Clima, biodiversidad y contaminación: las crisis bajo la lupa de la ONU

Según un nuevo informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, la humanidad debe transformar su relación con la naturaleza y abordar las crisis del clima, la biodiversidad y la contaminación de manera conjunta para garantizar un futuro sostenible y prevenir futuras pandemias


El bienestar humano debe su supervivencia al mantenimiento de los ecosistemas naturales de la Tierra, por lo que nuestra prosperidad depende del uso racional que ejerzamos sobre el espacio que se nos ha otorgado y, sobre todo, de los recursos disponibles y de la capacidad del planeta para absorber nuestros impactos.

Sin embargo, a pesar de esta delgada dependencia, “la humanidad ha terminado por declarar una guerra suicida a la naturaleza, dando como resultado un aumento del sufrimiento humano, importantes pérdidas económicas y un aceleramiento de la erosión de la vida terrestre general”, tal y como señala António Guterres, secretario general de las Naciones Unidas.

Las cifras mostradas en el último informe emitido por la ONU, presentado el pasado 18 de febrero de 2021, no dejan lugar a dudas: durante los últimos 50 años la economía mundial se ha quintuplicado gracias a la masiva extracción de recursos naturales y energía, que también han ayudado a multiplicar la población mundial hasta los 7.800 millones de habitantes. Un crecimiento, no obstante, desigual que ha arrastrado a la pobreza a unas 1.300 millones de personas y a pasar hambre a otras 700 millones.

Asimismo, este frenesí de destrucción natural y la aparente inacción humana nos ha trasladado hacia un escenario en el que más de un millón de las especies que habitan este planeta se han visto abocadas al borde de la extinción, así como los servicios ecosistémicos que brindaban a la vida planetaria.

Cumplir el reto de los ODS

De hecho, según los datos del informe, con el actual ritmo de desarrollo el calentamiento del planeta alcanzará los 1,5°C en el año 2040 o antes, elevándose la temperatura para finales de siglo a los 3°C. Para los expertos, la unión de todos estos escenarios dificulta aún más la consecución de los Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS): “Por ejemplo, incluso los pequeños incrementos de temperatura, junto con los cambios que provocan, entre otros, en el clima, las precipitaciones, las lluvias más intensas, el calor extremo, la sequía y los incendios, aumentan los riesgos para la salud, la seguridad alimentaria, el suministro de agua y la seguridad humana, que se agravan a la par que el calentamiento”, destacan los autores en el informe.

Ante esta situación, los expertos abogan por una necesaria ruptura con las tendencias actuales de deterioro ambiental y comenzar a abordar de forma conjunta las emergencias ambientales de la Tierra con especial hincapié en los próximos 10 años. En concreto, los autores enfatizan sobre el carácter interconectado del cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la degradación de las tierras y la contaminación del aire y el agua como los primeros desafíos a tratar para revertir la situación.

Patrimonio natural
El cambio climático se ha convertido en la amenaza más peligrosa para los ecosistemas

“Alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible exigirá cambios y aumentos masivos de los flujos financieros públicos y privados”, dice la ONU

“La pérdida de la biodiversidad y la integridad de los ecosistemas socavará nuestros esfuerzos en el 80% de los ODS evaluados, lo que hará más difícil si cabe informar acerca de los avances registrados en materia de reducción de la pobreza y el hambre, y sobre la salud, el agua, las ciudades y el clima”, comenta Inger Andersen, directora ejecutiva del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente

Entre las medidas que destacan en el informe, los expertos subrayan la necesidad de incorporar la contabilización de todo el capital natural en el proceso de toma de decisiones de los Gobiernos y utilizar las políticas y los marcos reglamentarios para ofrecer incentivos a las empresas para que hagan lo propio.

En este sentido, Robert Watson, uno de los dos principales responsables del informe, comenta que se deben replantear los enormes subsidios a los sectores de los combustibles fósiles y la agricultura, y destinarlos a la construcción de soluciones y tecnologías respetuosas con la naturaleza.

Alianza de sectores

“Alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible exigirá cambios y aumentos masivos de los flujos financieros públicos y privados, así como de los modelos de inversión, especialmente en los sectores del agua, los alimentos y la energía. Es preciso modificar los incentivos para que las inversiones en el desarrollo sostenible resulten atractivas desde el punto de vista financiero”, señala el autor en el informe.

Al mismo tiempo, aclara la necesidad de adaptar los sistemas alimentarios, hídricos y energéticos a un escenario más limitado en el que puedan satisfacer las crecientes necesidades humanas de forma equitativa: “Los retos del agua pueden superarse compaginando el aumento de la eficiencia en el uso del agua con la ampliación racional, el almacenamiento, la reducción de la contaminación o la mejora de la calidad del agua”, exclaman.

En cualquier caso, la clave de nuestro éxito radicará en la cooperación de los Gobiernos, sociedades y todos los agentes implicados a la hora de promover los cambios necesarios para un futuro sostenible: “la transformación de nuestros sistemas requiere un alto grado de urgencia, cooperación y ambición para volver a encaminarnos hacia el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de aquí a 2030”, enfatiza António Guterres.

“Un mundo inclusivo en el que se conviva en paz con la naturaleza permitirá a las personas gozar de mejor salud, ejercer plenamente sus derechos humanos y, por tanto, llevar una vida digna en un planeta saludable”, concluye el secretario general.



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