Rusia gana posiciones para el dominio ártico - EL ÁGORA DIARIO

Rusia gana posiciones para el dominio ártico

Rusia trata de aprovechar los efectos del cambio climático en su beneficio. Con la construcción de gigantescos rompehielos pretende reinar en la vía marítima del Ártico que a causa del calentamiento global ya está abierta durante todo el año


Rusia podría ser de los pocos países que podrían beneficiarse en mayor o menor medida del cambio climático, específicamente del deshielo del Ártico. Desde el perfil de Rosatom, la agencia atómica nacional, Rusia se burló del incidente del pasado mes de marzo en el canal de Suez cuando el carguero Evergreen bloqueó el paso de embarcaciones mercantes de medio mundo. Esa fue una oportunidad de oro para promocionar el conocido como Paso del Norte, una ruta para barcos que desde hace unos pocos años ya se puede hacer incluso en invierno, con la ayuda de rompehielos. A través de este, el viaje entre China y Europa es hasta 15 días más rápido que pasando por el mar Rojo, y se ahorra tiempo y combustible.

Actualmente Moscú refuerza su apuesta en el Gran Norte con la construcción de múltiples rompehielos nuevos para aventajar a otros países árticos como Estados Unidos o Canadá o China. El gigante asiático se autodenomina “un vecino cercano al Ártico” para defender sus intereses en la región. En 2017 fue el año en el que se hizo el primer viaje en invierno. Las autoridades rusas celebraron ese primer periplo, que se hizo rodeando Siberia por el Norte, anunciando que era el inicio del tráfico comercial del norte de Rusia, prácticamente inhabitado.

Y con China pisando los talones a los gigantes del Ártico como Rusia y Canadá, los astilleros de San Petersburgo trabajan a todo tren para construir grandes embarcaciones impulsadas por energía nuclear. Anteriormente en noviembre dejaban de circular embarcaciones en mar del Norte, y hasta marzo o abril no se podía reanudar la navegación de barcos mercantes.

El futuro de Rusia

Las rutas comerciales anteriormente habían surgido por oportunismo o por conflicto. Esta, sin embargo, sería la primera que se puede preveer con antelación.  Según estudios científicos de la Corporación Universitaria para la Investigación Atmosférica, en el 2040 no habrá hielo en verano y, cuando lo haya, no será grueso. Por lo tanto los rompehielos puedan pasar a través del polo norte durante todo el año y barcos no preparados para romper el hielo podrían establecer nuevas rutas de transporte de mercancías alrededor de la banquisa.

Está previsto que en 2022, 2024 y 2026 grandes rompehielos fabricados en astilleros de la segunda capital del país salgan hasta Murmansk, donde se encuentra la gran flota del Norte de Rusia para establecerse allí. En estas instalaciones ya se fabricaron embarcaciones de propulsión nuclear durante la época soviética. El primero de los rompehielos de nueva generación, Sibir (“Siberia” en ruso), en principio está previsto que zarpe a finales de este año. Los demás se llamarán “Ural,” “Yakutia” y “Chukotka”, todos ellos son nombres de regiones rusas. Estos se añadirían a Artika, el rompehielos más potente del mundo, que se entregó a Rosatom a finales del 2020.

Explica a la agencia de noticias AFP Kiril Myadzyuta, el ingeniero jefe de los astilleros, que las embarcaciones son “un paso adelante colosal” hacia el desarrollo en el Ártico. Pueden llegar a romper capas de hielo de hasta 2,8 metros, cuestan al erario público ruso más de 400 millones de dólares cada uno y se necesita un millar de personas trabajando durante como mínimo cinco años.

Rompehielos nuclear ruso atravesando el Ártico.

Moscú además también quiere extraer recursos naturales del lecho marino, tal y como dijo el primer ministro Mijáil Mishustin. “Es necesario expandir las prospecciones geológicas para localizar y estudiar nuevos depósitos de minerales” aseguró ante la prensa a inicios del mes de julio. Bajo el lecho del Ártico se calcula que se esconden cerca del 25% de las reservas mundiales de hidrocarburos.

Es por ello que Rusia argumentó en 2001 que la Cresta de Lomonosov, un accidente geográfico submarino que se encuentra en territorio ruso, se considerara parte de su plataforma continental a la  Comisión de Límites de la Plataforma Continental. En 2014 se rechazó la petición, y ese mismo año Dinamarca formuló una solicitud para demostrar que la Cresta de Lomonosov era parte de su plataforma continental, entrando en conflicto con las partes que piden para sí Rusia y Canadá.

Consecuencias del aumento de la actividad económica

El aumento de la actividad humana en el Ártico es una oportunidad para Rusia, que podrá incrementar su influencia en el mundo e impulsar su actividad económica. Este cambio conlleva también posibles efectos adversos. El más preocupante sería la aceleración del deshielo, aunque también sería un problema una mayor circulación de cargueros y cruceros que dejarían residuos. La fauna también se vería afectada: mamíferos marinos como las belugas se ven afectadas por los sónares. Se desconoce a largo plazo cuál sería el efecto para los animales de este ecosistema si aumentara el tráfico de naves en este océano.

Además de la apertura del Paso del Norte para Rusia, no todo es bueno para Moscú con el cambio climático, pues ha visto cómo se han incrementado los incendios en su masa forestal, especialmente en la región de Siberia, así como ha visto como el permafrost en algunas regiones ha empezado a deshacerse. Este tipo de suelo  está permanentemente congelado bajo la superficie. Cuando se funde esta capa de hielo, pueden hundirse grandes porciones de tierra, y entonces también se liberan gases de efecto invernadero. Las inundaciones del sur de Rusia y los incendios que azotan los bosques siberianos son otros de los posibles síntomas del cambio climático en el país más grande del mundo.


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