El Gobierno aprueba la estrategia para lograr la neutralidad climática

El Consejo de Ministros ha presentado su estrategia de descarbonización a largo plazo con la que pretende alcanzar la neutralidad climática para el 2050 gracias al impulso de las energías sostenibles y los avances tecnológicos. Para ese año, la emisión de GEI se reducirá un 90% con respecto a la década de los 90


Para dar respuesta a las necesidades y compromisos nacidos del Acuerdo de París, la Comisión Europea puso en marcha numerosos paquetes de medidas que, entre otras cosas, establecían la elaboración de estrategias a largo plazo por parte de los Estados miembro, con una perspectiva de, al menos, 30 años.

Para responder a ese compromiso como Estado miembro, el Consejo de ministros de nuestro país ha aprobado hoy la “Estrategia a Largo Plazo para una Economía Española Moderna, Competitiva y Climáticamente Neutra en 2050” (ELP 2050), un documento que “se alinea con el aumento de ambición climática a nivel internacional liderado por la Unión Europea”, según el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco).

La estrategia presenta múltiples sinergias con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas, como el ODS 5 sobre igualdad de género

En concreto, el documento analiza, desde un punto de vista estratégico, las distintas opciones para la descarbonización de la economía y propone una trayectoria para alcanzar la neutralidad climática basada en la tecnología y el conocimiento científico disponibles.

Por ese motivo, uno de los principales objetivos del documento es la mitigación de emisiones para alcanzar la neutralidad climática antes de mediados de siglo, una meta que se conseguirá mediante un sistema energético basado fundamentalmente en energías renovables, representando un 97% en el consumo final.

“Todas las transformaciones señaladas generarán un cambio en la estructura energética, que redundará en una considerable reducción de la dependencia exterior. Se estima que España pasará de importar el 73% de la energía consumida en 2018 al 13% en 2050, lo que implicará un ahorro acumulado en importaciones de combustibles fósiles entre 2021 y 2050 estimado en 344.000 millones de euros”, señalan desde el Miteco.

Subastas para aprovechar el potencial de las energías renovables

Paralelamente, el Consejo de Ministros ha aprobado el Real Decreto por el que se regula el nuevo régimen económico de energías renovables para instalaciones de generación eléctrica. En concreto, el texto establece un nuevo marco para futuras instalaciones renovables que se desarrollará mediante subastas.

“Estas subastas que se ajustarán a los principios de transparencia, eficacia, proporcionalidad, objetividad y eficiencia”, señalan en el Miteco.

Antes de la celebración de una subasta, se establecerá el cupo de energía y/o potencia máxima que se subasta. Cada subasta se realizará a sobre cerrado y adjudicará el producto subastado a las ofertas de menor cuantía hasta alcanzar el cupo establecido.

El precio para cada adjudicatario coincidirá con el precio por el que pujó (“pay-as-bid”, por su denominación en inglés) y no será objeto de actualización.

Además, en las subastas se podrá distinguir por tecnologías de producción en función de sus características técnicas, niveles de gestionabilidad, criterios de localización geográfica, madurez tecnológica, tamaño o componente innovador, entre otros factores.

Asimismo, se recogerá una previsión de calendario de celebración de subastas, que comprenderá un periodo mínimo de cinco años y que incluirá plazos indicativos, la frecuencia de las subastas, la capacidad esperada y las tecnologías previstas, en su caso. Dicho calendario se actualizará, al menos, anualmente y estará orientado a la consecución de los objetivos de producción renovable establecidos en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) 2021-2030.

Con este cambio, se pretende además que España reduzca, no más tarde de 2050, sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en un 90% respecto a 1990. Esto implica reducir las emisiones de dióxido de carbono (CO2) desde las 334 millones de toneladas equivalentes (MtCO2eq) emitidas en 2018 a un máximo de 29 MtCO2eq emitidas en 2050.

“La ELP se configura como una pieza esencial que completa el Marco de Energía y Clima del Gobierno junto al Proyecto de Ley de Cambio Climático y Transición Energética, la Estrategia de Transición Justa, la Estrategia de Pobreza Energética, el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático y, en especial, el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (2021-2030)”, añaden desde el Miteco.

Oportunidad para la Transición ecológica

Según la modelización de la ELP, el despliegue de energías renovables permitirá que el sector industrial nacional refuerce su posición de liderazgo en estas tecnologías, abriendo nuevas vías de desarrollo en el ámbito del almacenamiento o del hidrógeno renovable a lo largo de toda la cadena de valor y que generarán, en definitiva, nuevas oportunidades en toda la cadena de valor industrial.

La ELP estima que este sector de la edificación estará plenamente descarbonizado a mediados de siglo gracias, en parte, a mejora de la eficiencia de las construcciones ya existentes

Por ejemplo, la aplicación de la ELP permitirá desacoplar el crecimiento económico del consumo energético. El PIB producido por unidad de consumo final de energía se multiplicará por 2,5 entre 2017 y 2050.  La movilidad y el transporte reducirán sus emisiones cerca del 98% respecto a valores actuales, mientras que la industria lo hará en más de un 90% y el sector agropecuario y residuos alcanzará una reducción aproximada del 60%. El sector de la edificación estará 100% descarbonizado en 2050.

Por otra parte, el consumo de energía primaria se reducirá en un 40% gracias a las políticas de eficiencia energética, a los cambios de hábitos y a la economía circular, redundando en una reducción de más del 30% en el consumo de energía final.

Esta transformación a su vez, se estima que aumente la generación de empleo en un 1,6% en 2050 con respecto a un escenario que no tenga en cuenta su aplicación. Esto generaría unos 300.000 empleos netos al año a lo largo de este periodo.

Asimismo, se estima que las inversiones totales acumuladas en el periodo 2031-2050 alcanzarán los 500.000 millones de euros, de los cuales 300.000 se consideran asociados a la implementación de esta Estrategia. Esta cifra se sumaría a los 250.000 millones de euros que movilizará la implementación del PNIEC desde 2021 hasta 2030.

Adaptación y mitigación al cambio climático

Según el Miteco, esta transformación energética generará efectos positivos en la salud y la calidad de vida, y favorecerá la conservación de la biodiversidad y la adaptación a los efectos del cambio climático.

“El proceso de transición de cada sector permitirá una reducción de la presencia de contaminantes primarios asociados a la polución atmosférica como el dióxido de azufre (SO2), que disminuirán un 55%; los óxidos nitrosos (NOx), que se reducirán un 38% y las partículas finas PM2.5, cuya presencia descenderá un 36%.

“Las estimaciones realizadas por el modelo que emplea la ELP calculan que la neutralidad climática irá ligada a una disminución de más del 60% en el número de muertes prematuras en el año 2050 con respecto a 2010”, indican desde el Miteco

En este sentido, durante el proceso de transformación se impulsará un proceso de reforestación de 20.000 hectáreas al año entre 2020 y 2050, el aumento del 4% de la superficie de tierras forestales, la mejora de la gestión forestal y la restauración y recuperación de 50.000 hectáreas de humedales hasta 2050.

“La conservación y ampliación de esos espacios constituye una herramienta para luchar contra la pérdida de biodiversidad y, además, está asociada a actividades económicas y a la generación de empleo, especialmente en entornos rurales”, afirman.

La agricultura en la Estrategia

El sector de la agricultura también experimentará un avance significativo en su proceso hacia una economía neutra en emisiones. Aunque, por sus características, la descarbonización en este ámbito es limitada, la senda facilitada por la ELP permitirá lograr una reducción importante de emisiones de forma absoluta gracias a la mejora de la gestión de cultivos, fertilizantes y estiércoles, a la producción de biogás, a la conservación de suelos, la alimentación del ganado y las rotaciones de cultivos, la digitalización y las tecnologías inteligentes para el riego y la fertilización, así como a la reducción del desperdicio en la cadena alimentaria de consumo nacional y a la modificación progresiva de los hábitos alimentarios para retornar a dietas más saludables y equilibradas como la dieta mediterránea.


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