Las potencias acuerdan reducir sus emisiones antes de la Cumbre digital

Las potencias acuerdan reducir sus emisiones antes de la Cumbre del Clima

Europa ha acordado reducir por ley sus emisiones de GEI hasta en un 55% para el 2030. Mientras Estados Unidos, Reino Unido y otras potencias mundiales han mostrado sus intenciones de reducir estos gases de cara a la Cumbre del Clima organizada por Biden


El último informe sobre el estado del clima mundial puso de manifiesto que el 2020 fue otro año de desastres climáticos y meteorológicos sin precedentes como consecuencia de las actividades humanas, en concreto, la emisión de gases de efecto invernadero (GEI).

En concreto, el informe desvela que los principales GEI no pararon de aumentar entre 2019 y 2020 a pesar del impacto ambiental de la pandemia. El dióxido de carbono (CO2), que ya ha superado las 410 partes por millón (ppm), espera elevarse hasta las 414 ppm a finales del 2021, un ritmo incompatible con el Acuerdo de París.

Precisamente, ese acuerdo expone que las emisiones tuvieron que alcanzar su punto máximo en el 2020, por lo que António Guterres, secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), expuso que este año debía ser “el año de hacer o deshacer” dado nuestro estrecho margen de tiempo.

Por ese motivo, y en vísperas de la Cumbre del Clima digital organizada por estados Unidos, las principales economías del mundo han mostrado su ambición a través de unos acuerdos “históricos” para reducir las emisiones en sintonía con lo expuesto en París.

Así pues, el Consejo y el Parlamento Europeo alcanzaron esta madrugada un acuerdo para establecer por ley una UE climáticamente neutra en 2050 y un objetivo de reducción neta de emisiones de “al menos el 55%” para 2030 en comparación con los niveles de 1990.

Para João Pedro Matos Fernandes, ministro portugués de Medio Ambiente y Acción Climática, cuyo país ostenta la presidencia de turno de la UE, se trata de “un ejemplo de la firmeza de una UE comprometida con convertirse en climáticamente neutra para 2050”: “Hoy podemos estar orgullosos de haber escrito en piedra un ambicioso objetivo climático que puede obtener el apoyo de todos”, añadió.

Con el fin de garantizar que se desplieguen esfuerzos suficientes para reducir y prevenir las emisiones hasta 2030, introdujeron “un límite de 225 millones de toneladas equivalentes de CO2 a la contribución de las absorciones al objetivo neto”, y acordaron que la Unión tendrá como objetivo lograr un mayor volumen de sumidero neto de carbono para 2030.

El texto, pendiente aún de aprobación formal, no fija objetivos vinculantes por país, sino que la UE asume esa reducción de al menos el 55 % de manera colectiva, un peaje para lograr el visto bueno de países carboneros del este como Polonia, Hungría o Eslovaquia.

La consecución de ese compromiso legal, que sirve de cimientos al Pacto Verde Europeo, deberá ahora articularse a través de unas 50 revisiones legislativas que abarcan desde el mercado de emisiones de CO2 al impulso de los vehículos eléctricos, la fiscalidad verde o el desarrollo de tecnologías como hidrógeno limpio y nuevos materiales más sostenibles.

Parte de esos dossieres, así como las eventuales consecuencias en caso de incumplimiento de los objetivos, verán la luz el próximo mes de junio.

Asimismo, establece que la reducción sea “neta”, por lo que habrá que descontar los gases que puedan absorber los llamados “sumideros de carbono” como los bosques, pero fija “un límite de 225 millones de toneladas equivalentes de CO2 a la contribución de las absorciones al objetivo neto”.

Además, se creará un Consejo Asesor Científico Europeo sobre Cambio Climático, compuesto por 15 expertos científicos de alto nivel de diferentes nacionalidades con no más de dos miembros con la nacionalidad del mismo Estado miembro por un mandato de cuatro años.

Esta junta independiente se encargará de proporcionar asesoramiento científico e informar sobre las medidas de la UE, los objetivos climáticos y los presupuestos indicativos de gases de efecto invernadero y su coherencia con la legislación climática europea y los compromisos internacionales de la UE en virtud del Acuerdo de París.

Ambición fuera de la Unión

Otros países que asistirán a la Cumbre digital también han querido mostrar sus ambiciones climáticas, como Reino Unido, que anunciará esta semana sus planes para acelerar la reducción de las emisiones de dióxido de carbono en un 78 % con respecto a los niveles de 1990 para 2035 a fin de contribuir a erradicar los efectos del cambio climático.

Los medios británicos, que adelantan hoy esa noticia, indican que el nuevo objetivo mejoraría el anunciado ya el pasado diciembre, cuando el Gobierno de Johnson se comprometió a nivel internacional a recortar las emisiones en un 68 % para 2030. Además, se espera que ese significativo anuncio tenga en cuenta por primera vez las emisiones derivadas de la industria de la aviación y de los barcos.

El Reino Unido pretende de esta manera reforzar su credibilidad medioambiental de cara a la cumbre de la COP26 que se celebrará en Glasgow el próximo noviembre.

Por su parte, el anfitrión de la cumbre digital, anunciará durante el evento su compromiso por reducir las emisiones del país al menos a la mitad para 2030, casi el doble del objetivo inicial que asumió los Estados Unidos bajo el Acuerdo de París.

Biden
Joe Biden ha invitado a 40 líderes mundiales para abordar el problema de la crisis climática

En esta ocasión, en lugar de comprometerse con un porcentaje concreto, es probable que Biden anuncie un rango de metas posibles para la reducción de las emisiones, que rondarán el 50% y podrían superarlo.

En este sentido, un grupo de organizaciones medioambientales, incluida Sunrise Movement, calculó en un informe este mes que la meta de reducción de emisiones que debería adoptar Estados Unidos para 2030 debería ir mucho más del 50%, y la elevaron al 195%.

Tampoco se espera que Biden detalle claramente cómo planea conseguir ese objetivo, aunque la Casa Blanca ya ha dejado claro en su proyecto de ley sobre empleos e infraestructura que considera clave acelerar la transición hacia las energías renovables y apostar por los vehículos y baterías eléctricos.

El resto de las grandes potencias contaminantes, como Rusia o China, no se han comprometido con porcentajes específicos, aunque Pekín sí ha afirmado que llegará al tope de sus emisiones de carbono antes de 2030 y alcanzará la neutralidad para 2060.



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