Recicladores: claves para la economía circular, invisibles para la sociedad - EL ÁGORA DIARIO

Recicladores: claves para la economía circular, invisibles para la sociedad

Casi dos millones de recicladores en Iberoamérica realizan un trabajo indispensable pero sin reconocimiento por parte de los gobiernos, de la ciudadanía o la industria. No obstante, sin ellos, las ciudades pagarían costos económicos y ambientales más grandes, que hoy se ahorran gracias a su labor en condiciones precarias, insalubres e inseguras


Son las cinco de la mañana y Benzo, reciclador en Santo Domingo (República Dominicana), se alista para un día que será agotador. Sale de su casa en el barrio ‘Batey Duquesa’ formado por una treintena de casas a los pies del vertedero de basura La Duquesa en las que habitan mayoritariamente migrantes haitianos.

“Estoy trabajando duro para que mis hijos no vengan a hacer el mismo trabajo que yo”, cuenta mientras recoge algunos residuos en los alrededores de su vivienda. Todos los días inicia su labor a las seis de la mañana, almuerza al mediodía y prosigue su labor sin descanso: separar lo que aún tiene valor de lo que ya no lo tiene, hasta las primeras horas de la madrugada del día siguiente.

A 2.000 kilómetros, ya hace horas que Sergio, reciclador desde hace nueve años, recorre las calles de San Salvador (El Salvador). Sale todos los días de su casa a las 3 de la madrugada, mientras la ciudad duerme, y con lámpara en mano camina por calles y basureros, en busca de materiales reutilizables. Vivir del día a día con lo que va encontrando es su consigna. ¨Al llegar a casa me aseo bien y me pongo a limpiar los materiales encontrados¨, dice.

A casi 13 kilómetros al oriente de Ciudad de México se encuentra el vertedero a cielo abierto Neza III donde centenares de recicladores trabajan entre montañas de basura. No hay agua ni luz, relata Rita Blanquel de 54 años al salir de una pequeña casa de madera. “Es un ‘tejabancito’, le decimos. Lo usamos para cambiarnos, para sombrearnos, porque a veces nos alcanza la lluvia”, explica.

Vertedero de Ciudad de México. A casi 13 kilómetros al oriente de Ciudad de México se encuentra el vertedero a cielo abierto Neza III, donde centenares de recicladores trabajan entre montañas de basura. | Foto: Claudia Altamirano

Entre la recolección, clasificación y limpieza de los materiales, los recicladores hacen una jornada de trabajo de por lo menos 18 horas diarias para poder ganar 70 dólares a la semana. Una realidad que viven millones de personas en América Latina.

Cerca de dos millones de personas en América Latina viven de reciclar, recolectar y procesar residuos

Según datos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), cerca de dos millones de personas en América Latina viven de reciclar, recolectar y procesar residuos de papel, plástico, vidrio, metal, cartón y papel. Y aunque la región produjo un promedio de 231 millones de toneladas de residuos urbanos en 2016, en América Latina se recicla entre el 5% y 10% de la basura que se produce y de ese porcentaje, el 80% de los residuos es gestionado por los recicladores.

Precariedad y poco dinero

Las pésimas condiciones laborales se reproducen en toda Iberoamérica en los la figura apenas está reconocida. “Hay recicladores que todavía están en un proceso de informalidad, en Colombia antes de 2016 se pensaba que esa informalidad era de siete recicladores informales, tres formales. Hoy de cada cinco recicladores formales, hay cinco que están todavía en un proceso de informalidad, es decir, que no pertenecen a ninguna cooperativa, ni asociación”, explica Jadira Vivanco, coordinadora para Colombia y Centroamérica de Latitud R, una iniciativa regional para el Reciclaje con Inclusión social.

Reciclador de Bogotá. Colombia es un referente en la formalización de recicladores en América Latina. | Foto: Lionel Poussery

La larga carrera para la formalización

A pesar de su informalidad, su rol es clave en la sociedad. “Si no fuera por los recicladores informales, mucha chatarra se iría al vertedero, por lo que son un claro actor de la economía circular. Los recicladores dan un servicio a la sociedad y un servicio ambiental por el reciclaje que hacen de forma gratuita”, considera Federico Demaria, profesor de Ecología Política de la Universidad de Barcelona.

“Las empresas privadas cobran de la Administración por recoger, transportar y reciclar esos materiales; mientras que los recicladores informales hacen algo parecido sin cobrar nada del Estado”, agrega apostando por formalizarlos tal y como ha ocurrido en países de América Latina como Colombia, Brasil y Argentina.

En Colombia, el movimiento de defensa de los recicladores empezó en 1987. “Fue cuando el gobierno nacional decidió ordenar que todos los municipios y todas las ciudades del país tengan un relleno sanitario en lugar de un vertedero a cielo abierto. En esa época, la mayoría de los recicladores trabajábamos en estos botaderos”, explica Nohra Padilla, representante de la Asociación de Recicladores de Bogotá.

El cierre de los vertederos también representaba la supresión del lugar de trabajo de los recicladores, que empezaron a buscar residuos en la basura de las calles. “Es entonces cuando los recicladores comenzamos a organizarnos porque además de habernos sacado de los basureros, también querían sacarnos de la calle donde empezábamos hacer nuestro oficio”, recuerda.

Vertedero de La Duquesa. En República Dominicana, migrantes haitianos viven en una treintena de casas a los pies del vertedero de basura La Duquesa. | Foto: Kharla Pimentel

En Argentina la lucha por la formalización tiene, principalmente, cara de mujer. María Castillo, directora nacional de Economía Popular y Reciclado, recuerda cómo las condiciones de pobreza y las persecuciones por parte de la policía les llevaron a organizarse entre el 2000 y el 2007. “De revolver bolsas de basura sin saber lo que era el ambiente, nos convertimos en trabajadores del reciclado. Pero tuvimos que pelearlas todas, desde la Ley de Basura Cero que nos reconoció como parte de Higiene de la ciudad de Buenos Aires, hasta la idea de ponerle chips a los contenedores para que los recicladores no se lleven la basura, que no duró ni dos meses”, explica.

Para Castillo, la organización ha sido clave para cambiar sus condiciones de vida. “Estar organizados significa un montón de cosas: un ingreso económico, protección social y de salud”, dice.

Se trata de un beneficio que los recicladores todavía no disfrutan en Colombia. Al no cubrir los gastos reales de la actividad, el sistema colombiano no permite que la mayoría de los recicladores tengan seguridad social. La inmensa mayoría se queda con el sistema subsidiado de salud sin cotizar para pensión ni riesgos laborales. Así, de las más de 160 organizaciones de recicladores declaradas en Bogotá, solo una paga prestaciones sociales a sus miembros.

Una herramienta de transformación social

A pesar de las dificultades, para la mayoría de ellos ser reciclador es motivo de orgullo. América Sarmiento entró hace 13 años en un proyecto municipal de recolección de materiales en El Salvador con el que ha dado alimentación, estudios y vivienda a cuatro hijos, una de ellas estudia una ingeniería en la universidad. ¨Para mis hijos ha sido duro, antes en las escuelas les decían: Son hijos de la basura, las primeras veces lloraban por las burlas, luego les inculque que el dinero ganado es legal y no necesitamos robar¨, explica.

Esta actividad también evita que los jóvenes se involucren en pandillas. “Podemos mejorar la calidad de vida con el reciclaje y no debemos sentir vergüenza aunque seamos jóvenes recicladores”, dice Gerson un joven que desde hace siete años realiza esta labor. ¨Por el reciclaje saqué mi bachillerato en electrónica e informática, y pienso seguir en la universidad”, asegura.

Las nuevas generaciones serán fundamentales para afrontar los nuevos retos del sector: el desarrollo de la economía circular que se quiere impulsar en la región, según se anunció en el reciente encuentro de ministros de Medio Ambiente de América Latina y El Caribe. “Para implementar los modelos de economía circular en América Latina una de las herramientas más poderosas en la realidad hoy en día en América Latina es el reciclaje inclusivo”, concluye Vivanco.

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Texto: Judit Alonso con información de Marta Saiz y Javier Sulé (Barcelona), Kharla Pimentel (República Dominicana), Claudia Chicas (El Salvador), Lionel Poussery (Colombia), María Gabriela Ensinck (Argentina), Yanine Quiroz y Claudia Altamirano (México).

*Este artículo es un extracto de la serie de publicaciones resultado de la Beca de producción periodística sobre Reciclaje Inclusivo, ejecutada con el apoyo de la Fundación Gabo y Latitud R. Cobertura completa disponible en distintaslatitudes.net



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