Las pequeñas soluciones son las más eficientes para luchar contra el cambio climático

Las pequeñas soluciones son las más eficientes para luchar contra el cambio climático

Un nuevo estudio asegura que las tecnologías bajas en carbono que son de menor escala, más asequibles y pueden implementarse en masa tienen más probabilidades de permitir una transición más rápida a la neutralidad de carbono que los grandes proyectos de infraestructura


Bicicletas eléctricas, paneles solares, termostatos inteligentes, taxis compartidos. Son innovaciones recientes que se han vuelto irremediablemente parte de nuestras vidas diarias a una velocidad pasmosa. Pero también son pequeños pasos hacia una economía cada vez más baja en emisiones de carbono que, sumados, pueden ser mucho más eficientes que las grandes estrategias de lucha contra el cambio climático. Soluciones asequibles y fáciles de implementar en masa son por tanto el mejor camino hacia la neutralidad climática.

Esa es al menos la conclusión de un estudio liderado por investigadores del Centro Tyndall para la Investigación del Cambio Climático de la Universidad de East Anglia (UEA), en Inglaterra, en el que han colaborado instituciones austriacas y portuguesas. Según este trabajo, las pequeñas innovaciones, desde paneles solares hasta bicicletas eléctricas, no solo presentan menores riesgos de inversión, sino que además poseen un mayor potencial para mejorar el coste y el rendimiento de la energía. Atributos clave que ayudan especialmente a acelerar el progreso en la descarbonización.

La investigación recolectó datos sobre una amplia variedad de tecnologías energéticas a diferentes escalas y luego comprobó cómo se desempeñaron en función de su capacidad de ayudar a lograr la transición a una economía baja en carbono. Hay que recordar que, para cumplir con los objetivos climáticos internacionales, las emisiones de gases de efecto invernadero deben reducirse a la mitad en la próxima década y llegar a cero neto a mediados de siglo. Hacer esto requerirá una transformación rápida y sin precedentes en la forma en que se suministra, distribuye y utiliza la energía.

La pregunta que se planteó la investigación es clave para entender sus resultados. ¿Es mejor priorizar las tecnologías a gran escala y más costosas, como la energía nuclear, la captura y el almacenamiento de carbono, los sistemas de tránsito de alta velocidad y la eficiencia energética de los edificios antiguos? ¿O es mejor poner el foco en opciones más pequeñas en tamaño y coste, que son más modulares?

La respuesta es que las “pequeñas” soluciones, como paneles solares, baterías de almacenamiento de electricidad, bombas de calor, termostatos inteligentes, bicicletas eléctricas y taxis compartidos son mucho más eficientes.

Proliferación acelerada

Según explica el doctor Charlie Wilson, investigador en la UEA que ha liderado el estudio, una proliferación acelerada de estas tecnologías “puede ayudar a impulsar un progreso más rápido y más justo hacia los objetivos climáticos” que los grandes proyectos. “Una gran infraestructura nueva que cuesta miles de millones de euros no es la mejor manera de acelerar la descarbonización. Los gobiernos, las empresas, los inversores y los ciudadanos deberían priorizar las soluciones de menor escala, ya que se implemente más rápido”, explica.

Los autores del estudio afirman que además de su rápida implementación, las tecnologías de menor escala tienen una vida útil más corta y son menos complejas, por lo que las innovaciones y mejoras pueden llevarse al mercado más rápidamente. También son más accesibles y ayudan a crear más empleos, dando a los gobiernos una base sólida para fortalecer las políticas climáticas.

Eso sí, los investigadores enfatizan que estas pequeñas soluciones no pueden funcionar siempre por sí solas e incluso no son aplicables a ciertos grandes problemas. En algunas situaciones, no existen alternativas para las tecnologías y la infraestructura a gran escala, como los aviones que vuelan largas distancias o las plantas industriales que producen hierro, acero y cemento.

Además, un gran número de estas tecnologías de menor escala necesitan una infraestructura concreta para poder desarrollarse. Por ejemplo, el despliegue generalizado de bombas de calor y paneles solares necesita de redes eléctricas fiables y eficientes, los vehículos eléctricos necesitan estaciones de carga y los productos de aislamiento tiene que acompañar a las grandes construcciones.

“Las innovaciones a menor escala no son una panacea“, ha explicado el doctor Nuno Bento, investigador del Instituto Universitario de Lisboa y coautor del proyecto, “pero en muchos contextos diferentes superan a las alternativas a mayor escala como un medio de acelerar la transformación baja en carbono para cumplir con el clima global”. objetivos “.



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