reserva indígena de] Raposa Serra do Sol. Vamos a dar fusiles y armas a todos los ganaderos”. Y este mismo agosto reconoció que buscaba la integración forzosa de los indígenas: “Vamos a integrarlos en la sociedad. Como ha hecho el Ejército un trabajo maravilloso a este respecto, incorporando a los indios a las Fuerzas Armadas“.

Abandono del medio ambiente

El equipo de Gobierno de Brasil para gestionar estos temas no es especialmente pro-indígena tampoco ni se ha destacado por su preocupación ambiental. La  ministra de Agricultura y Medio Ambiente de Bolsonaro es Tereza Cristina Corrêa da Costa Dias, exjefa del grupo parlamentario de la agroindustria, que aceptó una donación para la campaña electoral de un terrateniente que había sido acusado de ordenar el asesinato de un líder indígena. Y su homólogo en Medio Ambiente, Ricardo Salles, es un abogado al que ONG como Greenpeace han acusado de haber realizado trabajos turbios para grandes grupos que son responsables de la deforestación y ha sido condenado por cometer fraude con mapas de zonificación para favorecer a las empresas mineras.

Salles ha despedido, desde que tomó posesión del cargo en enero de 2018, a casi todos los líderes de las agencias ambientales, dejando la mayoría de los puestos vacíos. Además, ha reemplazado a casi todos los líderes de las reservas y parques nacionales por policías militares inactivos. En mayo, en una reunión sin precedentes, los ex ministros de Medio Ambiente de todos los gobiernos desde el final de la dictadura militar denunciaron el “desmantelamiento de la gobernanza socioambiental” promovido por la administración de Bolsonaro y acusaron a Salles de intentar destruir el Ministerio de Medio Ambiente y erosionar su capacidad para proteger los bosques.

Sydney Possuelo, exdirector de la FUNAI y gran defensor de los derechos de los pueblos originarios de Brasil, declaró a Reuters: “La situación de los pueblos indígenas de Brasil nunca ha sido muy buena. Pero en 42 años trabajando en la Amazonía, este es el momento más peligroso que he visto”. Y según ha declarado el portavoz guaraní David Karai Popygua a la ONG Survival International: “Es como si el Gobierno nos tuviera en el punto de mira ahora, para eliminarnos”.



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