Bombero forestal: una profesión en la que te juegas la vida

Bombero forestal: una profesión en la que te juegas la vida

Hoy se celebra el Día Internacional del Bombero Forestal, una jornada para reflexionar sobre la labor de aquellas personas que se juegan la vida para proteger los entornos naturales de todo el mundo


Mis amigos y yo hicimos una excursión el año pasado a la Peña Buvera, situada en el municipio madrileño de Cenicientos. Resido en un pueblo al pie de la montaña y estoy acostumbrado a vivir rodeado de fauna y vegetación, pero hacer este tipo de viajes me recuerda el valioso tesoro que nos aporta la naturaleza y que, por suerte, tenemos tan al alcance de nuestra mano. Una suerte que, por desgracia, hoy ya no tenemos.

El año pasado se registraron más de 10.000 incendios en nuestro país. Uno de ellos afectó las localidades de Almorox, Cenicientos y Cadalso, donde las llamas arrasaron casi 3.000 hectáreas de terreno, algunas de ellas pertenecientes a la Peña que yo visité.

Cualquiera que visite ahora la zona solo verá un paisaje muerto, teñido del negro característico que el fuego deja a su paso. En el momento del incendio, toda esa vegetación calcinada produjo unas llamas que se podían vislumbrar perfectamente desde el extrarradio de la capital española. ¿Cómo es posible extinguir un incendio de esa magnitud?

Existen muchas respuestas, pero para conocer las más acertada hay que preguntar a Benjamín, Antonio o Miguel. Ellos son bomberos forestales, o más bien los héroes anónimos que cada año luchan contra una pandemia que parece no tener cura y que, poco a poco, reduce a cenizas la masa forestal de nuestro país, uno de los grandes atractivos y recursos de los que presume España.

Un hidroavión descarga el agua para sofocar las llamas| Foto: EFE / Kai Försterling
Un hidroavión descarga el agua para sofocar las llamas| Foto: EFE / Kai Försterling

Ellos son los artífices de adentrarse a un literal infierno en vida para extinguir unas llamas que incrementan la temperatura del lugar por encima de los 100 grados. Ser bombero puede parecer una profesión normal, pero, a diferencia de otras, el objetivo aquí no es solo cumplir con tu deber, sino salir con vida.

Cuando vas a un incendio te juegas la vida. Llegado el momento, las personas de tu alrededor están en vilo. Nadie vuelve a estar tranquilo hasta que no saben que ese día vas a volver a casa”, nos explica un miembro de las Brigadas de Refuerzo en Incendios Forestales (BRIF) que prefiere permanecer en el anonimato.

Contactamos con él gracias a una foto que subió a las redes sociales. Hoy es un día especial para él. Como cada cuatro de mayo, se celebra el Día Internacional del Bombero Forestal, una jornada en la que se enaltece la labor de estas personas que luchan por la supervivencia de los bosques del planeta.

Para entender el origen de esta fecha hay que retroceder 22 años en el tiempo, concretamente hasta diciembre de 1998. Ese año, en Canadá, un terrible incendio arrebató la vida a cinco bomberos, poniendo de manifiesto el peligro de su labor. Por supuesto, que aquel no fue el primero donde se registró una tragedia similar, ni tampoco el ultimo. Solo en España, durante la última década han muerto más de 50 bomberos forestales.

“Existen varios métodos para extinguir los incendios y a veces nos dejamos llevar por la adrenalina del momento. Sin embargo, la mejor estrategia para abordar la situación ‘es el respeto’. Solo así evitamos cualquier desgracia”.

Aunque, a veces, las llamas no entienden de prudencia.

La reclamación de las BRIF

Como miembro de estas brigadas, nuestro protagonista se ocupa durante los tres meses de verano a cuidar e intentar proteger los bosques en la medida de lo posible.

La mejor manera de prevenir destrucción de los bosques en cualquiera de sus formas es a través de una correcta gestión forestal, que en ocasiones pasa por su limpieza y, en otras, por controlar la sobrepoblación vegetal.

“Tenemos la esperanza de que el coronavirus no nos afecte porque estamos ejerciendo un trabajo esencial para el monte y la sociedad en general”

En nuestro caso, este bombero de las BRIF se lamenta de que estas tareas solo se limiten a tres meses del año: “A nosotros solo nos reclaman para trabajar durante los meses de verano. Yo, en mi caso, llevo trabajando durante dos campañas de extinción”, nos relata.

“Normalmente, cuando no estamos entrenando, limpiamos los caminos y sus cunetas. Somos conscientes de que la protección del bosque se debería llevar a cabo durante todo el año, sobre todo en invierno, pero ni hay dinero ni personal para efectuar esas tareas”.

En este sentido, nace otra reclamación porque ¿cuánto vale una vida? Hablando con otros bomberos nos confiesan que el salario no es nada del otro mundo. De hecho, nos advierten que “si vas a ser bombero forestal, lo tienes que ser porque te gusta, no por el dinero”.

“El salario no refleja la importancia de nuestro trabajo. Muchas veces luchamos en condiciones que nos llevan al límite en el que nos jugamos la vida por un salario que no está, para nada, a la altura de las circunstancias”.

Por desgracia, estas son solo unas de las reclamaciones que el colectivo lleva exigiendo desde hace tiempo y que han caído siempre en saco roto. A ojos de los que ven los incendios como “un fenómeno más”, los bomberos son solo héroes anónimos de usar y tirar como los son los sanitarios en estos momentos. Cuando pase todo, deberán volver a sus vidas corrientes.

No obstante, al igual que el coronavirus, las llamas de nuestros bosques no se sofocan con aplausos. Y eso es algo que tendremos que asimilar en un momento u otro.

BRIF, una historia de lucha

Con motivo del Día Internacional del Bombero forestal, a partir de las 18:00 horas, hora española, se podrá ver en Youtube el documental BRIF, una historia de lucha en el que se muestra de primera mano la lucha de los incendios por parte de este cuerpo.



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