Canarias podría perder 147 playas turísticas en 2050

Canarias podría perder 147 playas turísticas en 2050

La erosión y la subida del nivel del mar derivada del cambio climático podría hacer desaparecer 147 playas del archipiélago canario en 2050 y generar pérdidas del 11% del valor del PIB insular


La Consejería de Transición Ecológica, Lucha contra el Cambio Climático y Planificación Territorial del Gobierno de Canarias ha culminado los trabajos del proyecto ‘PIMA (Plan de Impulso al Medio Ambiente) Adapta Costas Canarias’, un documento que permitirá al Archipiélago conocer, por primera vez, los riesgos a los que se enfrentan sus entornos costeros si no se toman las medidas de adaptación necesarias frente al cambio climático.

Presentación del proyecto PIMA. | Foto: Gobierno de Canarias.

El consejero responsable del Área, José Antonio Valbuena, ha explicado durante la presentación que “estos trabajos se enmarcan dentro la Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático y que su propósito principal es determinar los posibles efectos socioeconómicos y ecológicos en las ocho islas, en el hipotético caso de que se confirmen los peores escenarios sobre este fenómeno global”.

En este sentido, Valbuena ha recordado que el Ejecutivo ha puesto en marcha un ambicioso ecosistema legislativo, con la Ley de Cambio Climático y Transición Energética como punta de lanza, la cual obtendrá muy pronto la aprobación definitiva por parte del Parlamento regional.

El informe PIMA Adapta Costas avanza que las consecuencias de la inacción climática podrían abarcar desde un aumento de las inundaciones episódicas con afectación directa a la población, a daños en infraestructuras claves como las vías de transporte terrestre, la desaparición de playas turísticas, la reducción de hábitats y ecosistemas y un aumento de la erosión en toda la franja costera de las islas. Los resultados recopilados responden siempre a hipotéticos escenarios de ausencia total de aplicación de medidas de adaptación.

Las pérdidas estimadas por inundaciones derivadas del cambio climático podría alcanzar el 11% del PIB insular

Valbuena ha señalado que “el alcance e intensidad asociados a estos fenómenos, que constituyen los componentes de peligrosidad, han sido proyectados para mediados y finales de siglo XXI bajo dos hipótesis de cambio climático, una de intensidad media (percentil 50% de subida del nivel del mar) y otra de intensidad alta (percentil 95% de subida del nivel del mar)”.

Por su parte, el viceconsejero regional de Lucha contra el Cambio Climático, Miguel Ángel Pérez, ha explicado que “se espera que la variedad de situaciones probables que se puedan dar en un futuro, derivadas de la multitud de escenarios de concentraciones de gases de efecto invernadero y de modelos de ascenso del nivel medio del mar, se encuentren comprendidas entre estos modelos, y esto sirva para dar una aproximación orientativa al rango de las situaciones probables”.

Entre otros datos, se refleja que las pérdidas económicas directas estimadas, asociadas tanto a los procesos erosivos como a los procesos de inundación costera derivados del cambio climático, pueden alcanzar un 11% del PIB actual en el peor escenario de cambio climático en 2100.

Miguel Ángel Pérez resalta que “el impacto más importante y que podrá componer hasta el 75% de las pérdidas económicas directas estimadas, corresponde a los efectos de la erosión estructural o permanente sobre las playas turísticas del Archipiélago”.

“Se estima que el peor escenario climático de 2050 pueda afectar a 147 playas turísticas, con una pérdida total de superficie del 10,6%”

 


Los resultados indican un patrón este-oeste en la distribución geográfica del riesgo costero asociado al cambio climático en el Archipiélago. En este sentido, los territorios de las islas orientales, Fuerteventura y Lanzarote, estarán sometidos a riesgos significativamente más elevados en 2050 y 2100.

Teniendo en cuenta todos los impactos socioeconómicos y ecosistémicos modelizados, se han identificado 47 tramos de costa de alto riesgo acumulado en Canarias, que suman aproximadamente 150 kilómetros de costa que deberán ser objeto prioritario de estudios de detalle y de planes de adaptación al cambio climático a nivel local.

Estas zonas representan tramos de costa donde se detectado un alto valor acumulado en el índice sintético agregado por hexágonos de 1 Ha. Además, en las Zonas de Alto Riesgo Acumulado, los riesgos involucran a varios de los factores relevantes del territorio, tanto socioeconómicos como ecosistémicos. Por ello, se recomienda su catalogación como Áreas de Actuación Prioritaria frente al Cambio Climático (AAPCC) y, conforme a ello, la elaboración de estudios de mayor detalle y el desarrollo de planes y medidas de adaptación específicos.

Los cambios permanentes en la costa, asociados a la inundación permanente por subida del nivel medio del mar y retranqueo estructural de la costa, tendrán una afección espacialmente limitada sobre la población, pero de consecuencias muy significativas debido a la necesidad de reubicación que conllevan sobre esas poblaciones.

Unas 500 personas puedan verse obligadas a reubicarse en el peor escenario climático de 2050

Se calcula que, en el conjunto de Canarias, unas 500 personas puedan verse obligadas a reubicarse en el peor escenario climático de 2050 y más de 5.000 en el peor escenario climático de 2100.

En síntesis, las inundaciones episódicas afectarán a un contingente poblacional más amplio en función de la magnitud del temporal marítimo considerado. En el peor escenario de cambio climático, las inundaciones podrán poner en riesgo a un 1% de la población de Canarias en 2050 y a un 2% de la misma en 2100. Pero hay que tener en cuenta que los temporales más extremos, de 500 años de frecuencia media, solo tienen una probabilidad del 0,2% de suceder en un año cualquiera.

Las pérdidas económicas directas estimadas, asociadas tanto a los procesos erosivos como a los procesos de inundación costera, pueden alcanzar un 11% del PIB actual en el peor escenario de cambio climático en 2100.

La mayor parte de las afecciones modelizadas sobre las infraestructuras críticas se producirán sobre tramos de carreteras insulares y autovías. Al margen de las vías de transporte terrestre, se han detectado afectaciones probables sobre centrales de producción eléctrica (térmica) en varias islas, conllevando riesgos importantes sobre el abastecimiento energético del archipiélago, y en algunas instalaciones peligrosas (químicas y radiológicas).

El impacto más importante y que podrá componer hasta el 75% de las pérdidas económicas directas estimadas, corresponde a los efectos de la erosión estructural o permanente sobre las playas turísticas del archipiélago con afectación sobre el valor productivo estimado en 1.000 millones de euros al año en el peor escenario climático de 2050 y que, en 2100, estas cifras puedan ascender a 153 playas desaparecidas, el 45,2% de su superficie total y un valor productivo de 4.500 millones de euros al año.

Los hábitats y ecosistemas podrán experimentar una reducción sensible de sus superficies debido a los efectos permanentes de la inundación y la erosión estructural. Esta reducción será, en general, de carácter limitado (menos del 0,5 de los espacios naturales protegidos), pero podrá tener una dimensión significativa en las costas bajas de las islas orientales (Fuerteventura y Lanzarote), de menor relieve, y en las costas surorientales de Tenerife y Gran Canaria.



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