El mayor molino eólico del mundo, más alto que cualquier edificio español

El mayor molino eólico, más alto que cualquier edificio español

El mayor molino eólico, más alto que cualquier edificio español

En el Mar de Norte, frente a las costas de Gran Bretaña, las empresas eléctricas SSE Renewables y Equinor instalan una turbina eólica de 259 metros de altura fabricada por General Electric. Formará parte de un parque eléctrico movido por viento con una potencia instalada equivalente a tres centrales nucleares


Pedro Cáceres | Director adjunto
Madrid | 1 octubre, 2020


Un molino eólico de 259 metros, más alto que el mayor rascacielos de España, capaz de superar a las cuatro torres de Madrid y de casi duplicar al edificio más elevado de Barcelona; una turbina con palas tan grandes como un campo de fútbol, el suficiente tamaño como para abastecer de electricidad a dos hogares durante un día en cada rotación; un aparato de alta ingeniería enlazado a otros molinos similares que en total suman una capacidad de generación eléctrica de 3,6 GW, es decir, el equivalente a la potencia instalada de más de tres grandes centrales nucleares.

Esta descripción no pertenece a un mundo futurista, sino a nuestro presente; un presente donde el crecimiento de las energías renovables y la mejora en la curva de aprendizaje de estas tecnologías las ha hecho competitivas en términos de mercado con cualquier otra opción de generación eléctrica.

El molino descrito tiene nombre. Es la turbina Haliade-X, un aparato desarrollado por la estadounidense General Electric y que se anuncia como “la turbina eólica más grande del mundo para el campo eólico más grande del mundo”. Un total de 190 de ellas se van a colocar en la primera fase de construcción del Dogger Bank Wind Farm, una instalación desarrollada al noreste de Inglaterra por las empresas productoras de energía eléctrica SSE Renewables y Equinor.

Las renovables son competitivas

En muchas ocasiones, la realidad del mercado y de la tecnología van por delante de los discursos públicos y del tacticismo político ligado a ideologías.

Mientras el presidente de EEUU, Donald Trump, se enroca en una defensa a ultranza de la minería extractiva y de la economía ligada a los hidrocarburos, algunas de las grandes empresas de su país, como General Electric, van por otro lado. El gigante industrial americano, que sabe que China ha dado pasos en los últimos años para comerse el mercado global de las renovables, está trabajando ya en una guerra que deja los discursos de Trump en el Pleistoceno de la visión estratégica.

Cuando el parque eólico se termine en 2026, generará el 5% de la electricidad del Reino Unido

Vivimos momentos realmente trepidantes en el mundo de la energía. Entidades como la Agencia Internacional de la Energía admiten que la transición a las energías renovables es un hecho, y que  solo cabe hablar de la velocidad en el proceso, no del cambio en sí.

Gigantes como BP, la quinta petrolera del mundo, hace anuncios tan drásticos a sus inversores como que va desinvertir en petróleo y que tiene un plan para seguir siendo rentable aunque lo haga.

Y mientras, China, el gran gigante global, anuncia un plan para ser neutra en emisiones de carbono que contribuyen al cambio climático en 2060, asegurándose, eso sí, una década primera de sacar partido al business as usual antes de empezar a recoger los réditos de la transición energética que ya ha puesto en marcha.

Uno de los objetos tangibles de estos cambios de escenario económico, estratégico y global es el molino gigante que se está construyendo para levantar sobre las aguas de Inglaterra.  En un cambio simbólico, la nación que inició la revolución industrial con la extracción del carbón y la máquina de vapor va a ser la que, de momento, tenga el récord del mayor molino eólico del mundo.

Más que tres centrales nucleares

El campo de Dogger Bank se levanta sobre las aguas someras del Mar del Norte, frente a la costa noreste de Gran Bretaña. Hace unos miles de años, durante la última era glacial, el nivel del mar bajó tanto debido a la acumulación de agua sobre los polos y las cumbres que todo el terreno que va ahora desde las islas británicas hasta Alemania estaba emergido.

Fabricación de la góndola del Heliade-X, el molino eólico más grande del mundo. | Crédito: General Electric

Era una gran llanura que ahora está cubierta por aguas de poca profundidad y donde resulta fácil levantar infraestructuras marinas.

La consecuencia para el desarrollo eólico es que, en ese lugar, se dan las condiciones ideales para desarrollar la producción de electricidad marina: Fondos bajos sobre los que asentar las turbinas, seguridad de suministro constante de vientos suaves no tan impredecibles como los terrestres; capacidad industrial e inversora de las naciones ribereñas… No es extraño, por tanto, que Dinamarca, sobre todo, y Gran Bretaña, vayan muy avanzadas en el fructífero mercado de la generación eléctrica en el mar.

España, podría pensarse, tiene tecnología y tejido industrial para ello, pero carece de buenas condiciones geográficas. Nuestra extensa costa carece de fondos bajos. En su mayor parte cae a plomo sobre profundos fondos marinos, y este es un hándicap estructural que ha impedido el desarrollo de algo similar en nuestro país.

Ubicado frente a la costa de Yorkshire, Inglaterra, el proyecto Dogger Bank lleva aparejada una inversión de 10.000 millones de dólares y se está desarrollando en tres fases. Se emplearán en él las turbinas Haliade-X de General Electric, que se están fabricando en instalaciones al norte de Francia. Cada una de ellas tiene una potencia de 12 MW.

 

Cada una de las tres palas de la turbina tiene una longitud de 109 metros, más que la de un campo de fútbol. La altura máxima de la pala más alta dispuesta sobre la góndola que sostiene los rotores es de 259 metros. Los diseñadores afirman que una sola de las rotaciones de las palas puede suministrar electricidad suficiente para abastecer  a un hogar promedio durante dos días.

Cuando el parque eólico esté terminado en 2026 generará el 5% de la electricidad del Reino Unido. No es para menos, porque la potencia instalada del parque será de 3,6 GW, es decir, como tres centrales nucleares y media de las más potentes del mercado.

El campo eólico de Dogger Bank contará con 190 turbinas. El diseño y construcción del equipamiento supone todo un reto y una inversión para la compañía fabricante, General Electric, que anunció que, mientras desarrolla la tecnología necesaria para este tipo de parques marinos, va a dejar de suministrar equipos eléctricos a las nuevas plantas de carbón.

Jérôme Pécresse, presidente y director ejecutivo de GE Renewable Energy afirma: “La industria de las energías renovables tardó más de 20 años en instalar los primeros 17 GW de energía eólica marina. Hoy, la industria prevé que instalará más de 90 GW en los próximos 12 años. Esto está siendo impulsado por un menor costo por los avances en la tecnología y en las economías de escala“.

De nuevo el mercado impone su lógica. Los fabricantes empiezan a destinar recursos y talentos a opciones de futuro, no a negocios plagados de incertidumbres como el de las energías fósiles. Como otro símbolo de los tiempos, el trabajo sobre los fondos del Dogger Bank comenzaron en enero de 2020 sobre un área del Mar del Norte anteriormente destinada a la explotación de bolsas de petróleo y gas.

Turbinas y eficiencia

El Haliade-X 12 MW no solo es el aerogenerador más grande del mundo, sino que también presenta un factor de capacidad del 63%, cinco a siete puntos por encima del estándar de la industria. El factor de capacidad compara cuánta energía se genera respecto al máximo que podría haberse producido en funcionamiento continuo a plena potencia durante un período de tiempo específico.

Para entender mejor qué es el factor de capacidad de una turbina eólica se puede leer el siguiente enlace

 

 



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