La UE reconoce el gas y la nuclear como energías de "transición"

La UE reconoce el gas y la nuclear como energías de “transición”

La Unión Europea ha pactado los primeros criterios para identificar inversiones verdes y combatir el greenwashing, poniendo fin a una larga lucha entre el Parlamento y los Estados miembro por el reconocimiento de la energía nuclear y el gas como fuente de energía de “transición” en el camino hacia la neutralidad climática


Luz verde en Europa a la primera normativa sobre productos y servicios sostenibles. El Parlamento Europeo y los gobiernos de la UE han llegado a un acuerdo para identificar qué inversiones pueden ser consideradas como verdes y para combatir el llamado greenwashing o blanqueo ecológico, es decir, que se anuncien como sostenibles actividades económicas que en realidad no lo son. Tras unas duras negociaciones, la presión de varios países ha logrado que se incluya el gas y la nuclear en la estrategia europea de neutralidad climática. En ningún caso se considerarán “inversiones verdes”, pero si podrán ser utilizadas como fuentes de energía de “transición”.

La normativa aún debe ser aprobada por la Eurocamára y el Consejo de la UE antes de que entre en vigor, pero el acuerdo convierte esa votación en un mero trámite. Las partes han tenido que negociar hasta el último minuto. De hecho, Gran Bretaña, Francia y los países del este europeo (República Checa, Hungría, Polonia, Eslovaquia, Rumania, Bulgaria y Eslovenia) rechazaron un acuerdo anterior la semana pasada, temiendo que pudiera excluir las inversiones en proyectos de energía nuclear y gas de ser etiquetadas como verdes. Finalmente, fue Finlandia, el actual titular de la Presidencia rotativa de seis meses de la UE, el país que hizo un último esfuerzo para cerrar un acuerdo al presentar un compromiso que incluía estas fuentes de energía como herramientas de transición.

Sin embargo, el acuerdo incluye por indicación del Europarlamento el principio de “no dañar” dentro de las características necesarias para que una inversión sea considerada como verde. Eso implica que, por lo menos hasta que no se haya resuelto el gran problema de los residuos nucleares, no se podrá incluir la fusión del átomo dentro de las tecnologías sostenibles. Además, el texto pactado señala que estas actividades o inversiones clasificadas como “de transición” no podrán perjudicar el desarrollo de otras bajas en emisiones ni contribuir a la perpetuación de las tecnologías basadas en el uso intensivo del carbón.

“Hasta ahora, si un ciudadano deseaba invertir en ahorros “verdes”, respetuosos con la neutralidad de carbono y el Acuerdo de París, no había garantía de que fuera así”, asegura el europarlamentario Pascal Canfin.

En cualquier caso, la etiqueta actual que tienen la energía nuclear y el gas puede ser modificada cada año. La Comisión Europea se encargará de actualizar de manera regular los criterios técnicos que definen las actividades “de transición” o “facilitadoras”. Bruselas deberá además revisar para el 31 de diciembre de 2021 los criterios generales y definir otros para identificar actividades que tienen un impacto negativo importante sobre la sostenibilidad.

Aún así, es complicado que la energía nuclear deje de ser considerada como “de transición” en un futuro próximo, porque gran parte del suministro eléctrico de pesos pesados europeos como Francia o Gran Bretaña depende de ella.

Taxonomía verde

En todo caso, la normativa consta de seis puntos principales que se deben cumplir para que un producto o servicio pueda ser considerado como ecológicamente responsable, definidos como “taxonomía verde”. Los proyectos etiquetados como “verdes” deberán servir para la mitigación y la adaptación al cambio climático, incluir el uso sostenible y la protección de los recursos hídricos y marinos, avanzar en la transición a una economía circular, tener en cuenta la prevención y el control de la contaminación y ser útiles para la protección y recuperación de la biodiversidad. Para que una actividad sea considerada como sostenible para el medio ambiente debe contribuir “sustancialmente” al menos a uno de los anteriores objetivos y no causar un prejuicio a ninguno de ellos.

El vicepresidente económico de la Comisión, el letón Valdis Dombrovskis, asegura que este acuerdo “hace historia”. “Esta normativa es muy necesaria para que fluyan las inversiones verdes  que puedan ayudar a Europa a alcanzar la neutralidad climática para 2050“, afirmó al conocerse la aprobación del texto. Para el presidente de la comisión de Medio Ambiente del Parlamento Europeo, el francés Pascal Canfin, es un “importante paso adelante”. “Hasta ahora, si un ciudadano deseaba invertir en ahorros “verdes”, respetuosos con la neutralidad de carbono y el Acuerdo de París, no había garantía de que fuera así. Hoy, gracias a Europa, ya está hecho“, explicó.



Se adhiere a los criterios de transparencia de

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