La pérdida de hielo en el Ártico confirma los peores pronósticos del IPCC

La pérdida de hielo ártico confirma los peores augurios del IPCC

La pérdida de hielo ártico confirma los peores augurios del IPCC

El hielo flotante en el Ártico ha descendido a una extensión mínima, con niveles de récord. Desde que empezaron a tomarse mediciones de satélite a finales en los años 90, el casquete polar se ha reducido en verano unos dos millones de kilómetros cuadrados, cuatro veces España


Pedro Cáceres | Director adjunto
Madrid | 11 septiembre, 2020


Los científicos polares llevan años sufriendo el mito de Casandra, la sacerdotisa griega que poseía el don de la adivinación, pero que fue castigada por los dioses: seguiría teniendo capacidades proféticas, pero para sufrimiento suyo nadie la creería.

Como Casandra, los investigadores han estado advirtiendo desde hace tiempo sobre el efecto que el calentamiento global produce sobre la criosfera -o superficie helada del planeta- y reclamando que se tomaran medidas para rebajar las emisiones de gases de efecto invernadero que generan el cambio climático. De lo contrario, advertían, podríamos encontrarnos con la desaparición de buena parte de los casquetes polares, especialmente en el Ártico y en Groenlandia, donde el efecto del calentamiento es más acusado que en el Polo Sur.

No han servido de mucho sus avisos. En los últimos 40 años, los mismos que los científicos llevan observando detalladamente el hielo, hemos visto cómo se multiplicaban las emisiones globales de CO2 y, al mismo tiempo, bajaba a ojos vista la superficie cubierta por agua helada.

Gráfico elaborado por el equipo de IMBIE que muestra en negro la contribución real de la Antártida y Groenlandia al aumento del nivel del mar en comparación con las previsiones elaboradas por el IPCC en su quinto Assesment Report de 2014 (AR5). | Crédito: IMBIE
Gráfico elaborado por el equipo de IMBIE que muestra en negro la contribución real de la Antártida y Groenlandia al aumento del nivel del mar en comparación con las previsiones elaboradas por el IPCC en su quinto Assesment Report de 2014 (AR5). | Crédito: IMBIE

Ahora, un informe recién publicado confirma que las capas de hielo en Groenlandia y la Antártida, cuyas tasas de pérdida de masa han aumentado rápidamente, están igualando los peores escenarios de aumento del nivel del mar elaborados por el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) de la ONU en informes de referencia como el Fifth Assesment Report (AR5).

El estudio, publicado en Nature Climate Change, compara los resultados del balance de masa de hielo ofrecido por las observaciones de satélite con las proyecciones previstas por los modelos climáticos. Los resultados provienen de un equipo internacional de científicos de la Universidad de Leeds (Reino Unido) y del Instituto Meteorológico Danés (DMI), que también forman parte del Ice Sheet Mass Balance Inter-comparison Exercise (IMBIE).

Observación por satélite

El IMBIE es una iniciativa científica internacional puesta en marcha de forma conjunta por la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA) para reducir las incertidumbres ofrecidas por las diferentes mediciones de las masas de hielo ofrecidas por los satélites que observan la Tierra.

Desde que comenzó el monitoreo sistemático de las capas de hielo a principios de la década de 1990, Groenlandia y la Antártida juntas perdieron 6,4 billones de toneladas de hielo entre 1992 y 2017, lo que elevó el nivel del mar global en 17,8 milímetros, afirman los investigadores en su estudio. Si estas tasas continúan, se espera que las capas de hielo eleven el nivel del mar en 17 centímetros más a finales de siglo, exponiendo a millones de personas a las inundaciones costeras.

Variación de la cobertura de hielo en agosto en el Ártico desde los años 80. | Fuente: NSIDC

“Aunque anticipamos que las capas de hielo perderían cada vez más hielo en respuesta al calentamiento de los océanos y la atmósfera, la velocidad a la que se derriten se ha acelerado más rápido de lo que podríamos imaginar”, afirma Tom Slater, autor principal del estudio e investigador del clima en el Centre for Polar Observation and Modelling de la Universidad de Leeds.

Un proyecto internacional

El proyecto IMBIE utiliza datos de varias misiones satelitales, incluidas las misiones ERS-1, ERS-2, Envisat y CryoSat de la ESA, así como la misión Copernicus Sentinel-1 de la UE, para monitorear los cambios en el volumen, flujo y masa de la capa de hielo.

Las observaciones de satélite no solo señalan cuánto hielo se está perdiendo, sino que también ayudan a identificar y comprender qué partes de la Antártida y Groenlandia están perdiendo agua helada y a través de qué procesos; ambos son clave para ayudarnos a mejorar los modelos.

“El deshielo está superando los modelos climáticos que usamos para guiarnos, y corremos el peligro de no estar preparados para los riesgos que plantea el aumento del nivel del mar, añade el profesor Tom Slater.

Según los autores del estudio, desde que las capas de hielo fueron monitoreadas por primera vez por satélite en la década de 1990, el derretimiento de la Antártida ha elevado los niveles globales del mar en 7,2 mm, mientras que Groenlandia ha contribuido con 10,6 mm.

Hay que tener en cuenta que en el caso del Polo Norte, es Groenlandia la que contribuye al aumento del nivel del mar, por ser una isla que vierte agua de deshielo al mar. En el caso del océano Ártico que la rodea, el hielo ya flota sobre el agua, con lo que el deshielo no contribuye a una elevación del agua, aunque tenga otros efectos lesivos.

Una vista de Groenlandia desde el espacio.

Según el estudio, las últimas mediciones muestran que los océanos del mundo están aumentando 4 mm cada año. Hasta ahora, el nivel el mar había aumentado en su mayor parte a través de un mecanismo llamado expansión térmica. El agua caliente ocupa más volumen que la fría, y este fenómeno era responsable de la elevación de nivel. Pero en los últimos cinco años, el deshielo de las capas de hielo y los glaciares de montaña ha superado al calentamiento global como la principal causa del aumento del nivel del mar.

La profesora Ruth Mottram, coautora del estudio e investigadora climática en el Instituto Meteorológico Danés, afirma: “No son solo la Antártida y Groenlandia las que están causando que el agua suba. En los últimos años, miles de glaciares más pequeños han comenzado a derretirse o desaparecer por completo, como vimos con el glaciar Ok en Islandia, que fue declarado ‘muerto’ en 2014. Esto significa que el derretimiento del hielo ahora se ha convertido en el principal contribuyente al aumento del nivel del mar”.

Récords en verano de 2020

El estudio recién publicado por el equipo internacional del IMBIE refuerza las observaciones realizadas este verano en el Ártico, donde se han medido mínimos históricos de hielo sobre el mar. Según el Earth Observatory de la NASA, este pasado mes de julio de 2020 la extensión de hielo marino se situó en 7,28 millones de kilómetros cuadrados, la más reducida para este mes desde que comenzaron las mediciones satelitales en 1979.

Extensión del hielo ártico en septiembre de 2020 en comparación con la media de 1981-2010 marcada con una linea amarilla. | Fuente: NSIDC

“Esta extensión se sitúa en unos 2,19 millones de kilómetros cuadrados por debajo del promedio de referencia 1981 – 2010 para este mes y 310.000 kilómetros cuadrados por debajo del mínimo histórico anterior, establecido en 2019”, destacaba este verano la NASA.

El mes de agosto tuvo un efecto aún mayor

La extensión promedio del hielo marino para agosto de 2020 en su conjunto fue de 5,08 millones de kilómetros cuadrados, lo que la coloca en el tercer lugar más bajo en los 42 años de observaciones. Contando con 2020, la tasa lineal de disminución de la extensión del hielo marino en agosto es del 10,7% por década. Esto corresponde a una pérdida de 76.800 kilómetros cuadrados o aproximadamente el tamaño de Castilla-La Mancha.

Densidad del hielo en el océano Ártico en septiembre de 2020, indicada en una escala de gamas de azul. La línea amarilla muestra la extensión superficial media que tenía el hielo en el periodo 1981-2010, lo que muestra también el retroceso que ha sufrido. | Fuente: NSIDC

A diferencia de la Antártida, que es un enorme continente con montañas de más de 3.000 metros cubiertas de hielo, el Polo Norte es un océano y está más expuesto a los cambios en el hielo pues la alteración de las corrientes oceánicas lo expone a cambios de temperatura.

Es un ciclo de retroalimentación acelerada. El agua es más oscura que el hielo y absorbe más el calor que este. Cuando el hielo se derrite deja expuestas zonas del mar que se calientan más rápido, y esta energía extra alimenta un mayor deshielo. Es lo que los científicos califican como feedback positivo, retroalimentación o cambios no lineales. Algunos efectos naturales tienen crecimiento exponenciales, y no progresivos. Y hay puntos de no retorno a partir de la cual la inercia de los cambios se hace ya irreversible.

El comienzo de septiembre es el final de la época de deshielo, pues a partir de ahora las temperaturas empezarán a bajar y el hielo comenzará a recuperarse. El casquete polar flota sobre el mar, y cada año se expande y se contrae con los cambios de estación.

Pero lo que se observa es que, año tras año, el hielo desciende más en verano y no logra recuperar en invierno extensiones de antaño. Visto en un time lapse rápido, es un pulso de crecimiento y descenso que cada vez ocupa menos espacio. Además, y este es un elemento fundamental, el grosor de la capa de hielo es cada vez más débil quebradizo.

Efecto menos acusado en la Antártida

En el extremo sur del mundo, ahora es invierno, y no verano, como en el Polo Norte. Lo que científicos miden por tanto no son récords de deshielo, sino hasta donde aumenta el hielo aprovechando las bajas temperaturas.

En este caso, los datos de julio mostraban que la extensión del hielo marino antártico abarcó de media 15,65 millones de kilómetros cuadrados, lo que representa la novena cantidad más pequeña de la serie histórica, iniciada también en 1979, según informaba ocasión la National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA) de EEUU a partir de datos del National Snow and Ice Data Center.

Variaciones del hielo flotante sobre el mar que rodea la Antártida en los últimos inviernos. | Fuente: NSIDC

Las condiciones mejoraron en agosto. Según informe el NISDC, el crecimiento del hielo marino antártico a fines del invierno ha estado por encima del promedio para esta época por primera vez en cuatro años.

La extensión del hielo superó el promedio de 1981 a 2010 en gran parte del mar de Weddell y frente a la costa de Wilkes Land. Algunas áreas, por el contrario, como el Mar de Davis (al sur de Perth, Australia) y el noreste del Mar de Ross han estado por debajo de la media

El permafrost se derrite

En comparación con el relativamente estable Polo Sur, la situación en el Polo Norte es acuciante. El Ártico se está calentando el doble de rápido que el resto del planeta, lo que significa que las temperaturas promedio han aumentado entre 2 a 3 grados desde la era preindustrial, en comparación el planeta en su conjunto, que ha experimentado un grado de aumento. El cambio también se está acelerando: 0,75 grados de ese calentamiento en el Ártico se han producido en la última década.

Todo esto está generando cambios acelerados. Este verano, Siberia registró un récord histórico de temperatura, con los 38 grados centígrados que se midieron en la ciudad de Verjoyansk, un lugar que en invierno puede registrar hasta 70 bajo cero.  Para los científicos se trata de un récord que, además de servir como prueba de cambio climático, puede acarrear terribles consecuencias.

Grandes agujeros en el permafrost de Siberia provocados por el escape de bolsas de metano del subusuelo.

El calor alimenta los incendios del bosque boreal y los fuegos subterráneos de los suelos de turba de la tundra y también está provocando el derretimiento del permafrost, la dura costra de tierra helada que cubre buena parte de las altas latitudes. El subsuelo del permafrost acumula materia orgánica enterrada hace miles de años y grandes cantidades de gases como el metano. Este tiene una capacidad de efecto invernadero mayor que el CO2, por lo que su liberación multiplica el calentamiento actual que estamos padeciendo.

Los científicos llevan años advirtiendo de problemas como este. Está por ver si la sociedad global atenderá a sus demandas y logrará reducir las emisiones de gases de efecto invernadero o si seguiremos, como hasta ahora, haciendo oídos sordos a los avisos de Casandra.

El 'Polarstern' llega a un Polo Norte navegable

Una de las noticias llamativas de este verano ha sido la visita imprevista de un buque oceanográfico al Polo Norte. El Polarstern, que ha estado apoyando la expedición del Multidisciplinary drifting Observatory for the Study of Arctic Climate (MOSAiC), realizó un desvío improvisado hacia el Polo Norte, aprovechando las condiciones de hielo bastante ligeras. Había grandes aberturas en el hielo marino al norte de Groenlandia, un área que normalmente sería muy difícil de atravesar.



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