Una acción colectiva por el océano

Una acción colectiva por el océano

Una acción colectiva por el océano

El Día Mundial de los Océanos es la oportunidad perfecta para reflexionar sobre los daños que la actividad humana está provocando sobre el ecosistema que recubre el 70% del planeta. Calentamiento, pérdida de la biodiversidad y contaminación son los principales retos que requieren una acción colectiva urgente


Fernanda Caballero
Madrid | 8 junio, 2022


El océano cubre más del 70% del planeta. Es nuestra fuente de vida, apoyando el sustento de la humanidad y de todos los demás organismos en la tierra. El océano produce al menos el 50% del oxígeno del planeta, alberga la mayor parte de la biodiversidad de la Tierra y es la principal fuente de proteínas para más de mil millones de personas en todo el mundo. Sin mencionar que el océano es clave para la economía, con un estimado de 40 millones de personas empleadas por industrias basadas en el océano para 2030. Los cuerpos acuáticos son también responsables en buena parte de regular las temperaturas y distintos eventos climatológicos. A pesar de todos sus beneficios y funciones, el océano ahora necesita apoyo.

Con el 90% de las poblaciones de peces grandes agotadas y el 50% de los arrecifes de coral destruidos, el veredicto es que estamos tomando más del océano de lo que se puede reponer. Por ello, el lema del Día Mundial de los Océanos 2022 «Revitalización: acción colectiva por el océano». Un día que está enmarcado por la Década de las Ciencias Oceánicas de la ONU y la celebración de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Océanos, dos años después de ser cancelada a causa de la pandemia.

La efeméride servirá para recordar los numerosos retos que enfrenta la humanidad con respecto al océano. Aunque las problemáticas son numerosas, el último informe de la IPCC subraya tres: el calentamiento de los océanos, la excesiva contaminación plástica y la inminente extinción masiva de las especies marinas. Los tres problemas están interconectados entre sí, y sobre todo, son indudablemente consecuencias directas de la acción humana. No todo está perdido, es cierto, pero en palabras del Secretario General de la ONU, António Guterres, «la acción es ahora o nunca».

Océanos cálidos

A principios de 2022 un estudio con datos de 2021 publicado en Advances in Atmospheric Sciences alertó que los océanos están más calientes que nunca. Esto no es novedad ya que el incremento de temperatura lleva rompiendo récords los últimos seis años. Un calentamiento oceánico es una mala noticia por muchas razones: en primer lugar, y quizá la más obvia es cómo afecta esto a las especies marinas. En Australia se ha visto blanqueamiento de corales como nunca antes, diversas especies están cambiando sus patrones migratorios y con ello la cadena trófica se ve afectada. Las repercusiones de una subida de temperaturas para los animales que habitan los océanos son tan diversas que los científicos afirman que no alcanzamos ni siquiera a dilucidar la magnitud del problema.

huracanes
Centroamérica es la primera barrera contra los huracanes.

Pero el calentamiento en aguas marinas no solo afecta a la biodiversidad, también a los seres humanos. Los últimos 15 años hay mayor cantidad de huracanes o ciclones tropicales, además estos están mostrando una ferocidad inconcebible en el pasado. Los expertos alertan de que el calentamiento de los océanos está ofreciendo «más combustible» para que los huracanes se formen. La temporada de 2021, por ejemplo, fue la tercera más activa registrada.

Por último, pero no menos importante, el incremento de las temperaturas en los océanos está alterando las corrientes marinas. ¿Por qué es importante esto? Porque muchas de ellas afectan los sistemas meteorológicos continentales. Un ejemplo es la circulación de vuelco meridional del Atlántico (conocida como AMOC), un importante sistema de corrientes oceánicas que transporta aguas superficiales cálidas hacia el Atlántico norte. Según un estudio publicado en 2021 por la revista de divulgación científica Nature, la AMOC está desacelerándose. Esta  alteración en la distribución de energía y nutrientes que realiza el AMOC podría afectar negativamente en los sistemas meteorológicos y la ecología en Europa y América, amenazar las masas de hielo o aumentar el nivel del mar en algunas regiones del mundo. Aunque los expertos no saben con certeza las verdaderas razones por las que el AMOC se está frenando, cada vez hay más evidencia de que el aumento de la escorrentía del hielo derretido está alterando la salinidad y la temperatura de una manera que efectivamente frena todo el sistema.

Contaminación por plásticos

Según un nuevo informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), hacia 2060 la cantidad de residuos plásticos generados en todo el mundo se triplicará; cerca de la mitad se destinará a relleno sanitario y menos de una quinta parte se reciclará. El plástico es la contaminación más dañina y persistente de los desechos marinos, y representa al menos el 85% del total de esos desperdicios.  En el último informe al respecto, la ONU muestra que habrá para 2040 alrededor de 50 kilogramos de plástico por metro de costa en todo el mundo.

pesca fantasma
Cerca de un millón de toneladas de equipos de pesca acaban abandonados en los océanos al año.

La presencia de plástico o microplásticos se ha confirmado en casi todas las especies marinas: desde las entrañas del pulgón marino hasta los cachalotes, como recordó esta semana el divulgador José Luis Gallego en una conferencia celebrada en el centro de Dinapsis en Cartagena. Los plásticos, además, impiden que los corales, manglares y pastos marinos reciban oxígeno y luz para poder sobrevivir.

Las redes fantasma son también un problema: Según un informe de 2020 del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), se estima que al menos el 10% de la basura marina que se encuentra en nuestros océanos proviene de la pesca mariana, en concreto, en forma de equipos de pesca abandonados, perdidos o desechados, a los cuales se les denomina comúnmente como «redes fantasma».

Aunque existen diversas iniciativas para combatir la contaminación plástica en el océano, como The Ocean Cleanup, las dimensiones del problema son alarmantes. La única manera de atajar esto será cambiar las formas de consumo y reciclar todo lo que sea posible.

El tratado en el tintero

El pasado mes de marzo en Nueva York las negociaciones multilaterales para cerrar el ambicioso Tratado de Alta Mar, concluyeron sin haber logrado un consenso final. Los negociadores de 48 países miembros, se dieron un nuevo plazo no preciso para volverse a reunir, que en principio será a lo largo de 2022. Quizá durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Océanos, que tendrá lugar del 25 de junio al 1 de julio en Lisboa (Portugal) llegará la oportunidad. Pero el océano necesita una movilización de alianzas y aumentar la inversión en enfoques basados ​​en la ciencia.

El Tratado de Alta Mar no resolverá todas las problemáticas que hay con respecto a los océanos, pero pretende abordar la presión pesquera y  la contaminación marina. La contaminación entendida como la de plásticos como la de vertidos de líquidos altamente tóxicos, generados por centrales químicas o nucleares.

Las negociaciones del tratado -que sería jurídicamente vinculante-  comenzaron en 2006. Aunque existen detractores, la urgencia y presión sobre los actores involucrados se ha visto acrecentada por la creciente concientización científica sobre la vida y los hábitats marinos. El éxito de conseguir un tratado así, donde gobiernos y empresas se vean involucrados, demostraría la voluntad de una verdadera acción colectiva por los océanos.

¿Por qué se celebra esta fecha?

El Día de los Océanos se declaró por primera vez el 8 de junio de 1992 en Río de Janeiro en el Foro Global, un evento paralelo a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (CNUMAD) que brindó una oportunidad para que las organizaciones no gubernamentales (ONG) y la sociedad civil expresar sus puntos de vista sobre temas ambientales.

La Declaración se inspiró en un evento organizado ese día por el Instituto de Océanos de Canadá y apoyado por el Gobierno canadiense. El programa contó con expertos internacionales, líderes de opinión y aquellos en condiciones de hablar sobre las contribuciones de los océanos para sostener el Planeta Azul.



Se adhiere a los criterios de transparencia de

Archivado en:
Otras noticias destacadas