La Comisión Europea lanza un plan de acción contra los residuos

La Comisión Europea lanza un plan de acción contra los residuos

Europa quiere dirigir la transición hacia una economía circular dentro de su Green New Deal, por lo que ha lanzado un plan para reducir la generación de residuos a través de cambios en el diseño y la producción para que los bienes duren más y sean reparables


Según una encuesta reciente del Eurobarómetro, la cantidad creciente de residuos es una de las tres principales preocupaciones medioambientales de los ciudadanos de la UE. Generamos cada vez más basura y somos conscientes de que el ritmo actual no es sostenible: como media, cada europeo produce casi media tonelada de desechos urbanos al año.

Además, las disparidades en esta materia entre los 27 países miembros son amplias. Mientras que los vertederos son prácticamente inexistentes en la Europa noroccidental, como Bélgica, Países Bajos, Suecia, ya que la incineración desempeña un papel importante junto con el reciclaje, más del 80% de los residuos acaban en vertederos en Malta, Grecia, Chipre y Rumanía. En Alemania, se recicla más de dos tercios de las basuras municipales, mientras que en España apenas llegamos a un 35%.

Por eso, la Comisión Europea ha adoptado este miércoles un nuevo Plan de acción para la economía circular, uno de los principales pilares del Green New Deal, absoluta prioridad comunitaria para estos años. Con medidas a lo largo de todo el ciclo de vida de los productos, el plan tiene como objetivo adaptar la economía europea a un futuro ecológico y reforzar la competitividad, confiriendo derechos a los consumidores al mismo tiempo que se protege el medio ambiente.

Aunque el Plan de acción no enuncia medidas ni fechas concretas, sí traza la estrategia a seguir por las instituciones comunitarias en materia de estándares para la producción y objetivos de reducción de residuos. El proyecto se centra principalmente en cuatro tipos de residuos para los que propondrá normativas específicas: los aparatos electrónicos, los textiles, los plásticos y los envases de alimentos.

“En la actualidad, nuestra economía sigue siendo casi enteramente lineal, ya que solo el 12% de los materiales y recursos secundarios vuelve a entrar en la economía. Muchos productos se rompen con demasiada facilidad, no se pueden reutilizar, reparar ni reciclar, o están fabricados para un solo uso. Existe un enorme potencial que pueden aprovechar tanto las empresas como los consumidores”, ha resumido el holandés Frans Timmermans, vicepresidente ejecutivo de la Comisión y responsable del Pacto Verde Europeo.

Sectores y residuos

Para la Comisión, prevenir la creación de residuos en primer lugar es clave. Es decir, se seguirá la máxima de la triple R: reducir, reutilizar, reciclar, siempre por ese orden. Eso sí, la UE asume que a pesar de sus intenciones, a corto y medio plazo se van a seguir generando bastantes desperdicios, por lo que el segundo objetivo debe ser transformarlos en recursos de alta calidad.

Para lograrlo, la Comisión estudiará la posibilidad de establecer un modelo armonizado a escala de la UE de recogida separada de residuos y su etiquetado. Es decir, se intentará acabar con el actual modelo totalmente descentralizado, en el que son los países y a veces incluso las entidades subestatales como las regiones son las que gestionan y deciden sobre todo el sistema de recogida de residuos.

El Plan de acción también presenta una serie de medidas para reducir al mínimo las exportaciones de residuos de la UE y hacer frente a los traslados ilícitos. Mucha de la basura que se genera actualmente se acaba exportando a otros países, generalmente del llamado tercer mundo, y termina en factorías ilegales o se escapa al entorno y acaba en los océanos. De hecho, las academias científicas europeas han recomendado recientemente que estas exportaciones se prohíban totalmente.

Por supuesto, el plástico está en el centro del problema de residuos. En 2050, los plásticos podrían representar el 20% del consumo de petróleo y el 15% de las emisiones de gases de efecto invernadero, y podría haber más plásticos que peces en los océanos. Tanto el Parlamento Europeo, que ha prohibido muchos utensilios de usar y tirar, como las pajitas, a partir de 2021, países como Francia o Suecia, ya están legislando en este sentido.

Ahora, la Comisión afirma que los productos de un solo uso se eliminarán progresivamente siempre que sea posible y se sustituirán por productos duraderos de uso múltiple. También se propondrán nuevas iniciativas legislativas en materia de reutilización para sustituir los envases, vajillas y cuberterías de un solo uso por productos reutilizables en los servicios alimentarios, además de nuevos objetivos para reducir los residuos de envases.

Productos que duren más

electrodomésticos
La basura electrónica es la que aumenta a mayor ritmo en la UE.

Pero el objetivo principal está en esa primera R de la máxima: la reducción. Una bajada en el nivel de desperdicios que tiene que llegar a través del diseño y la producción de bienes, que tienen que ser más duraderos y reutilizables, desterrando la obsolescencia programada del sistema.

La Comisión propondrá la legislación para una política de productos sostenibles, a fin de asegurar que los productos comercializados en la UE duren más, sean más fáciles de reutilizar, reparar y reciclar, e incorporen en la medida de lo posible material reciclado en lugar de materias primas primarias. Se restringirán los productos de un solo uso, se hará frente a la obsolescencia prematura y se prohibirá la destrucción de bienes duraderos que no hayan sido vendidos.

Actualmente, los aparatos eléctricos y electrónicos constituyen los flujos de residuos de la UE que aumentan con mayor rapidez. Dos de cada tres europeos aseguran que utilizarían sus dispositivos digitales durante más tiempo si su rendimiento no se viera afectado de forma significativa.

Este sector será un área prioritaria para implementar el “derecho a reparar”. La Comisión tiene como objetivo adoptar nuevas medidas reglamentarias para que teléfonos móviles, tabletas y computadoras portátiles sigan una Directiva de diseño ecológico, así como introducir nuevas medidas reglamentarias sobre cargadores para teléfonos móviles y dispositivos similares. También se considerará un plan de recuperación común a toda la UE para devolver o vender teléfonos móviles, tabletas y cargadores viejos.

También hay un enfoque concreto con los textiles, porque, en todo el mundo, cada segundo se envía un camión lleno de ropa a incineración o a un vertedero y se calcula que menos del 1% de todos los productos textiles del mundo se recicla en otros nuevos.

El Plan de acción quiere impulsar nuevos modelos de negocio que estimulen la clasificación, la reutilización y el reciclado de productos textiles, además de permitir a los consumidores elegir productos textiles sostenibles mediante un etiquetado claro y unificado. El diseño ecológico se hará extensivo a una gama más amplia de productos, con un objetivo final: que la ropa se fabrique de forma que dure más tiempo.

¿Contenedores con tarjeta de acceso?

Dentro de los objetivos del Plan de acción de la Comisión Europea se encuentra el de aumentar la recogida selectiva de residuos en todos los municipios de la UE hasta alcanzar una tasa de recuperación del 65%. Países como Alemania o Austria ya se encuentran cerca de esta meta, pero otros Estados miembros, sobre todo en el sur y el este de Europa, se encuentran aún muy lejos, con valores que apenas superan el 35% de recuperación y reutlización.

España es uno de los países que se encuentran en esta situación, y ya está buscando fórmulas para acabar con una de nuestras vergüenzas nacionales: la enorme cantidad de vertederos. Una solución podría estar en un programa pionero llevado a cabo en la comarca de La Garrotxa (Girona). Se trata de un sistema de contenedores de acceso restringido accesibles sólo con tarjeta identificativa y códigos en las bolsas.

Con este sistema, se podría saber perfectamente quién tira qué e imponer sanciones a aquellos que no reciclen. De momento, solo con que los vecinos de La Garrotxa supieran que se iba a saber con datos precisos cuánto habían reciclado, ya se ha superado en seis meses el 65% fijado por la Comisión. Un dato relevante para considerar este sistema de manera global en el futuro.



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