El cambio climático agrava los conflictos en zonas ya vulnerables

El cambio climático agrava los conflictos en zonas ya vulnerables

El calentamiento global está agravando los conflictos existentes en las zonas más vulnerables del mundo, muy particularmente en los países del Sahel y del Cuerno de África, según se ha apuntado en el debate temático del Consejo de Seguridad de la ONU sobre “clima y seguridad”


El cambio climático está exacerbando los impactos de los conflictos armados en las poblaciones más vulnerables. Así lo han puesto de manifiesto este jueves los ponentes en el debate temático del Consejo de Seguridad de la ONU sobre “clima y seguridad” celebrado con motivo de la Asamblea General de la ONU, en el que se ha evidenciado que, entre los veinte países más afectados por la guerra, doce de ellos están también entre los más vulnerables a los efectos del cambio climático. En concreto, fenómenos como las sequías persistentes o las lluvias torrenciales tienen efectos inmediatos como los desplazamientos masivos de población, en especial en el entorno del Lago Chad y en Somalia.

“La lucha por el clima es un combate por la paz y la seguridad, es una apuesta geopolítica“, ha declarado el ministro francés de Exteriores, Jean-Yves Le Drian, quien ha recordado que las catástrofes naturales han matado a dos millones de personas desde 1978, sin contar los millones de desplazados y los problemas sociales y económicos. La sequía, por ejemplo, causa recurrentes tensiones en África entre agricultores y pastores por el uso de la tierra fértil, y estas tensiones son oportunamente explotadas por grupos extremistas armados, exacerbando el ciclo de violencia.

El 80% de los cascos azules que la ONU tiene desplegados por el mundo está precisamente en países muy vulnerables a los efectos climáticos, como ha puesto de relieve el presidente del Consejo, el primer ministro irlandés Micheál Martin, quien ha pedido que las misiones de paz de la ONU integren en su mandato también cuestiones climáticas por su impacto evidente en la seguridad de las poblaciones afectadas.

Pero estos efectos no son privativos de la región africana, pues también aparecen en zonas como Irak, el delta del Mekong o los pequeños estados insulares, estos últimos amenazados de desaparición a medio plazo si, como consecuencia del deshielo, sube el nivel del mar y engulle grandes partes de sus costas. Aunque los países más pobres son los que más están sufriendo las consecuencias climáticas, el secretario de Estado de EEUU, Anthony Blinken, ha destacado que es un problema global, y ha puesto un ejemplo: el reciente huracán Ida, que ha golpeado con una fuerza inusitada a la ciudad de Nueva York y Nueva Jersey, y se ha cobrado medio centenar de muertos, la gran mayoría “personas de bajos ingresos”.

Al ser un problema global, requiere soluciones globales, según han coincidido los asistentes, y algunas de las propuestas más repetidas han sido: crear una base de datos compartida que permita prevenir las catástrofes y planificar las respuestas, nombrar a un Represente Especial para “clima y seguridad”, y considerar este binomio en toda la acción de las políticas de resolución de conflictos.

Eso sí, dentro del consenso general en los debates sobre los riesgos del clima para la seguridad, algunos intervinientes, como los representantes de China, Rusia o India, se han mostrado menos alarmistas que los demás sobre los aspectos de seguridad, y sobre todo han sido reticentes a la hora de dar al Consejo de Seguridad poderes para redirigir las políticas con un enfoque que vincule ambas cuestiones.

Unir prevención climática y de conflictos

Por su parte, en su intervención ante el Consejo de Seguridad de la ONU, el secretario general António Guterres ha vuelto a llamar la atención sobre el informe “profundamente alarmante” del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) publicado el mes pasado, que en su opinión evidencia que “se necesita una acción climática mucho más audaz” para mantener la paz y la seguridad internacionales. Por ello, ha instado a las naciones industrializadas del G20 a intensificar e impulsar acciones antes de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Clima (COP26) a principios de noviembre.

En un contexto de incendios forestales, inundaciones, sequías y otros eventos climáticos extremos, el jefe de la ONU ha apuntado que “ninguna región es inmune” a los efectos de una crisis climática “particularmente profunda”, agravada por la fragilidad y el conflicto. Según Guterres, el cambio climático y la mala gestión ambiental son “multiplicadores de riesgo”, ya que solo el año pasado los desastres relacionados con el clima desplazaron a más de 30 millones de personas, con el 90% de los refugiados provienen de países menos capaces de adaptarse a la crisis climática.

Niños refugiados en Juba, Sudán del Sur, reciben la ración diaria de agua.

Muchos de estos refugiados son acogidos por Estados que también sufren los impactos del cambio climático, “agravando el desafío para las comunidades de acogida y los presupuestos nacionales”, ha explicado Guterres a los embajadores, agregando que la pandemia de COVID también está socavando la capacidad de los gobiernos para responder a los desastres climáticos y desarrollar la resiliencia.

Para resolver este reto, la adaptación climática y la construcción de la paz “pueden y deben reforzarse mutuamente”, ha asegurado Guterres, que destacó los proyectos transfronterizos en África occidental y central que “han permitido el diálogo y promovido una gestión más transparente de los escasos recursos naturales”. En este sentido, también ha señalado que “las mujeres y las niñas enfrentan graves riesgos tanto por el cambio climático como por los conflictos”, subrayando la importancia de su “participación y liderazgo significativos” para lograr “resultados sostenibles que beneficien a más personas”.

En este sentido, la ONU está integrando los riesgos climáticos en la prevención de conflictos, las iniciativas de consolidación de la paz y su análisis político. “El Mecanismo de Seguridad Climática está apoyando misiones de campo, equipos de país y organizaciones regionales y subregionales. Este trabajo está ganando terreno en países y regiones donde el Consejo de Seguridad ha reconocido que el cambio climático y ecológico está socavando la estabilidad”, ha comentado.



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