Plásticos biodegradables, una solución ecológica con problemas de etiquetado

Plásticos biodegradables, una solución ecológica con problemas de etiquetado

La Agencia Europea de Medio Ambiente alerta en un informe sobre la necesidad de que los plásticos biodegradables, compostables o de base biológica tengan un etiquetado más claro para garantizar su correcta eliminación y una mayor concienciación ciudadana


Los plásticos son, sin duda, un material clave en la vida moderna. Estos materiales son versátiles, ligeros y se pueden producir a un precio relativamente bajo, aunque tienen un enorme coste ambiental en forma de residuos que tardan miles de años en descomponerse y contaminan ecosistemas terrestres y acuáticos con micropartículas que afectan a cientos de especies animales y vegetales. Si bien es cierto que la innovación tecnológica ha permitido desarrollar plásticos que se degradan más rápidamente o que necesitan menos combustibles fósiles para su fabricación, actualmente solo el 1% de los plásticos y productos plásticos en el mercado global se consideran de base biológica, compostables o biodegradables.

A pesar de estas pobres cifras de circulación, los plásticos biodegradables, compostables y de base biológica se promueven cada vez más como una solución a los desafíos que plantea nuestra excesiva dependencia de este material. Cada vez más productos de consumo, sobre todo unos plásticos de un solo uso cuya prohibición se está extendiendo paulatinamente a cada vez más países, se etiquetan y venden como “verdes”. Pero, ¿hasta qué punto pueden los plásticos biodegradables, compostables y de base biológica ayudar a resolver los desafíos de sostenibilidad que plantean los plásticos?

Para la Agencia Europea de Medio Ambiente, que ha publicado recientemente un informe sobre estos materiales, la falta de información al público y la confusión en el etiquetado de los plásticos “verdes” plantea grandes desafíos. Aunque a priori los plásticos biodegradables y compostables reducen el problema de contaminación residual a largo plazo, el problema es que los consumidores no comprenden todavía demasiado bien cómo deben eliminarse correctamente.

Sin embargo, es importante entender que existen muchos tipos de plásticos biodegradables que, por tanto, tienen diferentes plazos y condiciones para descomponerse correctamente. Además, el que un artículo de plástico biodegradable o compostable se biodegrade y la velocidad de este proceso depende en gran medida de las condiciones a las que esté expuesto durante la eliminación: la temperatura, la presencia de microorganismos y nutrientes o las tasas de oxígeno y humedad en el contenedor pueden hacer variar mucho la degradación de los plásticos. Es más, si no se cumplen ciertas condiciones, algunos de estos plásticos pueden no biodegradarse e incluso fragmentarse en microplásticos.

Tipos de bioplásticos

Los plásticos biodegradables están diseñados para biodegradarse en un medio específico (agua, suelo, compost) bajo ciertas condiciones y en diferentes períodos de tiempo.

Los plásticos industrialmente compostables están diseñados para biodegradarse en las condiciones de una planta de compostaje industrial o una planta de digestión anaeróbica industrial con un paso de compostaje posterior.

Los plásticos compostables domésticos están diseñados para biodegradarse en las condiciones de un compostador doméstico bien administrado a temperaturas más bajas que en las plantas industriales de compostaje. La mayoría de ellos también se biodegradan en plantas industriales de compostaje.

Los plásticos de base biológica se fabrican total o parcialmente a partir de materias primas biológicas en lugar de la materia prima fósil (petróleo) utilizada en los plásticos convencionales.

Los plásticos oxodegradables incluyen aditivos que, por oxidación, conducen a su fragmentación en microplásticos o descomposición química.

Es decir, la sostenibilidad de los materiales de origen biológico, al igual que la de los plásticos de origen fósil, depende sobre todo de las prácticas de producción, la vida útil de los productos y el tratamiento final en las plantas industriales de reciclaje. Según la AEMA, el mayor problema es que el término bioplásticos se usa a veces para plásticos que son de base biológica o biodegradables, o ambos, aunque tengan propiedades muy diferentes. Esto lleva a que los consumidores malinterpreten a menudo el término de “bioplásticos”.

Nuevos estándares europeos

Para poder evitar esta confusión, la AEMA urge a desarrollar nuevos estándares en la Unión Europea que permitan que los bioplásticos cumplan su función de mejorar la economía circular. Aunque existen normas comunitarias para evaluar la compostabilidad de los plásticos en plantas industriales de compostaje y o la biodegradabilidad de estos materiales en el suelo agrícola, éstas son a menudo muy generales y presentan importantes lagunas. Por ejemplo, hasta la fecha, no existe una norma europea para evaluar la biodegradabilidad de los plásticos en el agua, a pesar de que la contaminación plástica de mares y ríos es uno de los principales problemas de la gestión de residuos mundial.

Además, la mayoría de los productos de plástico compostables están diseñados para biodegradarse en condiciones específicas y controladas en plantas industriales de compostaje. Esto significa que no tienen por qué degradarse correctamente en compostadores domésticos semi-controlados o en las condiciones incontroladas del ambiente natural. Para la AEMA, es necesario proporcionar información adicional más allá de la propia etiqueta si se quiere mejorar la comprensión de cómo desechar el producto.

En este sentido, los autores del informe exigen que el Plan de acción de Economía Circular 2020 de la Comisión Europea, que actualmente se encuentra en proceso de elaboración, prevea la creación de un marco político claro para los plásticos con propiedades biodegradables. Esto implica tanto crear normas armonizadas para definir y etiquetar plásticos compostables y biodegradables como averiguar en qué aplicaciones concretas estos plásticos pueden tener mayores beneficios medioambientales.

Plan de acción
En 2050, los plásticos podrían representar el 20 % del consumo de petróleo y el 15 % de las emisiones de gases de efecto invernadero.

La AEMA insiste en que el nuevo sistema de etiquetado debe evitar confundir a los consumidores y venir acompañado de campañas de concienciación y comunicación clara con los consumidores, que mejore su comprensión de las etiquetas utilizadas en los plásticos y garanticen su correcta eliminación.

Los plásticos biodegradables y compostables pueden ofrecer beneficios ambientales si se desarrollan para situaciones y aplicaciones específicas pero, según la AEMA, necesitan urgentemente mejoras, ya que es probable que el mercado de estos productos crezca en los próximos años. Y es que, por ahora, los plásticos compostables y biodegradables están lejos de proporcionar una solución general e independiente al desafío que plantea este material a las políticas europeas de economía circular.



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