China y EEUU plantean más medidas "verdes" en la Asamblea de la ONU

China y EEUU plantean más medidas “verdes” en la Asamblea de la ONU

El secretario general de la ONU, António Guterres, ha agradecido que las dos economías más grandes del mundo y mayores contaminantes, China y Estados Unidos, se hayan comprometido respectivamente a dejar de financiar el carbón y aumentar su ayuda al desarrollo aunque alerta de que todavía queda “un largo camino por recorrer”


Anuncio a anuncio, medida a media, el mundo va entrando en la senda de la transición ecológica y la lucha climática. Pero aún queda un largo y tortuoso camino por recorrer. El secretario general de la ONU, António Guterres, ha dado la bienvenida este martes durante el 76º Debate de Alto Nivel en Nueva York de la Asamblea General a los importantes compromisos asumidos con respecto a la acción climática por las dos economías más grandes y dos principales contaminadores del mundo, China y Estados Unidos, pero ha dejado claro que no son ni remotamente suficientes. “El mundo debe despertar. Estamos al borde de un abismo y moviéndonos en la dirección equivocada”, ha asegurado Guterres a los líderes internacionales, haciendo sonar la señal de “alarma” ante una comunidad internacional que “nunca ha estado tan amenazada ni tan dividida”.

A pesar de este pesimista mensaje general, el veterano diplomático portugués ha alabado el anuncio del presidente estadounidense, Joe Biden, de que Estados Unidos aumentaría significativamente su financiación climática internacional hasta llegar aproximadamente a los 11.400 millones de dólares al año. “Esta mayor contribución de Estados Unidos acercará a los países desarrollados a cumplir su compromiso colectivo de movilizar 100.000 millones al año en financiamiento climático”, ha asegurado el jefe de la ONU. Eso sí, aunque el nuevo compromiso es un aumento significativo de las contribuciones financieras climáticas anteriores del país norteamericanos y está en línea con las demandas de algunos grupos ecológicos, el movimiento no puede cerrar por sí solo la brecha de financiamiento global.

En concreto, se estima que los países ricos no han alcanzado el objetivo colectivo de entregar 100.000 millones de dólares anuales para 2020 para ayudar a los países vulnerables a reducir sus emisiones y hacer frente a los impactos climáticos, como reclamaba la ONU. Según el análisis de la OCDE del conjunto de datos completo más reciente, la financiación climática se estancó en 2019, dejando una brecha de 20.000 millones de dólares que es poco probable que se haya cerrado desde que llegó la pandemia de coronavirus. De hecho, según los cálculos de varias ONG, si se tiene en cuenta el daño causado por sus emisiones históricas, Estados Unidos debe muchísimo más al mundo en desarrollo y debería abonar hasta 800.000 millones de dólares durante la década hasta 2030.

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El presidente de EEUU, Joe Biden, durante su intervención ante la Asamblea de la ONU. | EFE/Eduardo Muñoz

Por otro lado, Guterres también ha acogido con agrado el anuncio hecho por el presidente Xi Jinping de que China pondrá fin a todo financiamiento de centrales eléctricas de carbón en el extranjero y redirigirá su apoyo a energías verdes y bajas en carbono. “Acelerar la eliminación global del carbón es el paso más importante para mantener al alcance el objetivo de 1,5 grados del Acuerdo de París”, ha subrayado. El compromiso es especialmente importante porque hasta ahora, a través de su agenda de expansión comercial en el mundo en desarrollo, China ha invertido más de 43.000 millones de dólares en proyectos de energía de carbón desde 2000, principalmente en Asia y el sur de África.

Según apuntan fuentes diplomáticas de Estados Unidos a Bloomberg, este compromiso es el resultado de largas negociaciones internacionales en las que China ha estado sujeta a presiones para abandonar carbón. En julio, los anfitriones italianos del G20 de este año intentaron que los países aceptaran poner fin a la financiación del carbón extranjero, pero China, India y Rusia se resistieron. Además, en sus dos viajes al gigante asiático este año, el enviado de Estados Unidos para el clima, John Kerry, pidió a su homólogo chino, Xie Zhenhua, una moratoria del carbón extranjero. En cualquier caso, China todavía alberga más de la mitad de la flota de carbón en funcionamiento del mundo, unas instalaciones que no se verán afectadas por el anuncio de Xi.

Un largo camino por recorrer

Si bien los anuncios de esta semana fueron muy bien recibidos, Guterres ha señalado que todavía queda “un largo camino por recorrer” para que la conferencia climática de la ONU (COP26) del próximo mes en Glasgow sea un éxito que asegure “un punto de inflexión en nuestros esfuerzos colectivos para abordar el problema de la crisis climática”. En concreto, el alto funcionario ha recordado que, sobre la base de los compromisos actuales de reducción de emisiones de los Estados miembros, “el mundo se encuentra en un camino catastrófico hacia 2,7 grados de calentamiento”.

El secretario general de la ONU pidió una “acción decisiva de todos los países”, especialmente las principales naciones industrializadas del G20, para “hacer un esfuerzo adicional” y contribuir eficazmente a la reducción de emisiones. “Todos los países deben llevar su más alto nivel de ambición a Glasgow si queremos mantener a nuestro alcance el objetivo de 1,5 grados del Acuerdo de París”, ha segurado.

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Las emisiones de dióxido de carbono están aumentando de nuevo rápidamente tras una disminución pasajera debida a la desaceleración de la economía.

En estos momentos, con las nuevas NDC presentadas por 113 Partes, que abarcan aproximadamente el 59% de los firmantes del Acuerdo de París y representan el 49% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero (GEI), se prevé que las emisiones disminuyan en un 12% en 2030 en comparación con 2010. Una cifra del todo insuficiente porque, según las estimaciones del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), limitar el calentamiento por debajo de los 1,5°C se requiere una disminución del 35% en las emisiones de dióxido de carbono, o un 25% si se aspira a no superar los 2°C.

Además, el panorama es aún más grave si se tienen en cuenta las NDC de las 191 Partes implicadas en el Acuerdo de París ya que, de este modo, se prevé un aumento considerable de las emisiones globales de GEI en 2030 en comparación con 2010, de alrededor del 16%. Como expusieron en las conclusiones del Primer Grupo de Trabajo del IPCC, tal crecimiento puede situarnos en un mundo con una temperatura media de 2,7°C para finales de siglo. “El aumento del 16% es un gran motivo de preocupación. Contrasta fuertemente con los llamamientos de la ciencia para una reducción de emisiones rápida, sostenida y a gran escala para prevenir las consecuencias climáticas más graves y el sufrimiento, especialmente de los más vulnerables, en todo el mundo”, ha declarado Patricia Espinosa, secretaria ejecutiva de ONU Cambio Climático.

Llamada al multilateralismo

A pesar de dibujar en su discurso ante la Asamblea un sombrío panorama internacional, el Secretario General quiso terminar con una nota de esperanza al señala que “con un compromiso real, podemos cumplir la promesa de un mundo mejor y más pacífico” a través de la Agenda Común y el multilateralismo, ya que “la mejor manera de promover los intereses de los propios ciudadanos es promoviendo los intereses de nuestro futuro común”.

“La interdependencia es la lógica del siglo XXI. Y es el principio básico de las Naciones Unidas. Este es nuestro momento. Un momento de transformación. Una era para reavivar el multilateralismo. Una era de posibilidades. Restauremos la confianza. Inspiremos esperanza. Y empecemos ahora mismo”, concluyó Guterres



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