El cambio climático degrada los mayores lagos del mundo

El cambio climático degrada los mayores lagos del mundo

Investigadores del Instituto de Investigación Tecnológica de Michigan (MTRI), con ayuda de imágenes satelitales, han advertido de la rapidez con la que el cambio climático está transformando los lagos de todo el mundo, de los que dependen millones de personas para subsistir


La gran cualidad que convierte a los lagos en lo que son -grandes depósitos de agua casi inmóvil- se está volviendo en contra de ellos como consecuencia del cambio climático. En esencia, el aumento de las temperaturas y la variabilidad de las precipitaciones están provocando que muchos de ellos se sobrecalienten, se sequen y, sobre todo, que se conviertan en el lugar idóneo para la proliferación de algas tóxicas.

Para demostrar esta tendencia y mejorar nuestra compresión sobre cómo los grandes cuerpos de agua fijan carbono e interactúan con el clima, los científicos del Instituto de Investigación Tecnológica de Michigan (MTRI) estudiaron 11 grandes lagos repartidos por toda la geografía mundial mediante observaciones de campo y satelitales.

En concreto, los expertos se centraron en los cinco Grandes Lagos Laurentianos que limitan con Estados Unidos y Canadá; los tres Grandes Lagos africanos, Tanganica, Victoria y Malawi; Lago Baikal en Rusia; y los lagos Great Bear y Great Slave en Canadá, al contener todos ellos “más del 50% del agua dulce superficial de la que dependen millones de personas e innumerables otras criaturas”, según un comunicado de los científicos.

En ese mismo escrito subrayan la importancia del uso de imágenes satelitales debido a las dificultades que presenta el trabajo de campo: “Los numerosos cambios que han experimentado los lagos han cambiado por completo el ecosistema. Esto es un enorme obstáculo que no se puede resolver con el trabajo de campo”.

“Por ese motivo hemos confiado en los activos de la NASA: el satélite MODIS, que ha estado volando desde 2002, al que aplicamos el algoritmo y el modelo que hemos estado desarrollando en MTRI durante una década”, comenta Michael Sayers, científico investigador del MTRI y autor principal del estudio.

“Observar la claridad del agua, la abundancia de algas, su temperatura o la radiación solar a través de los satélites, apoyados por el trabajo de campo, nos ayudaron a construir una imagen más rica del ecosistema de los lagos en general”, añade el investigador.

Gracias a los datos aportados, los expertos pudieron comprender la rapidez con la que se han producido cambios en estos lagos de agua dulce. Por ejemplo, en los 16 años de datos, los lagos Great Bear y Great Slave en el norte de Canadá experimentaron los mayores aumentos en la productividad biológica (florecimiento de algas), mientras que el lago Tanganica en el sureste de África sufrió disminuciones.

Tras este trabajo, los investigadores planean continuar su investigación aplicando lo que han aprendido hasta ahora al papel que tienen las floraciones de algas nocivas en el flujo de carbono hacia la atmósfera.

“Como dice el refrán, el agua es vida, por lo que comprender mejor estos cuerpos llenos de agua nos ayudara a que millones de personas y otros seres vivos puedan seguir viviendo en armonía con ellos”, aclaran los investigadores en el comunicado.



Se adhiere a los criterios de transparencia de

Archivado en:
Otras noticias destacadas