La aviación, responsable del 3,5% del cambio climático desde 1940

Expertos de la Universidad de Manchester han realizado un estudio que calcula de la manera más precisa hasta la fecha la contribución de la aviación al crecimiento del cambio climático. El sector ha generado 32,6 mil millones de toneladas de CO2 desde 1940


La aviación es uno de los principales métodos de transporte de los que dispone la humanidad en la actualidad y que, durante los últimos años, no ha parado de ganar popularidad. Tan solo en la Unión Europea (UE), el número de vuelos aumentó un 8 % entre 2014 y 2017, y la Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA) ha estimado que es probable que crezcan un 42 % entre 2017 y 2040.

Este aumento sin precedentes ha acarreado, sin embargo, un enorme problema medioambiental derivado de la emisión de gases de efecto invernadero (GEI) por parte del creciente número de aviones puestos a disposición del público.

Hasta ahora, medir la contribución que ha tenido este sector en el surgimiento del cambio climático antropogénico se ha presentado como todo un desafío debido a la variedad de procesos físicos atmosféricos, las transformaciones físicas o la propia radiación que pueden alterar los cálculos.

Por ello, David Lee, profesor de ciencia atmosférica en la Universidad Metropolitana de Manchester, decidió junto a un equipo de expertos abordar el asunto desde otra perspectiva en la que se utilizase una métrica denominada effective radiative forcing (ERF), introducida en el 2013 por el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC).

“Nuestra evaluación ayudará a los tomadores de decisiones y a la industria a emprender acciones de mitigación en el futuro”, ha destacado David Lee

Está métrica representa el aumento o la disminución desde tiempos de preindustrialización en el equilibrio entre la energía proveniente del sol y la energía emitida por la tierra, conocido como balance de radiación tierra-atmósfera.

Además, los investigadores evaluaron todos factores con los que puede este sector contribuir al cambio climático, desde las emisiones de dióxido de carbono (CO2) y óxido de nitrógeno (NOx), hasta el efecto de las estelas de condensación que dejan los aviones tras su paso por los cielos.

“Estimar la contribución y los distintos impactos de los gases emanados por la aviación es todo un desafío para los sistemas de modelado atmosférico contemporáneos. Por este motivo llevamos a cabo un análisis exhaustivo de los ERF de aviación de forma individual para proporcionar por primera vez un ERF general para la aviación mundial”, ha explicado David Lee.

“En el pasado se realizaron estudios similares, como en el 1999, 2005 o el 2009. No obstante, este es el más actual, extenso y detallado que se tiene hasta la fecha y no es sino fruto de la maduración de las técnicas científicas”, ha añadido el experto.

Gracias a este método, los científicos calcularon que las emisiones acumuladas de CO2 desde 1940 hasta el 2018 se han situado en 32,6 mil millones de toneladas, de las cuales más de la mitad se generaron en los últimos 20 años.

Según lo expuesto en el estudio, esta cifra representa el 1,5% de las emisiones totales lanzadas a la atmósfera durante ese periodo. Sin embargo, si se tiene en cuenta el resto de los impactos, los expertos resaltan que la aviación ha contribuido en un 3,5% al impulso del cambio climático.

Una aviación eficiente

Para los expertos que han elaborado el estudio, el impacto de la aviación en el cambio climático requiere que se trabaje desde una nueva perspectiva y que, principalmente, se mencione explícitamente en el Acuerdo de París.

En este sentido, han comentado que en dicho documento se expresa que las emisiones se deben reducir rápidamente de forma general, sin incidir en sectores, para lograr un equilibrio entre las emisiones provocadas por el hombre y los sumideros de gases de efecto invernadero en la segunda mitad de este siglo

Tan solo se llega a nombrar a la aviación a la hora de detallar las Contribuciones Determinadas a nivel Nacional (NDC, por sus siglas en inglés), pero no se hace lo propio con la aviación internacional, que representa el 64% del tráfico aéreo, según los expertos de la Universidad de Manchester.

Además, han señalado que, para una reducción de los impactos de la aviación, sería necesario implementar cambios o medidas enfocadas en el desarrollo de combustibles o motores más eficientes ya que, según entidades como la EASA, el aumento del transporte provocará que en 2040 las emisiones de CO2 y NOx aumenten, al menos, un 21 % y un 16 % respectivamente.

Por este motivo, la Comisión Europea ha comenzado a barajar medidas que pasen por la introducción de impuestos al queroseno, el combustible de los aviones, para intentar reducir en cierto modo el uso de estos transportes e impulsar alternativas más limpias.



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