Los océanos se elevarán un metro por la fusión confirmada de un glaciar

Los océanos se elevarán un metro por la fusión confirmada de un glaciar

Científicos han observado la presencia de agua tibia debajo del glaciar Thwaites, en la Antártida, un hecho que condena a este glaciar con la masa de Gran Bretaña a una descongelación imparable que podría elevar el nivel del mar casi un metro en 200 años


El destino de numerosos Estados insulares y ciudades costeras acaba de verse sentenciado. Un reciente estudio de la Universidad de Nueva York acaba de anunciar que un glaciar con la masa de Gran Bretaña está sufriendo un proceso de descongelación imparable que, de ocurrir, provocará que el nivel del mar crezca casi hata un metro de altura… en los próximos siglos.

El origen de esta descongelación sin frenos reside en la presencia de una capa de agua tibia por debajo del glaciar conocido como Thwaites, una helada formación cercana a la península antártica y que vierte sus aguas en el mar de Amundsen.

El problema con ese depósito de agua, con una temperatura de dos grados centígrados en este caso, es que numerosos estudios han demostrado que ese agua almacenada posee una enorme capacidad de descongelación.

Por ejemplo, una investigación llevada a cabo por la Universidad de Oregón y publicada en la revista Science explicó que el agua tibia puede derretir un glaciar 100 veces más rápido de lo que se pensaba hasta entonces, como consecuencia de un proceso de retroalimentación que inician estas aguas por debajo de las capas de hielo.

“El hecho de que nuestro equipo haya registrado agua tibia en una sección del glaciar Thwaites, donde sabemos se está derritiendo, sugiere que esta formación podría estar sufriendo un retroceso imparable que tendrá enormes implicaciones para el aumento del nivel del mar en el mundo”, comenta David Holland, director de la Universidad de Nueva York.

Para descubrir por primera vez este sumidero de agua, el equipo de científicos construyó un orificio de 600 metros de profundidad y 35 centímetros de ancho en una superficie del glaciar donde el hielo comienza una transición entre el lecho rocoso y el océano.

Glaciar
La estudiante graduada de la Universidad de Nueva York, Aurora Basinski, lleva un dispositivo de medición de turbulencia al pozo del glaciar Thwaites | Foto: David Holland

Una vez elaborado ese agujero, los expertos introdujeron un dispositivo de detección que midió las temperaturas de esas aguas y, además, el nivel de turbulencia del agua, que determina la cantidad de agua dulce del glaciar que se mezcla con agua salada.

“De nuestras observaciones en la cavidad, descubrimos no solo la presencia de agua tibia, sino también su nivel de turbulencia y, por lo tanto, su eficiencia para derretir el hielo del glaciar”, señala Aurora Basinski, una estudiante graduada de la Universidad de Nueva York que realizó el registro de datos.

Los expertos no detallan en su investigación el tiempo de vida que le queda a este glaciar. Sin embargo, la Universidad de Washington, en una investigación donde estudiaron el colapso irreversible de los glaciares, informa que el glaciar Thwaites podría desaparecer en tan solo 200 años, una fecha que se podría retrasar a un milenio siempre que se aplicasen medidas de mitigación del cambio climático.

El glaciar Thwaites es un caso de estudio importante debido a que se trata de una formación muy delicada que tendría graves consecuencias para el resto de la capa de hielo antártica si desapareciese por completo de la geografía mundial.

“Su desaparición condenaría a la descongelación total del hielo antártico”, comentan en esa investigación.

Kayaks para medir la descongelación

De forma paralela, una investigación publicada en la revista Geophysical Research Letters destaca que, hasta ahora, los marcos actuales para analizar las interacciones océano-glaciar no han sido del todo correctos al obviar algunos sucesos, como la filtración de agua tibia hacia la base de los glaciares que podrían acelerar los procesos de descongelación, tal y como reflejan sus compañeros de Universidad de Nueva York.

En este caso, los científicos utilizaron kayaks teledirigidos para poder realizar sus mediciones cerca de los glaciares, en un intento por evitar las peligrosas capas de hielo que se desprenden sin previo aviso de los acantilados de estas formaciones heladas.

Gracias a ellos, descubrieron una “sorprendente” señal de derretimiento que se relaciona con un proceso llamado fusión ambiental, que no es otro que el de la descongelación causada mientras el agua derretida viaja desde la superficie hasta la base, donde permanecerá acelerando la destrucción de los glaciares.



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