Solo cinco países incluyen la salud en sus NDC de cara a la COP26

Solo cinco países incluyen la salud en sus NDC de cara a la COP26

Un informe de la Global Climate and Health Alliance advierte en un informe que los gobiernos aún no están haciendo lo suficiente para priorizar la salud frente a un clima más cálido o para incorporar la salud en sus compromisos climáticos. Solo cinco Estados han incluido la salud en sus NDC de cara a la COP26


La humanidad se ha enfrentado durante los últimos años a unos desafíos sin precedentes inherentes al cambio climático que no han parado de mermar la salud de las personas. Como ejemplo, informes de la Organización Mundial de la Salud (OMM) exponen que el 23% de las muertes globales anuales se deben ya a los efectos adversos a contaminación del aire, del agua la exposición a sustancias químicas, entre otros.

A pesar de esto, un nuevo informe de la organización Global Climate and Health Alliance señala que estas advertencias no han sido de momento suficientes para que los gobiernos incorporen la salud en sus respectivas Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (CDN o NDC, por sus siglas en inglés) de cara a la COP26.

En el cuadro de mando de NDC saludables, incluido en el informe y que clasifica el progreso de los países hacia la inclusión de la salud en los CDN antes de la COP, se encuentra una amplia gama de puntuaciones logradas por países de ingresos bajos y medianos y países de ingresos altos.

Cuadro de mando de la inclusión de salud en los CDN | Foto: Global Climate and Health Alliance

En este sentido, algunos de los países de ingresos bajos y medianos están en lo más alto de la clasificación, como Costa Rica con 13 puntos de 15 posibles. Otros países con puntajes altos presentan una combinación de países de ingresos bajos y medianos, como Senegal, Laos, Ruanda, Papua Nueva Guinea, Líbano y Argentina. Según el informe, esto podría deberse a los impactos en la salud del cambio climático que ya se están produciendo en estos países.

En general, de los 66 países, incluida la UE 27, incluidos en el cuadro de mando, todos menos cinco incluyen la salud en sus compromisos climáticos nacionales antes de la COP26. Varios países de altos ingresos como Australia, Nueva Zelanda, Islandia y Noruega obtienen cero puntos, mientras que la UE, que representa a 27 estados miembros, registra solo un punto. Estados Unidos, en cambio, tiene seis puntos, mientras que el Reino Unido presenta siete de los quince posibles.

“Dado que los países representan alrededor del 50% de las emisiones globales y aún no han actualizado públicamente sus compromisos climáticos nacionales antes de la COP26, existe una gran oportunidad para que los gobiernos establezcan ambiciosos objetivos de reducción de emisiones, cosechen los beneficios para la salud de una acción climática bien considerada y para impulsar sus economías”, explica Jeni Miller, directora ejecutiva de la Alianza Global para el Clima y la Salud.

“Dado que las olas de calor y los incendios forestales ya tienen graves impactos en la salud, cualquier alternativa es arriesgarse a poner en peligro tanto a las personas como al planeta del que todos dependemos”, añade.

Asimismo, y con los datos disponibles, el cuadro de mando muestra si el compromiso de reducción de emisiones de los países está en camino de cumplir con el objetivo del Acuerdo de París de limitar el aumento de la temperatura global muy por debajo de 2°C, e idealmente 1.5°C.

En este apartado comenta que algunos países, si bien obtienen una puntuación alta para la inclusión de la salud en sus NDC, carecen de ambición climática en general. Argentina, por ejemplo, alinea sus planes con 3°C de calentamiento, lo que tendría graves implicaciones para la salud humana.

En general, para las NDC incluidas en esta ronda del cuadro de mando, solo tres países (Costa Rica, Kenia y Nepal) están alineados con 2C, y ninguno se alineó con 1.5°C.

Puntuación de la Unión Europea | Foto: Global Climate and Health Alliance

“Hacer compromisos climáticos que limiten la tierra a 1,5°C de calentamiento, en línea con el Acuerdo de París, es crucial para la protección de la salud“, ha expresado Miller. “Aunque algunos países han incorporado la salud en sus compromisos climáticos, estableciendo vínculos claros entre el clima y la salud, muchos no alcanzan su parte justa de reducción de emisiones. En general, la ambición climática internacional sigue estando muy por debajo de lo que se necesita para proteger la salud”, añade.

“Hacer declaraciones sobre la salud tiene poco efecto a menos que también se realicen esfuerzos concertados para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, ya que este será el factor más importante en la definición de la salud de las generaciones futuras, y no hacerlo será catastrófico para la salud humana”, ha concluido Miller.

Con todo, si bien muchas de las 40 NDC analizadas para la puntuación, que representan a 66 países (incluida la UE 27), incluyen la salud en sus Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC), pocas brindan detalles sobre cómo protegerán la salud de sus ciudadanos de los impactos del cambio climático, y tampoco consideran cómo se podría financiar o cuáles serían los costes de no actuar, según advierten desde la Alianza Global por el Clima y la Salud.

“Los gobiernos que han omitido la salud de sus NDC, o cuyos objetivos de emisiones son inadecuados, deben actuar para poner la protección de la salud de sus ciudadanos al frente y al centro de sus políticas climáticas nacionales, o se arriesgan a desastres”, comenta el analista de Políticas de la Global Climate and Health Alliance, Jess Beagley.

“Los países que aún no han presentado sus NDC deben incluir planes sustantivos para hacer frente a los impactos del cambio climático en la salud, y eso incluye cómo se financiarán estas medidas. Es necesario invertir tiempo, recursos y dinero en efectivo ahora en salud, para protegerse contra los impactos graves en la salud debido al daño ambiental”, añade.

“Lo que muestran las tarjetas de puntuación ‘NDC Saludable’ es que, en general, los países están lejos de donde deben estar en términos de incorporar la salud en la política climática”, enfatiza Beagley. “Sin embargo, los países con la puntuación más alta ofrecen ejemplos listos de que esto se puede hacer, y deberían inspirar al resto a hacer lo mismo, para que puedan cosechar los beneficios para la salud de su población”.



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