El calor está alterando el ciclo hidrológico del planeta

El calor está alterando el ciclo hidrológico del planeta

Científicos de la NASA han descubierto la que dicen que es “una señal considerable que apunta hacia un cambio en el ciclo hidrológico de nuestro mundo”. En concreto, han observado que la evapotranspiración ha aumentado un 10% durante los últimos 17 años


La evapotranspiración constituye una estación más en la que el agua se detiene mientras viaja alrededor de nuestro mundo. En ella, el liquido elemento retorna a la atmósfera en forma de vapor ayudada por los procesos biológicos de las plantas y por la acción del calor.

Según la NASA, este proceso, que en el pasado se ha mantenido a unos ritmos considerados normales, ahora se ha acelerado por la acción del cambio climático, liberando hasta dos veces más humedad a la atmosfera entre 2003 y el 2020 en relación con las estimaciones anteriores.

Se trata de un dato crítico por la importancia de la evapotranspiración dentro del ciclo hidrológico ya que la aceleración de este proceso es sinónimo de desertificación: “A medida que el mundo se calienta, la evapotranspiración se acelerará, y con ella el secado de la tierra y la vegetación. También puede estimular la aparición de sequías en regiones, lo cual podría tener importantes consecuencias para los ecosistemas y las sociedades humanas”, advierten los científicos de la NASA.

“Nuestro estudio encontró que la evapotranspiración ha aumentado en aproximadamente un 10% desde 2003, que es más de lo estimado anteriormente, y se debe principalmente al aumento de las temperaturas. Esperamos que estos datos sobre el ciclo del agua ayuden a informar mejor el desarrollo y la validación de modelos climáticos”, cometa Madeleine Pascolini-Campbell, investigadora postdoctoral en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA en el sur de California, quien dirigió el estudio.

Para obtener una estimación global de las variaciones en la evapotranspiración, los investigadores encontraron una nueva forma de aprovechar los datos recopilados por la pareja de satélites Gravity Recovery and Climate Experiment (GRACE) que operaron de 2002 a 2017, y los dos sucesores, GRACE Follow-On , que se lanzó en 2018.

Debido a que el agua tiene masa y, por lo tanto, contribuye a la señal de gravedad de la Tierra, estas naves espaciales son especialmente sensibles al movimiento del agua en todo el mundo, desde el seguimiento de los cambios en las capas de hielo hasta el agua almacenada en la tierra y las variaciones en la masa oceánica.

Esta cualidad fue la que aprovecharon los investigadores para estudiar un conjunto de datos que abarca 17 años para confirmar si era posible detectar la señal gravitacional asociada con el movimiento del agua por evapotranspiración.

Una mayor evaporación conduce a más sequías

“Con el registro combinado de GRACE y GRACE-FO, ahora tenemos unos datos de observación lo suficientemente largos como para poder monitorear estos signos críticos de cambio global. Cuando la señal de gravedad disminuye, significa que la tierra está perdiendo agua. Parte de esa pérdida se debe a los ríos que fluyen de regreso a los océanos, pero el resto sube a la atmósfera en forma de evapotranspiración “, señala JT Reager, científico del JPL e investigador del estudio.

Al restar las estimaciones de la descarga global de los ríos, es decir, la tasa de agua que fluye al océano, y los datos de los satélites GRACE y GRACE-FO pudieron estimar la tasa de evapotranspiración. En concreto, encontraron que la evapotranspiración aumentó de 405 milímetros por año en 2003 a 444 milímetros por año en 2019.

Esto representa una tendencia ascendente de 2,30 milímetros por año, es decir, un aumento del 10%, con una incertidumbre correspondiente de 0,5 milímetros por año, o 2%.

“Durante años, hemos estado buscando una forma de medir los grandes cambios en el ciclo global del agua y finalmente lo hemos encontrado. La magnitud del aumento de la evapotranspiración realmente nos sorprendió: esta es una señal considerable que indica que el ciclo del agua de nuestro planeta está cambiando“, destaca Reager.

Para la NASA, estos resultados se suman a un creciente cuerpo de investigación sobre el ciclo del agua de nuestro planeta, al tiempo que subrayan la importancia de la continuidad para las observaciones de la Tierra.

Las continuas observaciones satelitales por satélites con una visión global de los cambios en la masa de agua proporcionan el largo registro necesario para observar el planeta cambiante a lo largo de las décadas. Además, estas observaciones también ayudan a los científicos a rastrear la variabilidad de un año a otro en el ciclo del agua causada por el cambio climático y los ciclos naturales.



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