La Niña permanecerá sobre el Pacífico hasta principios del 2021

La Niña permanecerá sobre el Pacífico hasta principios del 2021

La OMM estima que La Niña se instale en el océano Pacífico hasta el primer trimestre del 2021. Según detalla, este fenómeno traerá episodios húmedos a las regiones occidentales del océano, mientras que propiciará menos lluvias en el sur de América latina, tal y como han podido comprobar sus habitantes estos meses de atrás


Después de más de un año con condiciones neutras del El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), la Organización Meteorológica Mundial (OMM) confirma que La Niña se instalará en océano Pacífico hasta, por lo menos, el primer trimestre del 2021.

En concreto, según sus estimaciones, existe un 90% de posibilidades de que la temperatura de la superficie del océano Pacífico tropical se mantenga en los niveles característicos de La Niña hasta finales de 2020, y un 55% de probabilidad de que ese estado continúe hasta el primer trimestre de 2021.

“En general, se espera que el episodio de La Niña de este año sea de moderado a intenso, a diferencia del episodio intenso del 2010/2011, el último episodio intenso registrado”, declara la OMM.

Según explica la NASA, en condiciones de ENOS neutras, los vientos que soplan sobre las partes centrales y orientales del océano Pacifico empujan el agua templada hacia el oeste, provocando que el agua fría por debajo de las capas transportadas se eleve y caliente lentamente hasta ocupar su lugar.

Estimaciones de la OMM sobre el ENOS | Foto: OMM

Cuando tiene lugar un episodio de La Niña, los vientos que transportan el agua superficial son mucho más intensos. Esto estimula que mayores cantidades de agua templada se desplacen y, en consecuencia, que una mayor agua fría se eleve a la superficie y de forma más rápida. De este modo, las partes orientales y centrales del océano pacífico sufren un decrecimiento de temperaturas, a diferencia de las occidentales de Indonesia y Australia.

Aunque parezca un cambio sin importancia, la alteración de la temperatura del océano puede traer notables consecuencias en diversas partes del mundo, sobre todo en lo que a precipitaciones se refiere.

En las regiones de Asia sudoriental y el Pacífico, La Niña se asocia a menudo a condiciones húmedas debido al calor del océano que facilita la evaporación del agua. En las partes del sur de América Latina, sin embargo, el exceso de agua fría produce el efecto contrario, por lo que se registran menos lluvias de lo habitual.

El secretario general de la OMM, Petteri Taalas, señala que El Niño y La Niña son importantes condicionantes naturales del sistema climático de la Tierra que, sin embargo, están teniendo lugar dentro de un contexto de cambio climático. Esto quiere decir, por ejemplo, que un fenómeno que anteriormente era sinónimo de frío, como lo es La Niña, el calor atrapado en la atmósfera puede contrarrestar los efectos, produciendo modificaciones imprevistas.

“El 2020 sigue en camino de ser uno de los años más cálidos de los que se tiene registro y se prevé que el período 2016-2020 sea el quinquenio más cálido desde que se iniciaron los registros, a pesar de La Niña”, sugiere Petteri Taalas.

“De hecho, los años en que se producen episodios de La Niña son más cálidos incluso que años anteriores con intensos episodios de El Niño”, afirma.

Este año, el río Paraguay y el río Panamá, dos vitales arterias de América del Sur que pertenecen a la misma cuenca han visto como este año La Niña propiciaba un considerable descenso del caudal en sus cauces.

En el caso del río Paraguay, la Agencia Nacional de Hidrología de Paraguay comunicó este mes que el río a su paso por Asunción registró 47 centímetros por debajo del cero hidrométrico, un registro que supera los 40 centímetros por debajo de ese nivel alcanzados en 1969, la cifra más baja de la que se tenía constancia hasta ahora.

En este sentido, y tras los devastadores efectos del episodio de El Niño de 2015/2016 -la contraposición de La Niña- ,la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la OMM y organizaciones humanitarias se unieron para establecer lo que se conoce como la “célula ENOS”, que busca asegurarse de que las Naciones Unidas y los socios humanitarios reciban el asesoramiento adecuado para actuar ante este tipo de fenómenos.

Actualmente se está trabajando para ampliar este apoyo al sistema humanitario mediante la elaboración de un mecanismo de coordinación específico que canalice los conocimientos especializados de la comunidad de la OMM directamente a las instancias decisorias para que se puedan salvar vidas y preservar los medios de subsistencia durante estos fenómenos.

“De este modo, se dispondrá de pronósticos en distintas escalas temporales para la gestión de desastres, como ocurrió durante las recientes inundaciones en el Sudán, cuando la OMM proporcionó información hidrometeorológica a la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados”, concluye la OMM.



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