La población expuesta a desastres naturales se multiplica

La población expuesta a desastres naturales se multiplica

Dos investigaciones publicadas esta semana evidencian la peor cara del cambio climático: la población está cada vez más expuesta a fenómenos como las inundaciones o las sequías y las nuevas generaciones se están enfrentando a muchos más desastres naturales que sus abuelos


La crisis climática conlleva graves injusticias intergeneracionales. Las personas nacidas hoy parecen condenadas a sufrir muchas más inundaciones, olas de calor extremas, sequías y otros desastres climáticos a lo largo de su vida que sus abuelos, una situación que condicionará sin duda sus posibilidades sociales y económicas. Así lo ha puesto de manifiesto una nueva investigación publicada en la revista Science, que combina proyecciones de eventos climáticos extremos de sofisticados modelos informáticos con datos detallados esperanza de vida de la población y trayectorias de temperatura global del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), para llegar a una sola conclusión: si no se actúa ya contra el calentamiento global, la población nacida en esta década y las próximas verán como los desastres naturales se convierten en parte recurrente de sus vidas.

En concreto, el análisis demuestra que un niño nacido en 2020 soportará un promedio de 30 olas de calor extremas en su vida, incluso si los países cumplen sus compromisos actuales de reducir las emisiones de carbono en el futuro, lo que supone siete veces más olas de calor que alguien nacido en 1960. Además, los bebés actuales también deberán experimentar el doble de sequías e incendios forestales cuando crezcan, y hasta tres veces más inundaciones de ríos y pérdidas de cosechas que alguien que acaba de cumplir 60 años.

“Nuestros resultados demuestran que existe una grave amenaza para la seguridad de las generaciones jóvenes y exigen reducciones drásticas de las emisiones para salvaguardar su futuro”, ha explicado en The Guardian el profesor Wim Thiery, de la Vrije Universiteit Brussel en Bélgica, que ha dirigido la investigación y considera que las personas menores de 40 años van a tener que acostumbrarse a vivir una situación “sin precedentes” tras otra. Es decir, tendrán que aguantar olas de calor, sequías, inundaciones y malas cosechas que hubieran sido virtualmente imposibles -apenas un 0.01% de probabilidad- sin el calentamiento global.

En cualquier caso, existe una variación regional significativa en los resultados. Por ejemplo, una población de 53 millones de niños nacidos en Europa y Asia central entre 2016 y 2020 experimentará aproximadamente cuatro veces más eventos extremos en su vida si se mantienen los niveles de emisiones actuales. Sin embargo, al mismo tiempo, un total de 172 millones de niños de la misma edad en África subsahariana se enfrentarám a 5,7 veces más eventos más extremos, unas consecuencias desproporcionadas que evidencian las profundas asimetrías geográficas y sociales que tienen los impactos del cambio climático. 

El estudio ofrece además un último dato muy interesante: solo la población que hoy en día es menor de 40 años vivirá para ver las consecuencias de las decisiones tomadas en la actualidad sobre los recortes de emisiones. Es decir, la mayoría de los nacidos antes de 1980 habrán muerto antes de que los impactos de esas elecciones se hagan evidentes en el mundo, un dato que respalda las peticiones de millones de jóvenes en todo el mundo que exigen tener un mayor poder de decisión sobre las políticas climáticas que marcarán su futuro.

Más población expuesta a inundaciones

El estudio publicado en Science no ha sido la única investigación relacionada con el aumento de fénomenos climáticos extremos que ha visto la luz esta semana. Según un artículo publicado en Nature y financiado la NASA, la proporción de la población mundial expuesta a inundaciones creció entre un 20 y un 24%, una nueva estimación que es casi diez veces mayor de lo que predijeron los modelos anteriores. En concreto, entre 2000 y 2015 el número de personas viviendo en las llanuras aluviales de todo el mundo aumentó entre 58 y 86 millones de personas, con más de 255 millones de habitantes viéndose afectados al menos una vez por grandes inundaciones en ese período.

“Necesitamos entender por qué la gente se está mudando a las llanuras aluviales y de qué formas podemos apoyar la mitigación de las inundaciones”, ha explicado la autora principal Beth Tellman, investigadora de geografía de la Universidad de Arizona. “Creo que las observaciones satelitales y terrestres pueden ser transformadoras en la forma en que pensamos sobre la construcción de resiliencia en un mundo marcado por el cambio climático”, ha asegurado esta investigadora, que ha basado sus conclusiones en los instrumentos del espectrómetro de imágenes de resolución moderada (MODIS) a bordo de los satélites Terra y Aqua de la NASA.

INUNDACIONES
Graves daños en el pueblo de Schuld en el distrito de Ahrweiler después de la fuerte inundación del río Ahr, en Schuld, Alemania. | Foto: EFE, SASCHA STEINBACH

Aunque los científicos no estudiaron por qué las personas se están mudando a regiones propensas a inundaciones, como por ejemplo la cuenca del Río Paraguay, Tellman considera que elementos como el coste de vida y la calidad de la infraestructura influyen en los cambios demográficos. “Las personas que se trasladan a las llanuras aluviales son probablemente las poblaciones más vulnerables y marginadas, y es posible que no tengan muchas opciones para trasladarse a otro lugar”, ha apuntado.

Según el estudio, la proporción de personas expuestas a inundaciones aumentó en 70 países de todos los continentes. En este sentido, el aumento de la exposición a las inundaciones se concentró en los países de ingresos medios y bajos, y muchos de los países se encuentran en África subsahariana y sobre todo Asía: al menos 213 millones de personas están expuestas a inundaciones solo en el sur y sudeste de este continente. Ante esta situación y para ayudar a la prevención, la NASA ha desarrollado herramientas como la Base de datos global de inundaciones, que puede servir para que las autoridades públicas puedan determinar la mejor acción para protegerse contra futuras inundaciones.



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