La invasión de Ucrania lastra los compromisos de la COP26

La invasión de Ucrania lastra los compromisos de la COP26

La crisis energética por la falta de alternativas al gas ruso derivada de la invasión de Ucrania pone en riesgo los compromisos internacionales de eliminar la extracción de combustibles fósiles acordados en la COP26 de Glasgow


Los países que se comprometieron en la COP26, celebrada en Glasgow a finales de 2021, a dejar de financiar la extracción internacional de combustibles fósiles van camino de incumplir sus objetivos debido a la difícil búsqueda de alternativas al gas ruso por la guerra de Ucrania, según un informe del Instituto Internacional para el Desarrollo Sostenible (IISD).

El estudio, en el que también han colaborado Tearfund y Oil Change International (OCI), recuerda que 34 países y 5 instituciones financieras públicas firmaron en la COP26 de Glasgow (Reino Unido) un compromiso para poner fin a la financiación internacional pública de combustibles fósiles para finales de 2022.

Concretamente la Declaración de la COP 26 sobre el apoyo público internacional para la transición a la energía limpia exige que los signatarios pongan fin al nuevo apoyo extranjero directo a los combustibles fósiles para fines de 2022 y prioricen por completo sus finanzas públicas internacionales para una transición energética limpia y justa.

Pero, según el informe del Instituto Internacional para el Desarrollo Sostenible (IISD), a mediados de año, solo un puñado de signatarios ha publicado políticas nuevas o actualizadas que convierten estos compromisos en acciones. Además, a principios de esta semana, los líderes del G7 debilitaron un compromiso casi idéntico adoptado en la reunión ministerial del G7 en mayo, creando incertidumbre para la iniciativa de la Declaración de Glasgow.

Sin embargo, el informe señala que «la mayoría de los países e instituciones todavía tienen que publicar sus políticas alineadas con Glasgow», mientras que las agencias de crédito están «muy rezagadas».

Una de las «mayores amenazas» para el éxito de los compromisos adoptados en Glasgow es “la tentación de los países de seguir invirtiendo en gas en el extranjero como consecuencia de la guerra en Ucrania”, ya que los países buscan reemplazar el combustible ruso.

Los autores del informe destacan que estas inversiones son “incompatibles» con el límite de calentamiento global de 1,5 grados acordado en París, y muestran que las alternativas limpias son “más adecuadas para servir a la seguridad energética”.

España, quinto en financiación a fósiles

De hecho, el IISD señala que los países que más financiación pública han aportado al petróleo y al gas entre 2018 y 2020, a pesar de que todos ellos firmaron en Glasgow, son Canadá (11.000 millones de dólares anuales), Estados Unidos (3.100), Italia (2.800), Alemania (2.800) y España (2.400).

En el mismo período, sólo siete de los signatarios del acuerdo -Dinamarca, Suecia, Francia, Alemania, Nueva Zelanda, Eslovenia, Bélgica, y el Banco Europeo de Inversiones (BEI)- financiaron más energía limpia que combustibles fósiles, mientras que otros siete -de nuevo Bélgica, además de Finlandia, Nueva Zelanda, Portugal, Eslovenia, España y Suiza- financiaron según este documento menos de 100 millones de dólares en energía limpia al año.

Además, el informe muestra que si los países “cumplen sus promesas” podrían acelerar una revolución energética verde en los países de renta baja, para lo que será necesario movilizar “una inversión conjunta de 28.000 millones de dólares anuales” de financiación pública internacional para energías renovables.

El estudio indica que estas inversiones “pueden desempeñar un papel importante para evitar el bloqueo de combustibles fósiles y acelerar una transición energética limpia y justa en los países menos desarrollados”.

​​La codirectora de Finanzas Públicas Globales de OCI, Laurie van der Burg, ha señalado que “aunque el acuerdo de Glasgow tiene un gran potencial transformador, hay señales de retroceso entre los países firmantes”, como Alemania, “que está buscando activamente nuevas inversiones en el extranjero para reemplazar el suministro ruso”.

Para Van der Burg, las inversiones gasísticas “no son necesarias para garantizar la seguridad energética” porque “las renovables y la eficiencia energética permiten cubrir las necesidades de desarrollo y ofrecen un mejor acceso a la energía”.

Por su parte, la asesora principal de políticas del IISD ha destacado que “la crisis energética actual solo intensifica la necesidad de avanzar hacia sistemas más seguros y sostenibles basados ​​en las energías renovables y la eficiencia energética».

“La COP27 de Sharm el-Sheikh (Egipto) será una prueba de rendición de cuentas para los firmantes de Glasgow, ya que tendrán que presentar nuevos planes de finanzas públicas internacionales” para consolidar el límite de calentamiento de 1,5 grados acordado en París.



Se adhiere a los criterios de transparencia de

Archivado en:
Otras noticias destacadas