La OTAN quiere que los ejércitos se sumen al esfuerzo climático

La OTAN quiere que los ejércitos se sumen al esfuerzo climático

Los jefes de Defensa de la OTAN, reunidos en el Comité Militar, han recomendado que los diferentes ejércitos de la Alianza que une a Estados Unidos con la mayoría de los países europeos lleven a cabo un estudio sobre el impacto y las consecuencias del cambio climático en las Fuerzas Armadas


En la lucha climática global, es imprescindible involucrar a todos los actores posibles en una alianza común. Esto incluye por supuesto a los ejércitos de todo el planeta, que involucran a cientos de miles de personas y mueven millones de dólares. Hace menos de un mes, el secretario general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), Jens Stoltenberg aseguraba que sus integrantes estaban “intensificando los esfuerzos” para reducir su impacto climático, dentro de su estrategia para la próxima década. Y esta misma semana, los jefes de Defensa de la OTAN, reunidos en el Comité Militar, han recomendado que los ejércitos de la también llamada Alianza Atlántica lleven a cabo un estudio sobre el impacto y las consecuencias del cambio climático en cada una de las Fuerzas Armadas integrantes.

“Los jefes aliados han apostado por un estudio sobre los impactos del cambio climático y las posibles consecuencias en las Fuerzas Armadas nacionales de la Alianza”, declaró el presidente del Comité Militar aliado, el mariscal británico del aire Stuart Peach, tras una reunión de ese organismo. El comandante añadió además que, gracias a ese análisis, las autoridades militares “pueden integrar aún más las cuestiones y las consideraciones del cambio climático en la planificación y los ejercicios militares de la OTAN”.

En los últimos meses, la OTAN ha puesto el acento en las implicaciones para la seguridad del cambio climático, y la cuestión forma parte del proceso de reflexión sobre el futuro de la Alianza que se encuentra en marcha en la actualidad y que abordarán los líderes de la organización en la cumbre del próximo 14 de junio.  De hecho, Stoltenberg ha advertido en repetidas ocasiones que el calentamiento global convierte el mundo en un lugar “más peligroso” y tiene “un grave impacto” sobre la seguridad.

“Espero que los líderes de la OTAN aprueben un plan de acción ambicioso sobre el impacto en la seguridad del cambio climático en nuestra cumbre el 14 de junio, como parte de nuestra agenda fundamental y con miras al futuro para abordar los desafíos de hoy y mañana”, aseguró el mes pasado Stoltenberg.

Informe preparatorio

A finales del pasado año, la secretaría general encargó el informe “OTAN 2030: Unidos por una nueva era”, un documento elaborado por un grupo de expertos independiente que debe servir de base a la futura estrategia de la organización, ya que aborda como el cambio climático afectará la seguridad humana y dará forma al entorno en el que opera la Alianza. Al analizar las amenazas y desafíos potenciales, el informe presentó una serie de recomendaciones, entre las que se incluye incorporar el cambio climático en los documentos estratégicos futuros de la Alianza como el Concepto Estratégico, mejorar el conocimiento de la situación en todo el Alto Norte y el Ártico, regiones especialmente vulnerables al aumento de las temperaturas y desarrollar una estrategia que tenga en cuenta planes más amplios de disuasión y defensa, en parte mediante la actualización de la Estrategia Marítima de la Alianza 2011.

Además, se pide incluir el cambio climático en la planificación de la resiliencia y la gestión de crisis, revisar el Marco de Defensa Verde y establecer de un Centro de excelencia sobre clima y seguridad para mejorar el intercambio de información. Ahora, el secretario general deberá formular sus propias recomendaciones para que los líderes de la OTAN las consideren en su próxima cumbre a finales de este año.

Por otro lado, se recomienda incluir la asistencia a los países aliados en la medición de las emisiones de carbono de sus ejércitos, eventualmente alentándolos a aceptar recortes voluntarios y estableciendo objetivos ecológicos para la planificación de la defensa, sobre todo mediante la creación de tecnología y equipos militares más limpios cuyo desarrollo debería ser parte de una reforma sobre todo para aquellos miembros que gastan al menos el 2% de su producto interno bruto en defensa.

En palabras de Stoltenberg: “La tarea principal de la OTAN es mantenernos a todos a salvo. El cambio climático está haciendo que el mundo sea más inseguro. Entonces, para cumplir con nuestra principal responsabilidad, la OTAN debe ayudar a frenar el cambio climático”. En la próxima cumbre del 14 de junio, sabremos mejor cómo.



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