‘Filomena’, las lecciones climáticas de la tormenta perfecta

‘Filomena’, las lecciones climáticas de la tormenta perfecta

La borrasca ‘Filomena’, cargada de vientos húmedos del sur, se encontró con una capa de aire frío desplazado de zonas árticas. El choque de ambas masas ha generado una nevada histórica. Ahora vienen días con un nuevo frente polar sobre España con temperaturas mínimas, lo que hará que la nieve se congele y perdure durante días


Durante el pasado fin de semana, España ha vivido un temporal histórico de nieve que, como hemos visto, ha bloqueado la ciudad de Madrid y otras capitales de provincia y ha dejado un manto helado cubriendo medio territorio de la península.

La situación de emergencia acapara todos los titulares, pero hay otras cuestiones que merece la pena analizar. La primera y más inmediata es ¿cuánto tiempo permanecerá la nieve sobre el terreno?

Según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), la previsión es que lo haga durante largos días, pues confluyen una serie de circunstancias que han convertido a Filomena en la tormenta perfecta.

Tras la gran nevada llega la helada

La clave reside en que a partir del lunes 11 de enero el tiempo cambiará de forma radical. Filomena, la borrasca del sur cargada de precipitaciones que hemos experimentado en los últimos días, dará paso a un periodo de cielos despejados y temperaturas extremadamente bajas.

No se trata de un efecto de este frente lluvioso del sur, sino de un suceso al margen pero que conecta a la perfección con la borrasca Filomena para convertir España en una lámina de hielo.

Según explica Aemet, tras esta insólita nevada vendrá una ola de frío que marcará mínimas por debajo de los 10 grados en multitud de lugares.

En Madrid es posible que se descienda de -10°, “algo inédito que solo se ha visto una vez en un siglo, concretamente el 16 de enero de 1945, cuando se bajó a -10,-11º”, indica Rubén del Campo, portavoz de Aemet. La capital también podría quedarse en una máxima durante este lunes de cero grados. Básicamente, un congelador para la nieve que ha caído estos días.

“Las intensas heladas nocturnas y un ambiente diurno muy frío favorecerán la persistencia de la capa de nieve (o hielo) en muchas zonas durante toda la semana, explicaba este fin de semana el experto de la Aemet.

Hay toda una suma de factores que hacen pensar que la nieve permanecerá durante toda la semana. En primer lugar, está el anticiclón que arrastra fríos polares del norte hacia la Península. Dejará los cielos despejados, viento en calma y el ambiente diurno gélido.

A ello hay que añadir la larga duración de las noches en esta estación, que ocasionará que el suelo se enfríe con intensidad. Y a ello hay que sumar que la nieve recién caída refleja el sol, no se calienta fácilmente y potenciará el efecto nevera que vamos a vivir. Todo ello supondrá que los efectos de la nevada que trajo Filomena se sientan hasta mediados de mes, explican en Aemet.

Los motivos de la gran nevada

Según explican los expertos de Agencia Estatal de Meteorología, Filomena no es la responsable única de lo ocurrido, o al menos no en exclusiva.

Realmente, Filomena ha sido una borrasca situada en el Golfo de Cádiz que lo que ha hecho es insuflar aire húmedo hacia la península. Normalmente, un frente de este tipo causa precipitaciones abundantes en el sur y el Levante. Lo hemos podido ver estos días con las grandes lluvias en Málaga, donde los ríos se han desbordado y han provocado la pérdida de vidas humanas.

Arboles cubiertos de nieve.

Lo que ha sucedido en esta ocasión es que al mismo tiempo que Filomena entraba con humedad desde el sur había un anticiclón desde el Atlántico hasta Reino Unido que llevaba una semana inyectando aire frío hacia nuestro país.

La masa de aire frío se ha mantenido, de modo que la borrasca Filomena se ha encontrado a su paso con suelos a baja temperatura y eso ha hecho que las lluvias que arrastraba se convirtieran en nieve.

Hay una cuestión de fondo que ha dado mucho que hablar en los últimos días y es cómo se relaciona esto con el cambio climático. Una pregunta simple, que algunos se hacen es: ¿Cómo puede hacer tanto frío si el planeta se está calentando? ¿No es esto un argumento para negar que haya un cambio calentamiento global?

La última nevada similar en Madrid fue en 1971

 La nevada caída en Madrid no es la mayor de todos los tiempos, aunque haya sido mayúscula. Hay que remontarse justo 50 años, hasta 1971, para ver algo similar.

Se han recogido 44 litros por metro cuadrado de precipitación en el centro de Madrid durante el episodio de estos días. La nieve estuvo cayendo sin interrupción durante 30 horas entre el viernes y el sábado, causando acumulaciones de 25 a 30 centímetros y de hasta 50 centímetros en zonas de la periferia.

¿Cambio climático?

En realidad, hay que entender que el sistema climático es sumamente complejo. No es es lo mismo el clima, es decir, las tendencias a largo plazo en grandes áreas geográficas, que la meteorología, que estudia fenómenos breves de tiempo y a escala más local.

La atmósfera terrestre se está calentando y eso es un hecho científico contrastado. Eso introduce más energía en un sistema dinámico, que se hace más imprevisible y que tiene cada vez más potencia para causar efectos locales muy potentes. Al mismo tiempo, la circulación atmosférica cambia. Es por ejemplo lo que está pasando en los últimos años y hemos vivido ahora.

El calentamiento del Hemisferio norte está alterando el llamado chorro polar, una corriente de aire que se da en la estratosfera y ayuda a separar las regiones polares de las templadas, es decir, una frontera entre las masas de aire Ártico y las latitudes medias donde nos encontramos.

En los últimos tiempos esa barrera está variando y vemos más habitualmente intrusiones de masas de aire ártico en nuestra zona geográfica. Es justo lo que estaba haciendo el anticiclón que teníamos sobre el Atlántico en los últimos días, que estaba derivando aire inusualmente frío a la Península. Y es este aire frío con el que ha chocado la borrasca Filomena, convirtiendo lo que hubiera sido un fin de semana de mucha lluvia en una nevada histórica.

El investigador del CSIC Fernando Valladares, un gran divulgador de la ciencia, lo explicaba este fin de semana en un artículo firmado junto a Carlos Mataix y Cristina Monge: “Se tiende a asociar el cambio climático con las olas de calor, olvidando que el cambio del clima resulta en una sucesión de fenómenos meteorológicos extremos de características distintas: olas de frío, de calor, huracanes, etcétera”.

La atmósfera terrestre es como un cazo lleno de agua. Si lo calentamos sabemos que la temperatura crecerá. Lo que no podemos prever es qué dirección tomará cada una de las burbujas de agua hirviendo y el caótico comportamiento del agua en el puchero. Pero sí podemos estar seguros de que si seguimos calentando el recipiente el agua hervirá. Con este sencillo ejemplo tratan a menudo los expertos de explicar la diferencia entre clima y meteorología.

Que haya una nevada histórica puede ser, o es, una muestra más de fenómenos extremos que cada vez vemos sucederse con más frecuencia y potencia. Hace justo un año era la borrasca Gloria la que anegaba media España y arrasaba el delta del Ebro y el Levante. Meses atrás, acaba de concluir un año récord, el de 2020, de huracanes en el Atlántico, y hasta se han formado ciclones en el Mediterráneo, o medicanes.

Y mientras los sucesos extremos se suceden, las pautas a medio y largo plazo son cada vez más rotundas y constantes. La semana pasada, por ejemplo, el programa europeo de observación terrestre Copernicus certificaba que 2020 fue el año más caluroso conocido en Europa, y que ha igualado a 2016 a nivel mundial. Según Copernicus la década 2010-2020 fue la más calurosa de la historia.

La Tierra se calienta y, como vemos, esto puede causar que España se llene de nieve en días como hoy.



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