Los científicos advierten que la guerra frenará la descarbonización

Los científicos advierten que la guerra frenará la descarbonización

Profesores e investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) han advertido en Madrid de que la actual inestabilidad geopolítica está frenando los avances que se habían realizado para lograr la neutralidad climática


La invasión rusa de Ucrania puede poner en peligro la lucha internacional contra el cambio climático. Al fin y al cabo, la diplomacia en cuestiones ambientales es muy dependiente de las relaciones generales entre los países, que muchas veces aparecen condicionadas por factores estratégicos como la economía o las alianzas militares, por lo que parece lógico que el progresivo enquistamiento del conflicto entre Rusia y los miembros de la Unión Europea y la OTAN pueda tener graves consecuencias sobre los pactos ambientales, como el Acuerdo de París. Además, la guerra ha alterado mucho los mercados internacionales de energía y limitado la capacidad de algunos países de realizar una transición energética ordenada y justa, frenando en seco la descarbonización mundial.

Este jueves, profesores e investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) han advertido en Madrid que la actual inestabilidad geopolítica frena los avances que se habían realizado hacia la neutralidad climática, puesto que algunos países verán afectados sus suministros de fuentes de energía como el gas natural y deberán emplear otras con mayor carga de emisiones. Así lo han señalado en un simposio organizado por la Fundación Ramón Areces, en el que han participado Sergey Paltsev, director adjunto del MIT Joint Program, Dennis G. Whyte, profesor de ingeniería, Howard J. Herzog, ingeniero de investigación senior y Peter Godart, investigador postdoctoral y docente del Departamento de Ingeniería Mecánica.

Aunque todos tienen claro que el reto es abandonar el uso del carbón, no existe ni una fórmula mágica respecto las tecnologías a utilizar ni cuándo llegará ese momento, que puede haberse retrasado por el conflicto en Ucrania. De hecho, Herzog ha puesto como ejemplo la situación de Alemania, una de las referencias durante los últimos años en políticas de descarbonización, pero con una dependencia del gas ruso hasta en un 55% de su suministro, por lo que ahora «probablemente» necesitarán usar carbón en los próximos meses, igual que en otros países de la zona. A corto plazo, esto aumentará su emisión de gases de efecto invernadero a la atmósfera y frenará la lucha contra el calentamiento global.

Durante una entrevista con la Agencia EFE, Herzog y Paltsev han coincidido en que, en primer lugar, los políticos deben tomar decisiones basadas en la ciencia, y en segundo lugar, la gente debe involucrarse más en un problema que consideran de extrema urgencia. «La política a veces no ayuda en este camino ni favorece el entendimiento de la gente. Cuando les hablas de capturar las emisiones de CO2 hay grupos que no están de acuerdo, igual que los antinucleares; luego la gente quiere energías renovables pero no quiere molinos de viento en su pueblo», ha lamentado Herzog.

Ante esta situación, su compañero Paltsev ha comentado que «debemos ser realistas sobre la respuesta al futuro de la energía», ya que la tecnología avanza muy rápido y su aplicación en el mercado depende de muchos factores como la idiosincrasia de cada país, la situación económica o, una vez más, la estabilidad política. En su experiencia,»la solución para China puede no funcionar en España o el camino de la descarbonización en Brasil será diferente al de Australia», al tiempo que desconocemos si la hidroenergía funciona como fuente principal, o se implementará la captura de gases de dióxido de carbono o la opción elegida será la electrificación.

Encrucijada geopolítica

Hace poco, un informe ponía de manifiesto que el mundo se encuentra en una encrucijada geopolítica que marcará el desarrollo de la transición ecológica. De manera muy resumida, el documento sugiere que el mundo podría seguir tres caminos completamente diferentes dependiendo del nivel de cooperación que haya entre los países, especialmente las grandes economías como China, Estados Unidos, Rusia o la Unión Europea. La primera y más optimista sería la «globalización verde», donde las principales potencias coordinarían sus políticas estrechamente en organizaciones como Naciones Unidas para implementar soluciones ya, encaminando al mundo hacia el cumplimiento de los objetivos climáticos. La segunda, situada en el otro lado del espectro, sería, la «anarquía climática», donde el interés propio de cada país toma la forma de proteccionismo y mercantilismo, empujando al mundo en la dirección equivocada en cuanto a emisiones.

OTAN, guerra descarbonización
Mando militar de combate de la OTAN en unas maniobras de práctica el año pasado.

Sin embargo, es el tercer escenario, situado en un término medio,es que el planeta se encuentra cerca de situarse en una auténtica Guerra Fría Verde, donde el mundo se divide en dos o tres campos rivales que crean barreras comerciales regionales. Pero, pase lo que pase, hará falta superar las dificultades y apostar por las alianzas. «No importa como dividas la cuenta, siempre se necesita inversión. Y la realidad es que no tenemos la suficiente, por desgracia lo aprenderemos de la peor forma; la geopolítica actual está obligando a los políticos a darse cuenta de que hay que hacerlo más rápido», ha añadido Paltsev.

El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de la ONU (IPCC) ha señalado, en uno de sus últimos informes, que muchos de los daños causados a los ecosistemas terrestres, de agua dulce, costeros y oceánicos, ya son irreversibles, y que parte de ellos se habían subestimado. Así pues, pese a que los expertos del MIT «prefieren no hacer predicciones», también ven imprescindible invertir en tecnologías disruptivas para la extracción de gas, para abaratar el coste de las renovables y para mantener la producción de energía nuclear de forma segura.



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