La pandemia ha multiplicado por diez los residuos sanitarios

La pandemia ha multiplicado por diez los residuos sanitarios

Según un informe de la OMS, los residuos sanitarios se han multiplicado por diez a raíz de la pandemia de covid-19 lo que está provocando importantes problemas en la gestión de estos productos desechables, en especial en países vulnerables


La pandemia de coronavirus ha afectado a todas las esferas de nuestra vida cotidiana y a todos los sectores económicos del planeta. Uno de los ámbitos que más se han visto sacudidos por la crisis sanitaria ha sido, sin duda, la gestión de residuos a causa del consumo masivo de productos desechables, como mascarillas, guantes, equipos de protección personal o pruebas de detección de covid-19.

De acuerdo con el  Análisis global de desechos de atención médica en el contexto de COVID-19: estado, impactos y recomendaciones que acaba de publicar la Organización Mundial de la Salud, esta basura sanitaria, principalmente plástica, amenaza la salud humana y ambiental y expone una necesidad imperiosa de mejorar las prácticas de gestión de desechos.

La vista de máscaras desechadas, aceras, playas y bordes de carreteras tirados por la basura se ha convertido en un símbolo universal de la pandemia en curso en todo el mundo.

En declaraciones a los periodistas en Ginebra, el jefe de la agencia, Tedros Adhanom Ghebreyesus, dijo que el informe “es un recordatorio de que, aunque la pandemia es la crisis de salud más grave en un siglo, está conectada con muchos otros desafíos que enfrentan los países”.

Según el informe, los desechos procedentes de establecimientos sanitarios se han multiplicado por diez tras la pandemia. Los guantes desechables representan un volumen mayor que las mascarillas en el conjunto de esos desechos, aunque los suministros utilizados en la vacunación empiezan a ocupar un lugar predominante. Ya se han administrado más 10.100 millones de dosis de vacunas en todo el mundo, lo que ha producido  más de 150.000 toneladas de desechos adicionales en forma de jeringas, agujas y cajas de seguridad.

La OMS también contabiliza las 87.000 toneladas de equipos de protección personal que se adquirieron entre marzo de 2020 y noviembre de 2021 y se enviaron a través de una iniciativa conjunta de emergencia de la ONU. Se espera que la mayor parte de este equipo haya terminado como desecho.

El análisis señala que se han utilizado más de 140 millones de kits de test, con potencial para generar 2.600 toneladas de residuos no infecciosos (principalmente plástico) – y 731.000 litros de residuos químicos (equivalentes a un tercio de una piscina olímpica)

Para la agencia, esto es solo una indicación inicial de la magnitud del problema ya que solo contabiliza los productos adquiridos para misiones de Naciones Unidas, y no incluye los desechos generados por la población general. Solo las mascarillas producidas en 2020 representaron 6 millones de toneladas adicionales de desechos.

Medio ambiente afectado

Para el director ejecutivo del Programa de Emergencias Sanitarias de la OMS , el doctor Michael Ryan, este tipo de protección es vital, “pero también es vital garantizar que se pueda usar de manera segura sin impactar en el entorno circundante”.  Esto significa contar con sistemas de gestión efectivos, incluida la orientación para los trabajadores de la salud sobre qué hacer.

En la actualidad,  el 30% de los establecimientos de salud (el 60% en los países menos desarrollados) no están equipados para manejar las cargas de desechos existentes, y mucho menos los desechos adicionales.

Esto puede exponer a los trabajadores de la salud a lesiones por agujas, quemaduras y microorganismos patógenos, dijo la OMS. Las comunidades que viven cerca de vertederos y sitios de eliminación de desechos mal administrados pueden verse afectadas por el aire contaminado por la quema de desechos, la mala calidad del agua o las plagas que transmiten enfermedades.

La directora de Medio Ambiente, Cambio Climático y Salud de la OMS, Maria Neira, cree que la pandemia ha obligado al mundo a enfrentarse a este problema. “Un cambio significativo en todos los niveles, desde el global hasta el hospital, en la forma en que gestionamos el flujo de desechos de la atención de la salud es un requisito básico de los sistemas de atención de la salud climáticamente inteligentes”, dijo.

Recomendaciones

El informe establece un conjunto de recomendaciones, que incluyen embalaje y envío ecológicos; compra de EPI seguros y reutilizables, fabricados con materiales reciclables o biodegradables; inversión en tecnologías de tratamiento de residuos sin quemar; e inversiones en el sector del reciclaje para garantizar que los materiales, como los plásticos, puedan tener una segunda vida.

Para la OMS, la crisis de salud también ofrece la oportunidad de desarrollar políticas y regulaciones nacionales sólidas, cambiar comportamientos y aumentar los presupuestos.

La presidenta del Grupo de trabajo sobre desechos sanitarios, la doctora Anne Woolridge, señaló que existe una creciente apreciación de que las inversiones en salud deben tener en cuenta las implicaciones ambientales y climáticas.

“Por ejemplo, el uso seguro y racional de EPP no solo reducirá el daño ambiental causado por los desechos, sino que también ahorrará dinero, reducirá la posible escasez de suministros y apoyará aún más la prevención de infecciones mediante el cambio de comportamientos”, explicó.


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