Las noches tropicales aumentan la mortalidad en el sur de Europa - EL ÁGORA DIARIO

Las noches tropicales aumentan la mortalidad en el sur de Europa

El cambio climático y factores antropogénicos aumentarán el número e intensidad de las noches tropicales, lo que está desencadenando un mayor número de muertes en el sur de Europa debido a alteraciones en el sueño y el constante estrés por calor


Aunque el verano de este año haya dado sus primeros pasos bajo la tutela de unas temperaturas más suaves, lo cierto es que las estimaciones de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) avisan de una estación cálida y seca, con una anomalía positiva de 0,5 grados Celsius. Este mismo valor fue el que se le dio al verano del 2020, que al final terminó siendo el noveno más cálido con una anomalía de 0,9°C.

Ante este escenario, la preocupación por vivir al menos una ola de calor es más que evidente, no solo por las cifras que puedan alcanzar los termómetros por el día, sino por el impacto que pueda tener durante las horas nocturnas en las llamadas “noches tropicales”.

Numero anual de noches tropicales en España (clic para ampliar) | Foto: Aemet

Según la Aemet, este término hace referencia a aquellas noches en las que las temperaturas mínimas no descienden de los 20°C, algo que con el paso del tiempo se ha convertido en norma durante el verano en el litoral Mediterráneo y en el sur peninsular. En estas zonas, los efectos combinados del mar, las islas de calor y el cambio climático han extendido las noches tropicales hacia la primavera y el otoño, al tiempo que han elevado el umbral mínimo hasta los 25°C en un intento por analizar cambios en los patrones de estas noches que, a partir de esa cifra, se denominan “noches tórridas”.

“En la ciudad de Valencia, el número de noches tropicales se ha cuadruplicado en las últimas décadas, pero también lo han hecho el número de noches especialmente adversas, que podríamos denominar tórridas o ecuatoriales. En la primera década de este siglo se registraron 128 noches con mínima superior a 24 grados, casi 13 noches al año, y 40 con mínima superior a 25°C, a un promedio de 4 noches al año”, señalan desde la Aemet.

El futuro tampoco es muy esperanzador ya que, de no reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, el número de noches cálidas -el 10% de las noches más cálidas- podrán aumentar hasta en un 25%, pasando de las actuales 36 noches a 45. Para finales de siglo esa cifra podrá aumentar hasta las 55.

proyecciones de noches cálidas en Cataluña atendiendo a distintos escenarios de emisiones (clic para ampliar) | Foto: Aemet

Las consecuencias de este fenómeno serían fatales para la salud humana. Según detalla Dominic Royé, de la Universidad de Santiago de Compostela, en un reciente estudio que ha coordinado, el calor nocturno puede provocar alteración y privación del sueño debido a los necesarios procesos de termorregulación, trastornando así el desvelo y provocando la disminución de las fases REM (Rapid Eye Movement) y SWS (Slow-wave Sleep).

De hecho, en esta investigación se aportan “pruebas sólidas” entre exceso de calor nocturno y una mayor mortalidad en países del sur de Europa, y en menor medida con la duración. Esto significa que la intensidad afecta en mayor medida que la duración de un episodio de noches tropicales y cálidas, independientemente de las temperaturas diurnas.

El riesgo más alto con respecto a la intensidad se observa en Portugal, con un aumento de la mortalidad del 37% en exceso de calor nocturno, mientras que Francia se sitúa al otro lado del ranking con un 12%. En España, la media se localiza en el 16%, aunque ciudades como Madrid elevan la cifra hasta el 26% de la mortalidad. En este sentido, destaca el caso de Oporto, con un 63%, que contrasta con lo encontrado en Barcelona, un 6%.

De acuerdo con los autores, el caso de Portugal podría explicarse por una “posible falta de planificación o aclimatación autónoma de la población a noches cálidas”. Del mismo modo, podría deberse a que “la temperatura exterior es más representativa de la exposición real en Portugal que en otros países”.

“Encapsular los efectos del calor nocturno a través de indicadores de duración y exceso proporciona una perspectiva diferente sobre los impactos en la salud humana relacionados con el calor”, comentan los autores, que afirman que estos datos “brindan una mejor comprensión de los efectos del calor nocturno en la salud y pueden ayudar a mejorar la toma de decisiones para acciones preventivas, como refinar los sistemas de alerta de olas de calor a nivel de población, además de considerar los factores de riesgo individuales”.

Combatir el calor con agua

Uno de los principales beneficios concretos que aporta la ingesta de agua es la regulación de las temperaturas de nuestros cuerpos. Cada 1% del peso perdido por la falta de agua aumenta de la temperatura corporal entre 0,1°C y 0,23°C, por lo que una pérdida del 10% podría ocasionar problemas graves relacionados con la temperatura que podría desencadenar nuestra muerte.

Por este motivo, instituciones como la Aemet recomiendan la ingesta de agua y de alimentos que contengan grandes cantidades del líquido elemento, aunque no se tenga sed para evitar la deshidratación y, en definitiva, golpes de calor.

Del mismo modo, desaconsejan tomar bebidas alternativas que tengan altas concentraciones de azúcar o cafeína por acelerar el proceso de deshidratación.



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