Bruselas lanza medidas para lograr productos sostenibles y duraderos

Bruselas lanza medidas para lograr productos sostenibles y duraderos

La Comisión Europea ha presentado un paquete de medidas para alargar el ciclo de vida de los productos textiles, prohibir el ‘greenwashing’, mejorar la sostenibilidad de los materiales de construcción y luchar contra la obsolescencia programada, como parte de su estrategia de economía circular


Bruselas acelera en su apuesta por la economía circular. La Comisión Europea ha presentado un paquete de propuestas vinculado al Pacto Verde Europeo para hacer de los productos sostenibles la norma en la UE, fomentar los modelos de negocio circulares y capacitar a los consumidores de cara a la transición ecológica. El objetivo final es que casi todos los bienes físicos comercializados en Europa sean más respetuosos con el medio ambiente, adaptados a la economía circular y eficientes desde el punto de vista energético en todo su ciclo de vida, desde la fase de diseño hasta su uso cotidiano, reconversión y eliminación. Por otro lado, las normas actualizadas garantizarán que los consumidores puedan tomar decisiones informadas y respetuosas con el medio ambiente cuando compren productos, ya que reforzarán la protección frente al greenwashing o «blanqueo ecológico».

Es más, dentro de las medidas presentadas esta semana por Bruselas está también una nueva estrategia para hacer que los textiles sean más duraderos, reparables, reutilizables y reciclables a fin de luchar contra la moda rápida, la basura textil y la destrucción de los productos textiles no vendidos, y velar por que su producción se lleve a cabo respetando plenamente los derechos laborales. También se incluye una propuesta que tiene por objeto estimular el mercado interior de los productos de construcción y cerciorarnos de que la normativa vigente contribuya a que el entorno construido cumpla nuestros objetivos en materia de sostenibilidad y clima.

Por último, el paquete incluye una propuesta sobre nuevas normas para capacitar a los consumidores en la transición ecológica, de modo que estén mejor informados sobre la sostenibilidad medioambiental de los productos y mejor protegidos frente al blanqueo ecológico. Con todas estas nuevas normativas, la Comisión asegura que proporciona las herramientas «para avanzar hacia una economía verdaderamente circular en la UE, una economía liberada de la dependencia de la energía y los recursos, más resiliente ante perturbaciones externas y respetuosa con la naturaleza y la salud de las personas».

Las propuestas se basan en el éxito de las actuales normas de diseño ecológico de la UE, que han supuesto reducciones notables del consumo de energía y grandes ahorros para los consumidores de la Unión. Solo en 2021, los requisitos de diseño ecológico vigentes permitieron ahorrar a los consumidores 120 000 millones de euros. Las normas también han permitido reducir en un 10% el consumo anual de energía de los productos que entran en su ámbito de aplicación. De aquí a 2030, la nueva normativa podría facilitar un ahorro de energía primaria de 132 millones de toneladas de equivalente petróleo, lo que equivale aproximadamente a 150 000 millones de metros cúbicos de gas natural, una cifra casi equiparable a las importaciones de gas ruso por parte de la UE. 

«Ha llegado el momento de poner fin al modelo de usar y tirar, que tan perjudicial es para nuestro planeta, nuestra salud y nuestra economía. Las propuestas de hoy garantizarán que solo se vendan en Europa los productos más sostenibles. Facilitarán a los consumidores ahorrar energía, reparar y no sustituir los productos rotos, y tomar decisiones medioambientales inteligentes cuando compren otros nuevos. Así es como recuperaremos el equilibrio en nuestra relación con la naturaleza y reduciremos nuestra vulnerabilidad a las perturbaciones de las cadenas de suministro mundiales», ha asegurado Frans Timmermans, vicepresidente ejecutivo de la Comisión responsable del Pacto Verde Europeo.

Productos sostenibles y duraderos

En lo relativo a la compra de productos, .a Comisión propone modificar la Directiva sobre los derechos de los consumidores para obligar a los comerciantes a facilitar a los consumidores información sobre la durabilidad y la reparabilidad de todo lo que venden. Esto significa por un lado que, si el productor de un bien de consumo ofrece una garantía comercial de durabilidad superior a dos años, el vendedor debe facilitar esta información al consumidor. Por otro lado, los vendedores también deberán facilitar la información pertinente sobre las reparaciones, como la puntuación de reparabilidad (en su caso) y otros elementos importantes sobre reparaciones facilitados por el productor, como la disponibilidad de piezas de recambio o un manual de reparación.

En el caso de los dispositivos inteligentes y los contenidos y servicios digitales, también se debe informar al consumidor sobre las actualizaciones de software facilitadas por el productor. Por supuesto, se deja libertad a los productores y los vendedores para decidir la manera más adecuada de comunicar esa información a los consumidores, que puede ser en el embalaje o en la descripción del producto en su web. En cualquier caso, deberá proporcionarse antes de la compra y de forma clara y comprensible.

Uno de los objetivos declarados de la Taxonomía es evitar el ‘greenwashing’.

Además, la Comisión también propone varias modificaciones de la Directiva sobre las prácticas comerciales desleales. En primer lugar, se amplía la lista de características del producto sobre las que un comerciante no puede engañar a los consumidores con el fin de incluir el impacto medioambiental o social, la durabilidad y la reparabilidad. También se añaden nuevas prácticas consideradas engañosas tras una evaluación caso por caso, como hacer una declaración medioambiental sobre comportamientos medioambientales futuros sin metas ni compromisos claros, objetivos y verificables, y sin un sistema de supervisión independiente.

Estas modificaciones tienen por objeto garantizar la seguridad jurídica de los comerciantes, pero también facilitar la aplicación de la legislación en los casos de blanqueo ecológico y de obsolescencia temprana de los productos. Además, al garantizar que las declaraciones medioambientales sean justas, los consumidores podrán elegir productos que sean realmente mejores para el medio ambiente que los de los competidores. Así se fomentará la competencia en favor de productos más sostenibles desde el punto de vista medioambiental y se reducirá el impacto negativo en el medio ambiente.

Moda y construcción ecológicas

El consumo europeo de productos textiles ejerce el cuarto mayor impacto en el medio ambiente y el cambio climático, después de la alimentación, la vivienda y los transportes. También es el tercer sector en consumo de agua y uso del suelo, y el quinto en lo referido a las materias primas. La Estrategia de la UE sobre los Productos Textiles Sostenibles y Circulares establece objetivos y medidas concretas para velar por que, de aquí a 2030, los productos textiles comercializados en la UE sean de larga duración y reciclables y estén fabricados en la medida de lo posible con fibras recicladas, sin sustancias peligrosas y producidos respetando los derechos sociales y el medio ambiente.

En este sentido, los consumidores disfrutarán durante más tiempo de unos productos textiles de alta calidad. Y es que, entre las medidas concretas figuran requisitos de requisitos de diseño ecológico para los productos textiles, etiquetas más claras, un pasaporte digital de productos y un régimen ampliado obligatorio de la UE de responsabilidad de los productores. También se prevén medidas para luchar contra la liberación involuntaria de microplásticos de los productos textiles, garantizar la exactitud de las afirmaciones ecológicas y fomentar los modelos de negocio circulares, incluidos los servicios de reutilización y reparación.

Lograr una moda sostenible es uno de los mayores objetivos de la Comisión.

Para combatir la moda rápida, la Estrategia también pide a las empresas que reduzcan el número de colecciones al año, asuman su responsabilidad y actúen para minimizar su huella de carbono y medioambiental, y a los Estados miembros que adopten medidas fiscales que favorezcan al sector de la reutilización y la reparación.

Por último, la revisión del Reglamento sobre los productos de construcción reforzará y modernizará las normas vigentes desde 2011. Creará una normativa armonizada sobre la evaluación y notificación del rendimiento medioambiental y climático de los productos de construcción. Unos nuevos requisitos de los productos garantizarán que el diseño y la fabricación de los productos de construcción se basen en las técnicas más avanzadas para que sean más duraderos, reparables, reciclables y más fáciles de volver a fabricar.

Los edificios representan alrededor del 50% de la extracción y el consumo de recursos y más del 30% del total de residuos de la UE generados al año. Además, los edificios suman el 40% del consumo de energía de la UE y del 36 % de las emisiones de gases de efecto invernadero relacionadas con la energía.



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