La colaboración allana el camino al coche eléctrico en Estados Unidos

La colaboración allana el camino al coche eléctrico en Estados Unidos

La Casa Blanca sigue con sus planes para posicionar a Estados Unidos a la cabeza del mercado de coches eléctricos y abordar la crisis climática. Para ello, Joe Biden firmará este jueves una orden ejecutiva trabajada con los principales fabricantes del país con la que se procurará que la mitad de los coches que se vendan en 2030 sean eléctricos o de cero emisiones


Estados Unidos quiere liderar la transición entre los vehículos de combustibles fósiles y el coche eléctrico. Para ello, el presidente Joe Biden no solo cuenta con todo el músculo del poder ejecutivo, sino con la colaboración de las principales casas automovilísticas del país. La Casa Blanca y los tres grandes fabricantes de automóviles de Estados Unidos se ponen de acuerdo para lograr que en el año 2030 la mitad de todos los vehículos nuevos vendidos en el país sean eléctricos o con cero emisiones, al tiempo que se reinstauran los estrictos estándares de consumo y emisiones que fueron eliminados durante la Presidencia de Donald Trump.

Biden, tiene previsto firmar este jueves en la Casa Blanca la orden ejecutiva que establece esa meta ante representantes de los fabricantes General Motors (GM), Ford, Stellantis, así como del sindicato United Auto Workers (UAW), que durante los últimos meses han anunciado decenas de miles de millones en inversiones para electrificar lo antes posible sus gamas de vehículos.

En un comunicado conjunto, Ford, GM y Stellantis se comprometieron a “alcanzar ventas anuales del 40-50%” de vehículos eléctricos para “llevar la nación más cerca del futuro de emisiones cero consistente con los objetivos” expuestos en el Acuerdo de París.

“Los fabricantes de automóviles están comprometidos con un futuro de transporte con cero emisiones de carbono y esperamos trabajar con la Administración mientras evaluamos los cambios propuestos por la EPA a los estándares de vehículos ligeros para los años modelo 2023-2026″, declaró John Bozzella, presidente y director ejecutivo de Alliance for Automotive Innovation.

Por otro lado, altos funcionarios de la administración Biden reconocieron durante una conferencia telefónica con medios de comunicación para presentar las medidas que una de las motivaciones del Gobierno estadounidense es no permitir que China domine el mercado del coche eléctrico, que tanto para expertos como para Gobiernos signifca el futuro del sector.

En este sentido, destacaron que, aunque otros como la Unión Europea están acelerando sus planes de electrificación del sector para colocarse en la cabeza, China está intentando asegurarse el control de la cadena de suministro global para vehículos eléctricos y baterías. Es decir, el coche eléctrico es una pieza más en la batalla geopolítica global que libran estas dos potencias.

Por este motivo, Ray Curry, presidente de UAW, señaló que el sector está “en un momento crítico en el que países compiten para producir los vehículos del futuro” y que Estados Unidos “se está quedando rezagado con respecto a China y Europa” a medida que los fabricantes destinan miles de millones de dólares en la ampliación de mercados y capacidad productiva.

En cuanto a las nuevas restricciones, la Casa Blanca cree que estas nuevas metas para el impulso del coche eléctrico proporcionarán beneficios netos de unos 140.000 millones de dólares con el ahorro de 757.000 millones de litros de gasolina en los próximos cinco años, así como la reducción de 2.000 millones de toneladas métricas de contaminación de carbono y mejoras en la salud de la población.

El Gobierno estadounidense estimó que cada conductor se ahorrará una media de 900 dólares durante el periodo por el menor consumo de sus vehículos.

Asimismo, la administración Biden señaló que todas estas medidas permitirán reducir las emisiones de gases con efecto invernadero de los vehículos vendidos en 2030 en más de un 60% en comparación con las de los vehículos vendidos en 2020.

Esto, a su vez, permitirá llegar al objetivo de Biden de que, en 2030, las emisiones globales de la economía estadounidense sean entre un 50% y un 52% inferiores a las de 2005.



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