¿Cuántos tipos de plástico hay? Aprende a distinguirlos

Todo lo que siempre quisiste saber sobre los plásticos

Todo lo que siempre quisiste saber sobre los plásticos

Hace apenas 70 años que empezamos a usar el plástico como objeto de uso cotidiano y este ha inundado nuestras vidas y el medio ambiente. La producción mundial es de casi 400 millones de toneladas y de ellas buena parte acaba en la tierra o en el mar por la mala gestión de residuos y las carencias de reciclaje. Explicamos los tipos de plástico que hay y la posibilidad de volver a usarlos que tiene cada uno


Pedro Cáceres | Director adjunto
Madrid | 17 julio, 2020


¿Se puede vivir sin plástico? En el mundo actual es algo difícil de responder, pero sí se puede afirmar que hasta 1950 la humanidad subsistió, creció y se reprodujo sin plástico. Y no pasó nada.

Sin embargo, imaginar un mundo sin plástico resulta imposible en nuestros días. Miles de objetos de nuestras casas, calles y oficinas y hasta nuestra propia ropa y remedios médicos están compuestos de ese material.

tipos de plásticos según su clasificación numérica

El plástico se ha hecho tan omnipresente que resulta difícil creer que apenas llevamos produciéndolo a escala industrial desde hace solo unas décadas. Su historia es más reciente de lo que se podría pensar. Los primeros plásticos totalmente sintéticos empezaron a fabricarse a comienzos del siglo XX: la baquelita, ideada en 1907, fue el primero de ellos, pero no fue hasta después de la II Guerra Mundial cuando arrancó la fabricación y utilización masiva de todo tipo de materiales de ese tipo.

¿Qué es el plástico? Se define con este nombre a los materiales formados por compuestos orgánicos, sintéticos o semisintéticos, que son maleables y pueden moldearse con presión y calor. Esto les permite gran variedad de uso. ¿De dónde viene su nombre? Pues de su principal cualidad mecánica. El término viene de plasticidad, la capacidad de deformarse sin romperse.

Efectivamente, el plástico es un gran invento. Es resistente y ligero. impermeable al agua y puede ser duro o blando, rígido o flexible, opaco o transparente y moldearse en láminas o en fibras, todo lo cual le ha convertido en un material básico para la sociedad de consumo. Desde su hallazgo, no hace falta tallar objetos en madera, metal, cuero, fibras u otros materiales. Basta con verter una pasta en un molde y tener cientos de miles de copias del mismo objeto.

Tipos de plástico

Sin embargo, bajo el nombre genérico plástico se engloba un sinfín de sustancias que pasan por nuestras manos todos los días sin que sepamos distinguirlas y sin saber tampoco el ciclo de vida que tienen. PET, HDPE, PVC, LDPE, PP, PS … una ensalada de siglas que trataremos de aclarar en las próximas líneas.

¿De qué están hechas? ¿Para qué se usan? ¿Es fácil reciclarlas? ¿Cuánto tardan en degradarse en el medio ambiente?

Los plásticos más comunes se clasifican con un número del 1 al 7. Estos dígitos aparecen impresos dentro de un triángulo en la mayoría de objetos fabricados con ellos y dan información sobre su composición. Existen cientos de materiales plásticos, además de estos siete. Plastics Europe, la patronal del sector en la UE, tiene información sobre ellos en su página web.

PET (Tereftalato de polietileno)

El PET o PETE por sus siglas en inglés es tereftalato de polietileno. Tiene muchas propiedades, como su alta transparencia y la admisión de colorantes. Es resistente, ligero y reciclable con facilidad.

Se usa en las botellas de agua o de bebidas. Solo puede emplearse como material para almacenar alimentos la primera vez. Después, se utiliza para crear fibras textiles, como el tejido de forro polar, que es 100% PET, o envases para unos no alimentarios.

Cualidades:

  1. Alta resistencia
  2. Buena barrera a CO2 y a la humedad
  3. Compatible con otros materiales
  4. Reciclable
  5. Bajo peso
  6. Impermeable
  7. Aprobado uso para contacto alimentario

Si el PET se tira al medio ambiente su efecto dura largo tiempo. Según cálculos, puede tardar entre 500 y 1.000 años en descomponerse. Y auque deje de verse habrá liberado miles de fragmentos de microplástico.

HDPE (Polietileno de alta densidad)

El polietileno de alta densidad (PEAD) o HDPE por sus siglas en inglés es flexible, pero con cierta rigidez, y resiste impactos químicos y temperaturas además del agua. Por ese motivo se emplea en envases como botellas de leche, productos de limpieza o aceite para motores.

Después de reciclarse suele ser usado para hacer nuevos envases, cajas, juguetes, detergentes, tiestos e incluso algunos muebles.

  1. Alta resistencia química y térmica
  2. Resistencia a los impactos
  3. Sólido, incoloro
  4. Facilidad de procesar
  5. Flexible, pero con rigidez
  6. Ligero
  7. Impermeable e higiénico
  8. Resistente al agua, a ácidos y a varios disolventes

LDPE (Polietileno de baja densidad)

El polietileno de baja densidad o LDPE tiene una alta resistencia, tanto a los impactos como a los químicos al igual que el HDPE o PEAD. Es bastante flexible y su transparencia depende del espesor.

Es el material con el que se hace el papel film, el plástico de burbujas o las bolsas de la compra. El reciclado del polietileno de baja densidad es posible y con él se vuelven a hacer los mismos materiales.

Es fundamental tratar estos objetos adecuadamente, devolviéndolos al ciclo de reciclado o al de residuos. Si se arrojan a la naturaleza pueden tardar hasta 150 años en descomponerse. Y aun así, se desharía en pequeñas piezas de microplástico.

  1. Alta resistencia química y térmica
  2. Resistencia a los impactos
  3. Facilidad de procesar
  4. Flexibilidad, mayor que el PEAD
  5. Transparente u opaco, dependiendo de su espesor
  6. Tiene dificultades para imprimir, pintar o pegar sobre su superficie

PVC (Policloruro de vinilo)

El policloruro de vinilo o PVC es el tipo de plástico más versátil, formado por la combinación de cloro y carbono, que se extraen de la sal (57 %) y del petróleo o el gas (43 %).

Puede ser rígido y flexible, dependiendo del proceso de producción. Tiene altas resistencias y una baja densidad. Es tenaz y dúctil.

Está presente en las tarjetas de crédito, tuberías, revestimiento de cables, pieles sintéticas o algunos marcos de puertas y ventanas. Después de ser reciclado, puede usarse como tubo de drenaje e irrigación. Su reciclado es bastante complejo, pero es posible hacerlo.

  1. Puede ser tanto rígido como flexible, según su proceso de producción
  2. Dúctil y tenaz y alta resistencia ambiental
  3. Baja densidad, alta resistencia a la abrasión y al impacto
  4. Estable e inerte: higiénico
  5. No se quema con facilidad
  6. Es eficaz para aislar cables eléctricos
  7. Bajo coste de instalación
  8. Resistencia a la corrosión
  9. Reciclable

PP (Polipropileno)

El polipropileno o PP es un polímero termoplástico obtenido gracias a la polimerización del propileno. Es muy resistente y fácil de moldear.

Se emplea en tapones de botellas, pajitas, fiambreras, neveras portátiles, fibras de tejidos y de alfombras, lonas y hasta pañales. El reciclado de este plástico también es posible.

Propiedades:

  1. Resistente al uso
  2. Resistencia a los agentes químicos
  3. Resistente al agua hirviendo
  4. Resistencia a las cargas
  5. Resistencia a los detergentes
  6. Bajo coste, fácil de moldear y colorear
  7. Buena estabilidad térmica

PS (Poliestireno)

El poliestireno o PS es un polímero termoplástico obtenido gracias a la polimerización del estireno. No es fácil de reciclar. El proceso es muy complicado, aunque técnicamente es posible.

Se emplea para fabricar vasos térmicos, hueveras, bandejas de comida, relleno para embalaje, envases de yogur o aislantes.

Existen cuatro tipos principales de poliestireno:

  • El PS cristal, sólido y transparente, pero también frágil
  • El PS de alto impacto. Es fuerte y resistente; puede aguantar impactos sin romperse
  • El PS expandido, frágil y ligero. Es el corcho blanco que se usa en bandejas de comida, por ejemplo, y que en España conocemos tambie´n como poliexpán
  • El PS extrusionado, que es similar al expandido, pero además es impermeable

Existen 4 tipos principales: el PS cristal, transparente, rígido y quebradizo, el PS de alto impacto, resistente, el PS expandido, muy ligero y el PS extrusionado, similar al PS expandido pero más denso.

Otros (Plástico mezcla)

Cuando encontramos el número 7 en un producto plástico es porque se trata de una mezcla de varios materiales. Su reciclaje es difícil porque es difícil conocer qué resinas contiene exactamente y porque además habría que separarlas y tratarlas por separado.

Se pueden encontrar plásticos mezclado en productos como biberones, discos compactos, envases para uso médico o piezas de coches.

Impactos del plástico

El problema, o los problemas vinculados a los plásticos son varios. En primer lugar, la fuente material con la que están hechos. Los plásticos, que son polímeros orgánicos de alto peso molecular, son sintetizados habitualmente a partir de derivados químicos de los hidrocarburos.

Aunque habitualmente los asociamos al motor de explosión y los coches, barcos y aviones, olvidamos que una parte importante de la producción mundial de crudo e hidrocarburos va a producir el plástico. Y debido a eso, la producción de plástico supone el uso de una materia prima no renovable y que es responsable de emisiones de gases de efecto invernadero que contribuyen al cambio climático. Según datos de la patronal Plastics Europe, la producción de plásticos en Europa es responsable del consumo de entre el 4% y el 6% del petróleo y el gas del continente.

El segundo gran problema de los plásticos es el de su persistencia en la naturaleza. La misma cualidad que tiene como objeto de uso, su resistencia, se convierte en un problema cuando se libera al medio ambiente. Porque el plástico no se degrada fácilmente. Y cuando lo hace, como estamos empezando a descubrir, no desaparece, sino que deshace en partículas de tamaño ínfimo, a veces inferior a micras, que acaban inundando aire, tierra y agua. Es el conocido problema de los microplásticos, que ha saltado a la opinión pública en los últimos años. Debido a ellos, los mares se están convirtiendo en una sopa de plástico, y los pequeños fragmentos pueden encontrarse no solo en el ambiente, sino también incorporados a los tejidos de los seres vivos.

plantas
Las nuevas botellas deberán llevar el tapón unido al recipiente.

Se estima que cada año llegan a los mares y océanos de todo el planeta 4,8 millones de toneladas de residuos de plásticos, una cifra que podría llegar a alcanzar los 12,7 millones de toneladas anuales, según los modelos de cálculo más pesimistas. Estos son los datos que arrojaba una investigación publicada en 2015 en la revista Science y llevada a cabo por un grupo de trabajo del Centro Nacional de Análisis y Síntesis Ecológicos (NCEAS) de la Universidad de Santa Bárbara (Estados Unidos) con el apoyo de la organización Ocean Conservancy de Washington.

Producción en aumento

Para algunos, el problema no es el plástico, sino su mal uso.

Otra cuestión de peso para visualizar la gestión de los plásticos como un gran reto actual y futuro es que la producción va en aumento. En 2017, un estudio realizado por la Universidad de Georgia, la Universidad de California y la Sea Education Association (SEA) y publicado en la revista Science Advances  se atrevió a estimar la cantidad de plásticos producida por el ser humano a lo largo de la historia.

El estudio concluía que, a fecha de 2015, se habían generado unas 8.300 millones de toneladas de plástico. Esta cifra equivale a lo que pesaría un millón de torres Eiffel. Si hacemos la relación con la población mundial, que en 2017 se estimaba en 7.500 millones de personas, corresponderían unos 1.100 kilos de plástico por cada habitante del planeta.

Según el trabajo, la producción de plástico ha pasado de los dos millones de toneladas anuales en 1950 a las 381 millones de toneladas generadas en 2015. Esto equivale a unos 50 kilos de producción anual por cada persona en el mundo.

Respecto al destino que ha tenido toda esta producción, el trabajo que publicaba Science Advances indicaba que de las 8.300 millones de toneladas de plásticos producidas en la historia hay un 30% que aún sigue en uso. El resto, unos 6.000 millones de toneladas, se han convertido en residuos. Del total de estos residuos, sólo el 9% ha sido reciclado, el 12% ha sido incinerado y el 79% ha ido a parar a vertederos o arrojado al medio ambiente.

Respecto al plástico que llega al mar, algunos estudios estiman en ocho millones de toneladas la basura plástica que llega al mar cada año, lo que equivale a verter cada segundo más de 200 kilos en los océanos.

“Si lo comparamos con otros productos, como el acero o el cemento, veremos que buena parte de estos últimos va a la construcción, por lo que tienen décadas de uso. Sin embargo, la mitad de plástico que producimos se convierte en residuo en cuatro o cinco años”, afirma Roland Geyer, autor principal del estudio y profesor de Ciencias Ambientales en la Universidad de California.

Una persona recoge basura de plástico en la playa

“Hay áreas en las que el plástico es indispensable, especialmente en productos pensados para que duren”, afirma Kara Lavender Law, profesor de investigación en SEA y coautora del estudio, “pero creo que tenemos que hacer una reflexión muy importante sobre el uso creciente que hacemos de los plásticos y pensar bien para qué tiene sentido emplearlos y para qué no”, añade.

Adiós a los plásticos de un solo uso

Precisamente esa es la línea estratégica impulsada por la Unión Europea y aplicada por España: tratar de reducir el empleo de plásticos de un solo uso.

A comienzos de este mes de junio el Consejo de Ministros ha aprobado la Estrategia Española de Economía Circular (EEEC) y también el anteproyecto de ley de residuos que transpone la Directiva europea de 2018.

Por primera vez la legislación española recoge limitaciones a determinados plásticos de un solo uso, restringiendo la introducción en el mercado de alguno de ellos y estableciendo un impuesto para avanzar en la reducción de los envases de plástico no reutilizables.

Por una parte, a partir de julio de 2021 quedaría prohibida la introducción en el mercado de los siguientes productos: bastoncillos de algodón; cubiertos (tenedores, cuchillos, cucharas, palillos); platos; pajitas y agitadores de bebidas y los recipientes y vasos para alimentos y bebidas hechos de poliestireno expandido, incluidos sus tapas y tapones.

Además, hay otros productos que no se prohíben, pero se fija para ellos objetivos de reducción. Entre ellos están los vasos para bebidas, incluidos sus tapas y tapones y los recipientes para alimentos de consumo inmediato.

Para estos productos se ha de conseguir en 2026 una reducción del 50% en su comercialización, con respecto a 2022; y en 2030, esa reducción debe ser del 70%, también con respecto a 2022. Para cumplir con estos objetivos, todos los agentes implicados en la comercialización fomentarán el uso de alternativas reutilizables o de otro material no plástico.

Además, para acelerar el cambio y enviar una señal al mercado, se introduce un impuesto especial a estos envases de plástico no reutilizable que será de carácter indirecto y recaerá sobre la fabricación, importación o adquisición intracomunitaria de envases de plástico no reutilizables que vayan a ser objeto de utilización en el mercado español. Se trata de un impuesto similar al que se implantará en Reino Unido o Italia y ascenderá a 0,45 euros por kilogramo de envase.

Con ello, el Gobierno aspira a una recaudación cercana a 724 millones de euros.

La industria se mueve

Por su parte, la industria española del plástico, agrupada en la Plataforma Española del Sector de los Plásticos ha lamentado la “demonización” de este material por comportamientos incívicos y ha reclamado “diálogo fluido” al Gobierno ante una propuesta normativa que puede acarrear la pérdida del 40% de los 90.000 empleos directos que proporciona el sector en España, aseguran.

La opinión del sector es que el problema no es del plástico, que es útil y necesario para múltiples aplicaciones y que resulta difícil de sustituir, sino el mal uso que se hace de él.

Los plásticos deberían reciclarse o tratarse adecuadamente como residuos, y no ser arrojados al medio ambiente, defiende el sector, que apoya la estrategia de reducir, reutilizar y reciclar y hacer un buen uso de esta materia prima.

En ese sentido, la Plataforma Española del Sector de los Plásticos ha lanzado una campaña en defensa del plástico como material.

 

Otro agente del sector es PlasticsEurope que representa a los fabricantes activos de polímeros en el sector del plástico en Europa y también a los transformadores, representados por European Plastics Converters (EuPC), los recicladores, representados por European Plastics Recyclers (PRE), y los fabricantes de maquinaria, representados por European Plastics and Rubber Machinery (EUROMAP).

Plastics Europe ha lanzado un compromiso voluntario titulado Plastics 2030 que se centra en prevenir las “fugas de plásticos al medio ambiente”, mejorar la eficiencia de los recursos y potenciar la circularidad de los envases de plástico. En esa línea, Plastics Europe se compromete a alcanzar el 100% de reutilización, reciclaje y / o recuperación de todos los envases de plástico en toda la UE para 2040 y lograr el 60% de reutilización y reciclaje de envases de plástico para 2030.

Está claro que vivimos en una sociedad adicta al plástico. Pasados 70 años desde que empezamos a usarlo masivamente, nos hemos dado cuenta de que hemos llenado el planeta de basura de larga duración. Está por ver que las medidas legislativas y la autorregulación del sector puedan revertir la ola. Para ello hace falta también el impulso de una ciudadanía cada vez más concienciada.



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