El futuro de la humanidad se juega en las aguas de los océanos

El futuro de la humanidad se juega en las aguas de los océanos

“Vida y medio de subsistencia” es el lema escogido para el Día Mundial de los Océanos 2021, una jornada que llama a conservar y utilizar de manera sostenible los océanos, los mares y los recursos marinos y que inaugura el Decenio de las Ciencias Oceánicas para el Desarrollo Sostenible


Los océanos desempeñan un papel esencial en nuestro planeta que generalmente queda diluido en sus aguas. Puede parecer imposible, pero producen la mitad del oxígeno que respiramos y gracias a sus aguas podemos disfrutar de un clima apto para la vida.

El 40% de la población vive a menos de 150 km en la costa. Más de 3.000 millones de personas dependen de los océanos para subsistir.

Por si eso fuese poco, también es un activo económico de gran envergadura: según la Organización Meteorológica Mundial (OMM), la llamada economía azul posee un valor que se eleva hasta seis mil millones de euros anuales gracias a los cientos de millones de personas que de él explotan alimentos, cultura y energía. De hecho, el 90% de los bienes que se comercializan en el mundo utilizan los océanos como cinta transportadora.

Por este motivo, poner este recurso tan valioso en peligro es “una total imprudencia”, de acuerdo con la iniciativa Ocean Panel. Aun así, y contra todo pronóstico, hemos llevado el estado de salud de estas aguas a su extremo más insostenible.

La constante absorción de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) antropogénico que llevan a cabo los océanos los ha conducido a un estado de acidificación sin precedentes que, entre otras cosas, está destruyendo ecosistemas tan hermosos e importantes como lo son los arrecifes de coral.

El Mediterráneo, de los más castigados

De acuerdo con un nuevo informe del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), el mar Mediterráneo se está calentando un 20% más deprisa que la media mundial, agudizándose así las presiones existentes por la sobrepesca, la contaminación, el comercio marítimo y el desarrollo costero.

En él, sus autores analizan seis ejemplos de los impactos que está sufriendo el Mediterráneo por el sobrecalentamiento, como el surgimiento de las especies invasoras. En este sentido, advierten que al menos 1.000 especies invasoras han aparecido desde zonas más cálidas al Mediterráneo desplazando a las autóctonas.

Ahora, especies como el pez león y el pez conejo suponen el 80% de las capturas en Turquía o Chipre y han transformado buena parte de los hábitats marinos, mientras las poblaciones de moluscos autóctonos han decrecido casi un 90% en las aguas más orientales del Mediterráneo.

“Hasta que no se consiga una transición ecológica, descarbonizando la economía, la mejor forma de proteger y conservar los ecosistemas marinos frente al cambio climático es mantener unos ecosistemas saludables, en equilibrio, que tengan una mayor capacidad natural para adaptarse a los cambios. Las áreas marinas protegidas, bien gestionadas, pueden contribuir mucho a reducir el estrés en las poblaciones marinas”, afirma Óscar Esparza, experto en áreas marinas protegidas de WWF España.

Además de este gas, los océanos han atrapado el 90% del calentamiento generado desde el inicio de nuestra industrialización y ahora su proporción de oxígeno y temperaturas se han visto gravemente desestabilizado hasta el punto de que muchas especies marinas se están viendo obligadas a migrar hacia los polos y el fondo para encontrar condiciones más favorables.

Hablando de proporciones, otras de las que se han visto alterada ha sido la de contaminantes en sus aguas, porque los océanos se han utilizado durante décadas como un vertedero que hemos llenado con aguas residuales, metales pesados, desechos nucleares tóxicos y, sobre todo, plásticos.

“Millones de toneladas métricas de plástico se vierten en el océano cada año, enredando, enfermando y contaminando al menos a 700 especies marinas. Las redes fantasma -los desechos del sector pesquero- suponen el 10% de la basura en los océanos”, señala Ocean Panel.

Y tan solo esto es la punta del iceberg de la hecatombe que están sufriendo los océanos porque su inmensidad es sinónimo de desconocimiento y cada día salen a la luz nuevas consecuencias de nuestros excesos con los océanos. Los océanos, como indica la OMM, están más amenazados que nunca.

Proteger los océanos

En la actualidad, la eliminación de todos estos desafíos es más que un imperativo en las agendas internacionales, que ven en estas masas de agua, más un recurso, nuestro aliado para acabar con la crisis climática. De hecho, para la ONU, sin los océanos sería imposible cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) porque todos y cada uno de ellos está relacionado con el ODS 14 dedicado a los océanos.

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Cumplir con los ODS requiere conservar los océanos

Sin embargo, y a pesar de las pautas establecidas, la mayoría de los objetivos que deberían haberse cumplido para el 2020 se quedaron en el camino. Para acelerar los esfuerzos, la ONU declaró el periodo del 2021 al 2030 como el Decenio de las Ciencias Oceánicas para el Desarrollo Sostenible, un periodo que servirá para brindar nuevas bases entre ciencia y política a fin de fortalecer la gestión de nuestros océanos y costas en beneficio de la humanidad.

Y precisamente para inaugurar ese periodo, la ONU ha escogido como lema del Día Mundial de los Océanos de este año “vida y medio de subsistencia” para recordar todas las bondades y beneficios que nos aportan estas masas de agua al planeta y en especial a las personas.

Como curiosidad, la celebración de esta jornada fue propuesta por primera vez en 1992 en la Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro como una manera rendir homenaje a los océanos y nuestra relación personal con el mar, así como “para crear conciencia sobre el papel crucial que los océanos desempeñan en nuestras vidas y las distintas maneras en que las personas pueden ayudar a protegerlos”, tal y como explica la ONU.

Aunque más curioso son las conclusiones que desprende un reciente informe lanzado por el Ocean Panel que afirma que cada dólar invertido en soluciones oceánicas sostenibles proporciona un beneficio de cinco dólares. En concreto, invertir 3,7 mil millones de dólares en cuatro áreas claves -recuperación de manglares, energía eólica, descarbonización del transporte marítimo y producción alimentaria sostenible- generaría 26 mil millones en beneficios de 2020 a 2050.

Por supuesto, estas inversiones irían más allá de la recuperación económica para generar resiliencia a largo plazo contra futuras crisis y ayudar a cumplir los objetivos de sostenibilidad. Las opciones de mitigación del cambio climático basadas en el océano podrían reducir la brecha de emisiones hasta en un 21% para 2050, por poner un ejemplo de los muchos beneficios que podríamos obtener.

Ahora bien, en nuestra manos está “hacer las paces” con este ecosistema tan vasto para alcanzar ese futuro próspero que no queremos que quede perdido y a la deriva en sus aguas.



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