El Estrecho de Messina esconde el fondo marino más sucio del planeta

El Estrecho de Messina esconde el fondo marino más sucio del planeta

Un estudio liderado por la Universidad de Barcelona advierte del importante ritmo de contaminación que están sufriendo nuestros océanos y de lo perjudicial que puede llegar ser para los ecosistemas marinos. El Mediterráneo, por ejemplo, esconde una de las áreas con mayor densidad de basura marina conocida en todo el mundo


Los océanos se están convirtiendo en el mayor vertedero del mundo, sobre todo en lo que a plástico se refiere. Diversas investigaciones apuntan que estas masas de agua han pasado de recibir unas ocho toneladas métricas (Mt) de plásticos en el 2010 a ingresar prácticamente 23Mt en la actualidad.

De seguir con el actual ritmo de contaminación y de producción de plásticos, los expertos señalan que la emisión de plásticos podría aumentar hasta 90 Mt por año durante las siguientes tres próximas décadas, y los residuos totales de 2.000 millones de toneladas a 3.400 millones de toneladas en el mismo periodo, “incluso en los escenarios más ambiciosos de gestión de estos residuos”.

Si bien se conocen las cantidades aproximadas de plásticos que se emiten al medio marino, los expertos no saben con certeza donde acaban realmente todas esas cantidades. De hecho, muchos de ellos afirman que en la actualidad el paradero del 99% de esos plásticos es desconocido porque muchos de ellos terminan hundiéndose hacia un fondo marino en la mayoría de los casos inaccesible.

La suciedad en el fondo marino podría superar las 3.000 millones de toneladas durante las próximas décadas | Foto: Universidad de Barcelona

“El alcance de la basura marina en nuestros mares y océanos aún no se conoce completamente. Las regiones marinas más afectadas por este problema son los mares sin litoral y semicerrados, los fondos costeros y las zonas marinas bajo la influencia de grandes desembocaduras de ríos, y lugares con alta actividad pesquera, incluso alejados de tierra”, señala Miquel Canals, miembro de la Universidad de Barcelona (UB).

Este experto, en concreto, es el responsable del Grupo de Investigación Consolidado en Geociencias Marinas de la UB y uno de los autores de un nuevo estudio publicado en la revista Environmental Research Letters que, entre otras cosas, “proporciona una síntesis del conocimiento actual sobre materiales de origen humano que se encuentran en el lecho marino, destacando la necesidad de comprender la ocurrencia, distribución y cantidades de basura para proporcionar información para tomar medidas adecuadas”.

“El documento también muestra la necesidad de emplear nuevas metodologías, es decir, enfoques de imágenes, para cubrir áreas que no se habían considerado anteriormente, y proporciona herramientas para permitir evaluaciones cuantitativas como las que ofrece la Directiva marco sobre la estrategia marina de la UE (DMEM, o MSFD, por sus siglas en inglés)”, subraya Georg Hanke, investigador que ha participado en el estudio.

Contaminación, destructor de vida

El estudio constata que el mar Mediterráneo es uno de los puntos calientes en el mundo por contaminación de plástico y otros desechos, que se redescubre cada vez que ocurre algún fenómeno extremo, como lo fue Gloria a principios del 2020.

“Durante el temporal, algunas playas del país fueron literalmente pavimentadas con escombros, lo que demuestra hasta qué punto está contaminado el fondo marino costero.”, comenta Miquel Canals.

En este sentido, el estudio revela que el estrecho de Messina, un puente submarino que separa la isla de Sicilia de la península Itálica, es el área con mayor densidad de basura marina conocida en todo el mundo, con más de un millón de objetos por kilómetro cuadrado en algunos puntos.

Para los autores, que exista tan densidad de basura es un verdadero problema. Según exponen, cerca de 700 especies marinas, el 17% de las cuales están presentes en la lista roja de la IUCN, se han visto afectadas por este problema de contaminación, sobre todo por el exceso de plásticos.

“Los artes de pesca enredados en los fondos marinos pueden causar graves impactos ecológicos durante décadas debido a la denominada pesca fantasma. La lenta descomposición de las redes de pesca -generalmente de polímeros de alta resistencia- también agrava los efectos perjudiciales de este tipo de residuos sobre el ecosistema marino”, señalan en el estudio.

Si bien las nuevas tecnologías han ayudado a realizar grandes progresos en el estudio del estado ambiental de los fondos marinos a nivel mundial, los autores advierten que es necesario también que avance la aplicación de medidas específicas para minimizar un problema ambiental “tan grave”.

“La basura marina ha llegado a los lugares más remotos del océano, incluso a los menos frecuentados por nuestra especie y aún no cartografiados por la ciencia. Para corregir algo malo, debemos atacar su causa. Y la causa de la acumulación de desechos en las costas, mares y océanos, y en todo el planeta, es el exceso de generación y emisión de desechos en el medio ambiente. Como seres humanos, tenemos poco o ningún cuidado para evitar que la basura se acumule en todas partes “, concluye Miquel Canals.



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