Al menos 18 millones de niños trabajan en los 'basureros digitales'

Al menos 18 millones de niños trabajan en los ‘basureros digitales’

Un informe de UNICEF expone que la basura electrónica está lejos de estabilizarse y que esta, en vez de tratarse en sitios creados para tal fin, se traslada a vertederos ilegales donde familias enteras, incluido niños, la tratan para poder subsistir


La proliferación de aparatos electrónicos también ha supuesto la expansión de sus residuos debido a nuestra tendencia de sustituirlos en lugar de repararlos. De hecho, como señala un reciente informe elaborado por UNICEF, estos aparatos se suelen diseñar para “dificultar su reparación”, lo que fomenta su reemplazo y el flujo de los desechos relacionados.

En este sentido, el documento de UNICEF expone que en el 2019 se generaron unos 53,6 millones de toneladas de desechos eléctricos y electrónicos en todo el mundo, lo que supone un aumento del 21% en los últimos cinco años. Para el 2030, esperan que las cantidades asciendan 74,7 millones de toneladas.

El problema es que todos estos deshechos contienen materiales valiosos como el oro, la plata, o el paladio que son buscados de forma clandestina por las familias de pocos recursos en los países empobrecidos donde se suelen enviar este tipo de desperdicios. Para UNCEF, las ganancias obtenidas son a veces el único sustento de las familias.

Dentro de los núcleos familiares, los niños no suponen una excepción para trabajar y en su informe estiman que de los 152 millones de niños de entre 5 y 17 años trabajan, 18 millones, un 11,9 %, lo hacen en el sector industrial, que incluye el procesamiento de residuos. Al mismo tiempo, 73 millones de niños en todo el mundo realizan trabajos peligrosos, con un número desconocido en el sector clandestino de reciclaje de residuos.

Joven trabajador de los vertederos de desechos electrónico en Ghana | Foto: Abraham Thiga Mwaura

“De la misma manera que el mundo se ha unido para proteger los mares y sus ecosistemas de la contaminación por plásticos y microplásticos, debemos unirnos para proteger nuestro recurso más valioso, la salud de nuestros niños, del peligro cada vez mayor de los desechos electrónicos”, comenta el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus.

En cuanto a las mujeres, se calcula que entre 2,9 y 12,9 millones de mujeres participan en el sector clandestino de los residuos, incluyendo un número desconocido de mujeres en edad de embarazo.

Asimismo, expone que solo el 17,4 % de los desechos eléctricos y electrónicos producidos en 2019 llegaron a sistemas formales de gestión o reciclaje. El resto se eliminó en vertederos ilegales, a nivel nacional o internacional, o fue reciclado por trabajadores clandestinos.

“Los procesos de reciclaje primitivos suelen carecer de medidas de seguridad y de equipos de protección personal. Tanto la contaminación ambiental grave como los riesgos para la salud humana están asociados a los sitios de desechos eléctricos y electrónicos”, resalta el texto de UNICEF.

Todo esto ocurre cuando existen convenios internacionales, como los de Basilea, Róterdam y Estocolmo, prohíben el uso comercial y el movimiento transfronterizo de determinadas sustancias peligrosas como las que se encuentran en los desechos electrónicos.

La necesidad empuja a familias enteras a trabajar en estos vertederos ilegales | Foto: Aline Tong

Por este motivo, el informe pide que se establezca un “instrumento sólido y vinculante” con el objetivo de que los exportadores, importadores y gobiernos garanticen que los desechos electrónicos se eliminen de forma racional y benigna para el medio ambiente, la salud y seguridad de los trabajadores y las comunidades.

También insta al sector de la salud a que reduzca los efectos adversos de los desechos electrónicos mediante la creación de capacidad para diagnosticar, monitorear y prevenir la exposición a tóxicos, y aboga por mejores datos e investigaciones de salud sobre los riesgos que encaran los trabajadores informales que lidian con desechos electrónicos.

“Los niños y adolescentes tienen derecho a crecer y aprender en un ambiente saludable, y la exposición a desechos eléctricos y electrónicos y sus muchos componentes tóxicos incuestionablemente impacta ese derecho”, sostiene Maria Neira, directora del Departamento de Medio Ambiente, Cambio Climático y Salud de la OMS.

Además de proteger el medio ambiente y la salud de las personas, un mejor reciclaje también presenta oportunidades para aumentar los ingresos y disminuir la demanda de nuevos materiales. De acuerdo con el informe, en 2019 se podrían haber recuperado hasta 57.000 millones de dólares en materias primas si los desechos eléctricos y electrónicos se hubieran reciclado de forma óptima, al tiempo que se hubiesen reducido las emisiones de gases de efecto invernadero.



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