DANA y lluvias intensas, una relación 'idílica' que necesita ser estudiada

DANA y lluvias intensas, una relación ‘idílica’ que necesita ser estudiada

En una jornada organizada por Meteored, expertos pidieron desmitificar el concepto de DANA a la par que ofrecieron claves sobre estos fenómenos que no siempre se manifiestan con lluvias intensas. También valoraron su incidencia en un futuro marcado por el cambio climático


Un nuevo temporal marcará el tiempo del litoral mediterráneo esta semana. Por ahora, cinco comunidades autónomas -Andalucía, Cataluña, Región de Murcia, Comunidad Valenciana y las Islas Baleares- mantienen hoy el aviso por fuertes lluvias, mala mar y tormentas.

De hecho, en el archipiélago mediterráneo se espera que las precipitaciones acumulen hasta 70 litros de agua por metro cuadrado en una sola hora, mientras que en Valencia y Alicante pueden dejar hasta 30 y 60 litros respectivamente.

Para los expertos meteorológicos no hay duda de que estamos de nuevo ante una Depresión Aislada en Niveles Altos, o DANA, un concepto que ha empezado a distorsionar la visión sobre los fenómenos meteorológicos que nos rodea debido a la enorme fama mediática que ha adquirido durante los últimos años

“Hay que comenzar a desmitificar el concepto de DANA”, señalaba Francisco Martín, meteorólogo y coordinador de la Revista del Aficionado a la Meteorología (RAM), durante su ponencia en el evento organizado por Meteored sobre la incidencia de estos fenómenos en nuestro país.

Para el experto, las lluvias intensas que experimentamos en nuestro país se generan por distintos “factores de calidad”, como una gran humedad para soportar las lluvias torrenciales y las corrientes ascendentes y descendentes que provoquen inestabilidad. Quien decide qué tipo de evento es protagonista es lo que denomina como “elemento atmosférico disparador”, que pueden ser borrascas, frentes o las mismas DANAs.

Si tenemos en cuenta estas últimas, destacaba que “se caracterizan por actuar como un director de orquesta que, gracias a la depresión que forma a 9.000 metros de altura, dirige y reúne un conjunto de ingredientes atmosféricos o músicos para generar fuertes lluvias de carácter duradero”.

“Existen ocasiones en los que el concierto no sale como se espera, por lo que la DANA puede o no manifestarse con fenómenos adversos”, comentaba Francisco Martín. De ahí la confusión con el término.

Con ejemplos, recordó el caso de las tormentas de Benicàssim del 29 de agoto cuando las lluvias intensas dejaron caer 155,2 mm por metro cuadrado en dos horas. En ese supuesto, se reunieron los ingredientes necesarios, pero sin señales de depresiones en niveles altos: “el origen fue una línea de convergencia con influencia de la orografía local”.

En cambio, las precipitaciones de Toledo fueron organizadas por una DANA que formó un sistema de tormentas de gran duración, “un rasgo común en las DANAs”.

Las lluvias torrenciales pueden ser provocados por una DANA o por otros disparadores atmosféricos | Foto: EFE/Quique García

Como cierre a su intervención, recordaba que las DANAs se suelen dar a finales de verano y principios de otoño, aunque se pueden dar en cualquier momento, del mismo modo que también pueden ocurrir en cualquier parte de la geografía española. La duda quedaba en la pregunta de si las DANAs se están volviendo más intensas o comunes debido a los efectos del cambio climático.

En este caso, José Miguel Viñas, meteorólogo de Meteored, arrojaba luz al asunto haciendo referencia a las conclusiones del Primer Grupo de Trabajo del Sexto Informe de Evaluación (AR6), que señalan que los “fenómenos extremos, como las sequías, olas de calor o lluvias torrenciales se están volviendo más frecuentes y de mayor intensidad”.

Según explicaba, eventos como la borrasca Filomena encajan perfectamente con el nuevo marco climático con cambios en los patrones meteorológicos, en este caso con el debilitamiento del vórtice polar. Sin embargo, la alta variabilidad de las DANAs impide establecer una relación directa y segura con el cambio climático.

Aun así, señalaba que la probabilidad de que sucedan las DANAs es mayor que hace unos años debido a la también mayor probabilidad de aunar los elementos esenciales para que nazcan episodios de lluvias torrenciales. El problema está en determinar el elemento disparador.

Se requiere un mayor conocimiento de cómo el cambio climático está afectando y afectará los sistemas meteorológicos, no solo a las DANAs, que dan lugar a las precipitaciones intensas”, dictaba José Miguel Viñas, al tiempo que recordaba que “todo este conocimiento servirá también para no caer en la tentación de establecer relaciones inmediatas entre fenómenos extremos y el cambio climático”.



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