Cruce de reproches en Davos entre Trump y Greta Thunberg por la crisis climática

Cruce de reproches en Davos entre Trump y Greta Thunberg por la crisis climática

El Foro Económico Mundial de Davos ha sido el escenario de un nuevo cruce de reproches en diferido entre el presidente estadounidense, Donald Trump, y la joven activista sueca Greta Thunberg a cuenta de la crisis climática en la que se centra el evento


Ni siquiera se cruzaron o se vieron. Pero eso no impidió que el presidente de EEUU, Donald Trump, y la activista sueca Greta Thunberg intercambiaran veladas acusaciones. Al fin y al cabo, pocas veces habían estado tan cerca como este martes, cuando ambos intervinieron en sesiones separadas del Foro Económico Mundial, que se celebra esta semana en la localidad suiza de Davos. Mientras que Trump ha presumido de su posición negacionista sobre el calentamiento de la Tierra y ha arremetido contra los “profetas de la fatalidad”, Thunberg ha endurecido su mensaje y ha criticado a los líderes políticos y económicos su “inacción” en la lucha por la supervivencia del planeta.

Las visiones completamente antagónicas que ambos tienen sobre el clima ya son conocidas, como lo son también algunos de los mensajes que se han cruzado a cuenta del cambio climático. Unas formas de ver el mundo que se enfatizaron en Davos. A primera hora de la mañana, Greta Thunberg participaba en un panel con otros jóvenes como ella en el que lamentaba que no se haya hecho “nada” en la lucha contra la emergencia climática.

Trump aprovechó para anunciar que EEUU plantará un billón de árboles en los próximos diez años, una medida que los expertos consideran insuficiente si no se combina con fórmulas para reducir los gases de efecto invernadero

Después, en su discurso principal en el Foro criticaba a los dirigentes políticos y económicos por haberse “rendido” ya en esta lucha contra el cambio climático y por no detener de una vez por todas -y no ya solo reducir- el uso de combustibles fósiles. Pero antes de esta intervención, Trump ya había preparado su contraataque: un discurso triunfalista repleto de dudosas cifras económicas y centrado en el mensaje de que con él en la Casa Blanca ha vuelto “el sueño americano”. Pero, sobre todo, el republicano arremetía contra los “pesimistas del cambio climático” y pedía a los asistentes a Davos que rechacen a los “profetas de la fatalidad”, en un claro mensaje a Thunberg y a quienes como ella alertan de esta emergencia.

“Nunca dejaremos a los radicales socialistas destruir nuestra economía o erradicar nuestra libertad”, ha dicho el mandatario estadounidense en un discurso en el que también ha presumido de que su país tiene en este momento el “aire más limpio de los últimos cuarenta años”. Afirmaciones tajantes y grandilocuentes -también lanzó sin matices que la economía o la influencia del país era “la mejor de la historia”- sin fuentes contrastables, una seña de identidad de la administración de Trump que ha hecho de las fake news su modus operandi. 

Plantar árboles como gesto

El mandatario estadounidense aseguró también que se consideraba un “amante del medio ambiente” y que está comprometido con conservar la “majestuosidad de la obra de Dios”. Por eso, Trump anunció su país se unía a la iniciativa de Davos de plantar un billón de árboles en el planeta mientras insistía en que “este no es un tiempo para el pesimismo sino para el optimismo”.  Un gesto “vacío” para Greta Thunberg, que lo criticaba implícitamente durante su discurso.

“Plantar árboles está bien, pero ni de lejos se acerca a lo que es necesario hacer”, ha dicho Thunberg, para quien no se trata ya de reducir las emisiones de carbono, sino acabar con ellas para siempre si se pretende lograr el objetivo del Acuerdo de París de que la temperatura del planeta no suba más de 1,5 grados, un acuerdo que “ha sido abandonado por EEUU”. Sin embargo, en ese momento aprovechó también para cargar contra el resto de la comunidad internacional, reprochando que todo el mundo hable de los norteamericanos pero que a nadie le preocupe o indigne que todos los firmantes lo estén “incumpliendo”.

La joven de diecisiete años ha lamentado además que los adultos llamen a los niños como ella pesimistas y les pidan que no se preocupen por estos asuntos,  pero después no hagan nada ellos para solucionarlos. Un año después de haber advertido en Davos que nuestra casa, el planeta Tierra, está “en llamas”, Greta Thunberg ha subrayado que el incendio sigue, y la “inacción” de todos lo está avivando.



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