España escala seis puestos en el Índice de Riesgo Climático

España escala seis puestos en el Índice de Riesgo Climático

El Índice de Riesgo Climático estima que los fenómenos meteorológicos extremos han producido pérdidas por valor de 2,54 billones de dólares en todo el mundo desde el año 2000. Sus consecuencias se dejan ver cada vez más en España, que en 2017 ocupaba el puesto 47, después subió al 38 y ya se encuentra en el 32 entre los países más amenazados por los eventos extremos


Aunque a veces pueda parecer que la lucha contra el cambio climático busca evitar una catástrofe que aún está por llegar, lo cierto es que gran parte de esta batalla se libra también en el presente. Casi medio millón de personas han muerto en los últimos veinte años por culpa de los llamados fenómenos meteorológicos extremos, que abarcan desde los ciclones hasta los huracanes, pasando por las olas de frío o las sequías y cada año se hacen más peligrosos por culpa del calentamiento global. Así lo pone de manifiesto la edición de este año del Índice de Riesgo Climático, en el que se analizan los costes humanos y económicos directos de este tipo de eventos extremos: 475.000 vidas y 2,54 billones de dólares (2,1 billones de euros). España se sitúa en el puesto número 32 en el ranking, lo que empeora por segundo año consecutivo su posición, ya que hace un año ocupaba el puesto número 38 y hace dos se situaba en el puesto número 47.

Puerto Rico, Myanmar y Haití encabezan la clasificación de los países más afectados por los impactos climáticos en estos últimos veinte años, aunque dos de ellos lo hacen por eventos muy puntuales en forma de huracán o ciclón que tuvieron sin embargo devastadoras consecuencias: Puerto Rico sufrió el huracán María en 2017, mientras que Myanmar ostenta el dudoso honor de país con mayor número de pérdidas humanas por culpa del ciclón Nargis, que arrasó esta zona del sudeste asiático en 2008.

Sin embargo, en los últimos años, otra categoría de países ha ido cobrando importancia: naciones como Haití, Filipinas y Pakistán, que se ven afectados recurrentemente por catástrofes, figuran continuamente entre los países más afectados tanto en el índice a largo plazo como en el índice del año respectivo. Por ejemplo, Haití, que ha tenido que lidiar con varios grandes eventos devastadores como los huracanes Jeanne (2004), Sandy (2012) o Matthew (2016) y que en general apenas tienen tiempo para recuperarse completamente de un desastre antes de que llegue el siguiente suceso.

Tras el terremoto de 2010, los continuos huracanes hacen muy difícil la reconstrucción de Haití.

En general, la lista ha cambiado muy poco con respecto al año pasado, cuando estos mismos países copaban los primeros puestos de países más afectados por las consecuencias más visibles del cambio climático. Pero tanto estas como las siguientes naciones que aparecen en el informe elaborado por la ONG Germanwatch (Filipinas, Mozambique, Bahamas, Bangladesh, Pakistán, Tailandia y Nepal) tienen un evidente rasgo en común: su condición de países en vías de desarrollo.

“Los países en desarrollo se ven particularmente afectados por los efectos del cambio climático, ya que son más vulnerables a los efectos perjudiciales de un fenómeno meteorológico extremo y tienen una menor capacidad para hacerle frente. Ocho de los diez países más afectados por los efectos cuantificados de los fenómenos meteorológicos extremos en 2019 pertenecen a la categoría de ingresos bajos a medios-bajos”, explican los autores del informe. De esta manera, y aunque las pérdidas económicas en términos absolutos son mucho mayores en los países ricos, es en los lugares con menor nivel de renta donde “las muertes, la miseria y las amenazas existenciales por el clima extremo son mucho más probables”.

Los huracanes, cada vez más protagonistas

Aparte de realizar un balance de las dos últimas décadas, el informe de Germanwatch, que se elabora a partir de los datos de la reaseguradora Munich Re y del Fondo Monetario Internacional (FMI), también se detiene a analizar con más detenimiento el último año del que se dispone de datos completos, es decir, 2019. En este caso concreto, Mozambique y Zimbabwe encabezan la lista debido al ciclón Idai, la tormenta tropical más mortífera y costosa de la historia del suroeste del océano Índico, seguidos de Bahamas, Japón, Malawi, Afganistán, India, Sudán del Sur, Níger y Bolivia.

De hecho, Germanwatch apunta que las tormentas y sus consecuencias directas -precipitaciones, inundaciones y deslizamientos de tierras- fueron una de las principales causas de pérdidas y daños en 2019. De los diez países más afectados en 2019, seis fueron golpeados por ciclones tropicales, un problema que podría agravarse con el cambio climático ya que diferentes estudios sugieren que el número de ciclones tropicales graves aumentará con cada décimo de grado de aumento de la temperatura media mundial.

Son precisamente las tormentas y sus consecuencias las que hacen que España escale seis puestos en esta clasificación y ocupe el número 32 de países más afectados por los fenómenos meteorológicos extremos, lo que significa un avance significativo en los últimos dos años, ya que en 2017 ocupaba el 47. Y es que en los últimos meses de 2019 gran parte de España sufrió una de las DANA más devastadoras de las últimas décadas, con unas inundaciones que dejaron secuelas que aún se sienten a día de hoy. En total, el Índice de Riesgo Global contabiliza ese año 24 muertes y daños directos por valor de 4.390 millones de dólares (3.610 millones de euros).

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El municipio de Torre Pacheco, junto al Mar Menor, inundado tras el paso de la DANA por Murcia en septiembre de 2019. | Foto: Efe

En cualquier caso, y aunque es cierto que las causas de los fenómenos meteorológicos extremos son complejas y múltiples, desde Germanwatch reiteran que la ciencia ya ha demostrado de manera suficientemente clara que su frecuencia, intensidad y duración se están viendo ampliadas por los efectos del cambio climático. Además, los cálculos de esta ONG no incluyen consecuencias indirectas de estos eventos, como puede ser la inseguridad alimentaria que puede provocar una sequía, por lo que en realidad el coste social y económico que tienen estos desastres climáticos está infravalorado.

Por eso, los autores del informe piden a los líderes políticos y económicos mundiales una mayor ambición en la lucha climática después “de que el proceso de política climática internacional se estancara en 2020 debido a la pandemia de Covid-19”. Según su análisis, es necesario mejorar con urgencia la asistencia financiera y técnica de los países más vulnerables, pero también invertir mucho más en adaptación al cambio climático, un tema que de hecho se analiza esta semana en una cumbre internacional.



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