Sequías, un enemigo infravalorado que derrotaremos con adaptación

Sequías, un enemigo infravalorado que derrotaremos con adaptación

Un nuevo informe de las Naciones Unidas advierte que hemos estado infravalorando las consecuencias de las sequías, que prometen exacerbarse a medida que avance el cambio climático. Ante esto, pide cambios en su gestión que abracen la prevención, adaptación y colaboración


La ciudad de Tikal fue una urbe maya que en su periodo de máximo esplendor acogió a unas 200.000 personas. Sin embargo, y a pesar de su influencia, Tikal experimentó un periodo de colapso que se saldó con su total abandono entre la maleza de la selva guatemalteca. Los expertos barajan varias hipótesis sobre su colapso, siendo una de las más acercadas aquella que tiene que ver con las sequías.

El caso de Tikal no es el único ya que otras muchas civilizaciones han sucumbido y también se han visto fortalecidas por este fenómeno que, en esencia, ha servido como parte de la experiencia humana, a pesar de nuestra tradición por subestimar sus efectos.

Y de esto precisamente trata el nuevo informe de la Oficina de las Naciones Unidas para Reducción de Riesgo de Desastres (UNDRR, por sus siglas en inglés), que expone que los impactos de las sequías en las sociedades, economías y ecosistemas son tan “cuantiosos como infravalorados”.

En este sentido, recuerda que los impactos de las sequías entre 1998 y 2017 afectaron a 1.500 millones de personas y causaron pérdidas valoradas en 124.000 millones de dólares en todo el mundo. Solo en Estados Unidos, la cifra se sitúa en 6.400 millones de dólares anuales y en unos 9.000 millones de euros para la Unión Europea.

Asimismo, las sequías afectan de manera desproporcionada a los pobres y marginados del mundo. En ellos el coste no se cuantifica en términos monetarios, sino directamente en vidas, medios de subsistencia y empobrecimiento. De hecho, sobre ellos recaen otros indicadores que son difíciles de cuantificar, como malas cosechas, muertes sobre la salud, hambre e incluso conflictos.

El problema es que lejos de remitir, las sequías prometen intensificar su frecuencia, gravedad y duración en muchas regiones del mundo como un síntoma del avance del cambio climático, incluso en un escenario optimista de emisión de gases de efecto invernadero.

“El cambio climático está aumentando las temperaturas y alterando los patrones de lluvia, aumentando así la frecuencia, severidad y duración de las sequías en muchas regiones. A medida que el mundo avanza hacia una temperatura 2°C más cálida, se requiere una acción urgente para comprender mejor y gestionar de manera más eficaz el riesgo de sequía a fin de reducir el devastador costo de vidas humanas y medios de vida”, expone el estudio.

“La inacción o la acción mal dirigida para abordar la sequía está generando mayores costos e impactos que pueden agravarse aún más por la falta de preparación adecuada para manejar la sequía”, añade.

Las sequías producen un gasto anual en la UE de 9.000 millones de euros

Por esto mismo, pide un alejamiento de los modelos actuales de gestión para abrazar un nuevo enfoque de gobernanza preventiva sustentado en el reconocimiento de las sequías como un fenómeno complejo y con diversidad de riesgos, tanto en el presente como en el futuro, para lograr adaptarnos a ellas. Y para ello ve necesario la mejora de nuestro conocimiento sobre este fenómeno.

“La gobernanza adaptativa permite a las comunidades aprender y adaptarse activamente, mientras busca prevenir y mitigar el riesgo de sequía, así como adaptarse y responder a la sequía. Los sistemas de gobernanza deben comprometerse a estar más abiertos a la colaboración y a los arreglos institucionales”, expresa.

Para la Organización Meteorológica Mundial (OMM) esto representa la filosofía detrás de su programa de Gestión Integrada de la Sequía y el Sistema Mundial de Alerta de Riesgos Múltiples. Este último ayuda a los miembros a desarrollar y fortalecer sus Sistemas de Alerta Temprana de Riesgos Múltiples (MHEWS, por sus siglas en inglés) para permitir la aparición de alertas de emergencia de riesgos múltiples.

“Estamos viendo un número creciente de desastres. Y muchos de esos desastres están relacionados con el agua. Los mayores impactos del cambio climático tienen que ver con el agua. Tenemos que adaptarnos al cambio climático. Y una de las formas poderosas de adaptarse al cambio climático es invertir en servicios de alerta temprana y servicios meteorológicos e hidrológicos”, comenta el secretario general de la OMM, Petteri Taalas.

Con respecto a la colaboración, el informe también necesario crear las bases de una coordinación que fluya desde el ámbito internacional al nacional y local en el que gobiernos, organizaciones intergubernamentales, sector privado y sociedad civil estén involucrados. Incluso nombran a las comunidades indígenas y a su sabiduría como “vía necesaria” para abordar nuevas oportunidades de adaptación y gestión.

Por último, señala que los servicios y sistemas financieros deben evolucionar y fomentar enfoques cooperativos, promover mecanismos de protección social para fomentar la transferencia de riesgos a fin de proporcionar diversificación adaptativa y apoyo a la gestión del riesgo de sequía.

“Como no hay dos sequías iguales, no es simple dar con la fórmula para gestionarlas. Por ese motivo, debemos seguir avanzando todos juntos como sociedad para adaptarnos a un problema que no puede seguir invisibilizado”, concluye el informe.



Se adhiere a los criterios de transparencia de

Archivado en:
Otras noticias destacadas