El IPCC confirma que el cambio climático sería imposible sin el ser humano

El IPCC confirma que el cambio climático sería imposible sin el ser humano

Las conclusiones del Grupo de Trabajo I responsabilizan al ser humano del cambio climático que estamos viviendo en la actualidad y advierten que con el actual ritmo de emisiones la Tierra incrementará su temperatura en 2,7°C para finales de siglo, algo nunca visto en tres millones de años que provocará cambios “irreversibles”


Ya no quedan dudas sobre el origen antropológico del cambio climático. En 1990, el Primer Informe del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC) concluyó que el ser humano podría estar detrás de un inminente cambio climático que, hasta 1990, solo había aumentado la temperatura de nuestro planeta entre 0,3 grados Celsius y 0.6°C.

Sin embargo, mucho ha cambiado estas tres últimas décadas, sobre todo, los instrumentos a nuestra disposición para medir con exactitud cómo está cambiando nuestro mundo, qué factores están impulsando el cambio y qué escenarios nos deparan el futuro. Por eso mismo, las principales conclusiones del Grupo de trabajo I (WGI) del Sexto Informe de Evaluación (AR6) apuntan a una dirección: el cambio climático es una realidad y no hubiese sido posible sin la intervención humana.

Para elaborar este informe han participado 234 expertos de 66 países que han revisado más de 14.000 artículos científicos y referencias publicadas hasta ahora para llegar a sus conclusiones. Conclusiones que, por primera vez, se han alcanzado en un entorno digital ya que las reuniones que precedieron al informe tuvieron que realizarse digitalmente debido a la pandemia.

Todo esto para ofrecer la comprensión física más actualizada del sistema climático y el cambio climático, reuniendo los últimos avances en la ciencia del clima y combinando múltiples líneas de evidencia del paleoclima, observaciones, comprensión de procesos y simulaciones climáticas globales y regionales.

“Este informe refleja esfuerzos extraordinarios en circunstancias excepcionales. Las innovaciones de este informe y los avances en la ciencia del clima que refleja proporcionan una valiosa contribución a las negociaciones y la toma de decisiones sobre el clima”, señala Hoesung Lee, presidente del IPCC.

Una vez más, el informe vuelve a clasificar a los gases de efecto invernadero (GEI) como los principales artífices del cambio climático en nuestro planeta. En concreto, expone que desde el Quinto Informe de Evaluación (AR5) las concentraciones de dióxido de carbono (CO2) y metano (CH4) han seguido aumentando hasta alcanzar tasas anuales de 410 ppm y 1866 ppb respectivamente. Habría que remontarse 2.000.000 de años para poder observar unos niveles similares, por lo menos en el CO2, y 800.000 año para el metano.

Esta tendencia se ha visto reflejada en el aumento de las temperaturas, que en el periodo de 2011 al 2020 fue 1,09°C más alta que en el periodo que abarca el 1850 y 1900, siendo el factor humano responsable del incremento de 1,07°C. Asimismo, informa que cada una de las últimas cuatro décadas fue sucesivamente más cálida que cualquier década que la precedió desde 1850.

Cabed estacar que el último informe sobre el estado del clima mundial, elaborado por la Organización Meteorológica Mundial (OMM), situó esa cifra en 1,2°C para el 2021.

Julio
Las temperaturas altas se están convirtiendo en norma en este escenario de elevadas emisiones Foto: EFE / Ana Escobar

Para el IPCC, la tasa de aumento de las temperaturas anuales es comparable a la del que hasta ahora se considera el periodo más cálido de los últimos 100.000 años, ocurrido hace 6.500 durante el llamado máximo climático del Holoceno. En este sentido, exponen que lo que vivimos en la actualidad es solo el principio, pues las temperaturas seguirán aumentando hasta por lo menos el 2050.

A partir de ese momento, y si las emisiones de gases se reducen drásticamente, es posible que la Tierra se mantenga por debajo de los 2°C para finales de siglo. En el caso de seguir un escenario intermedio, la temperatura aumentará un máximo de 3,5°C, mientras que, si las emisiones continúan en ascenso, estaremos hablando de incrementos de hasta 5,7°C.

En este sentido, el IPCC estima que con el actual ritmo de emisiones temperatura global aumentará 2,7 grados a finales de siglo con respecto a la media de la era preindustrial. Habría que retroceder unos tres millones de años para acercarnos a un incremento con respecto a los niveles preindustriales de este tamaño.

Para alcanzar la meta de los 1,5°C propuesta tras el Acuerdo de París, la humanidad deberá ceñirse a corto plazo en un escenario de muy bajas emisiones, y aun así cabría la posibilidad de que se lograse superar el umbral durante algunos años. No obstante, es tan solo una utopía, pues el IPCC estima que esa temperatura se termine por traspasar en los próximos 20 años.

Cambios irreversibles

Las consecuencias de esta alteración en el clima es más que conocida: la frecuencia de las precipitaciones ha sufrido un cambio espacio temporal desde la década de los 50, dejando áreas expuestas a las inundaciones y a las lluvias torrenciales al tiempo que otras han visto incrementadas las sequías.

Los océanos han incrementado su nivel en casi 0,2 metros desde principios del siglo pasado al tiempo que el hielo posado y el marino han sufrido un retroceso sin precedentes. El problema es que muchos de estos indicadores prometen ser irreversibles y durar milenios, según el IPCC, sobre todo, en aquellos campos protagonizados por el agua.

inundaciones
La inundaciones suponen el principal motivo de migración climática

Todo tiene que ver con la temperatura, y es que con cada 0,5°C de incremento, los fenómenos extremos se harán más probables y más intensos: “Este aumento exacerbará las olas de calor y las fuertes precipitaciones así como sequías agrícolas y ecológicas en algunas regiones”, expone el informe.

Del mismo modo, el nivel del mar seguirá aumentando irremediablemente, entre 28 y 55 centímetros a finales de siglo con respecto a los niveles actuales, incluso logrando emisiones netas cero. A muy largo plazo, el nivel del mar subirá entre dos y tres metros en los próximos 2.000 años si el calentamiento global se mantiene en 1,5 grados como propone el Acuerdo de París, pero podrían superarse los 20 metros con una subida de 5 grados.

“Los eventos extremos del nivel del mar que ocurrieron anteriormente una vez cada 100 años podrían ocurrir todos los años a fines de este siglo”, afirma OMM, que ha estado presente durante el lanzamiento del informe.

Las temperaturas de Europa

Las temperaturas subirán en toda Europa a un ritmo mayor a los cambios de la temperatura media mundial, similar a las observaciones del pasado, independientemente de los niveles futuros de calentamiento global, según el IPCC, que avisa que la frecuencia de las olas de frío y de los días de heladas disminuirá en todos los escenarios de emisiones de gases de efecto invernadero de este informe y en todos los horizontes temporales, de forma similar a las observaciones del pasado.

También prevé que prevé una disminución de las precipitaciones en verano en el Mediterráneo, que se extenderá a las regiones del norte, así como un aumento de las precipitaciones extremas y de las inundaciones pluviales con niveles de calentamiento global superiores a 1,5 grados en todas las regiones, excepto en el Mediterráneo.

Independientemente del nivel de calentamiento global, el nivel relativo del mar subirá en todas las zonas europeas, excepto en el Mar Báltico, a un ritmo cercano o superior al nivel medio global del mar.

El documento también vaticina cambios irreversibles a escala de miles de años en la temperatura, acidificación y desoxigenización de los océanos, donde el calentamiento global ha sido ligeramente menor, 0,88 grados respecto a la era preindustrial, que en tierra firme.

Además, indica que es probable que el Ártico esté prácticamente libre de hielo marino en septiembre al menos una vez antes de 2050 bajo los cinco escenarios considerados en el informe, y que la probabilidad de los eventos extremos diarios de lluvias aumenten en un 7% por cada grado de calentamiento.

“El cambio climático ya está afectando a todas las regiones de la Tierra, de múltiples formas. Los cambios que experimentamos aumentarán con un calentamiento adicional, expuso el Copresidente del Grupo de Trabajo I del IPCC, Panmao Zhai.

La ola de incendios vivida en las últimas semanas es consecuencia directa del cambio climático.

La estabilización del clima requerirá reducciones fuertes, rápidas y sostenidas de las emisiones de gases de efecto invernadero, y llegar a cero emisiones netas de CO2. Limitar otros gases de efecto invernadero y contaminantes del aire, especialmente el metano, podría tener beneficios tanto para la salud como para el clima”, añade Zhai.

En este sentido, el informe deja caer los beneficios a gran escala podrían dejarse notar entre los 20 y 30 años hasta que las temperaturas de la Tierra se estabilicen. Aunque, vistas las proyecciones, la Organización de las Naciones Unidas asevera que “queda muy lejos de una posibilidad real”.

Las olas de calor marinas crecerán en LATAM

El nuevo informe del IPCC también alerta de que el cambio climático afectará especialmente a Latinoamérica. En concreto, las olas de calor marinas aumentarán en la región de América Central y del Sur durante el siglo XXI, mientras que es “muy probable” que las temperaturas medias hayan aumentado en todas las subregiones y que sigan subiendo a un ritmo mayor que la media mundial. Y es que, en comparación con el nivel medio global del mar, el nivel relativo ha aumentado a un ritmo mayor en las últimas tres décadas que el nivel medio global en el Atlántico Sur y el Atlántico Norte subtropical, y a un ritmo menor en el Pacífico Oriental.

Así, es muy probable que el aumento relativo del nivel del mar continúe en los océanos que rodean América Central y del Sur, lo que contribuiría a un aumento de las inundaciones costeras en las zonas bajas y al retroceso de la línea de costa a lo largo de la mayoría de las costas arenosas.
Asimismo, se prevé que América del Norte y Central (y el Caribe) experimenten cambios climáticos en todas las regiones con algunos cambios comunes y otros que muestran patrones regionales distintivos que “conducen a combinaciones únicas de adaptación y gestión de riesgos”.



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