La aviación europea solo paga por el 30% de sus emisiones de CO2

La aviación europea solo paga por el 30% de sus emisiones de CO2

El vaivén de las regulaciones ha permitido crear un vacío de emisiones del que se beneficia la aviación europea. Según una reciente investigación, solo el 30% de las emisiones de este sector en Europa están sujetas a regulación, quedando el 70% exentas de pago


La regulación de la aviación dentro del Régimen de Comercio de Derechos de Emisión de la Unión Europea (EU ETS, por sus siglas en inglés) entró en vigor tras varios años de estudio a principios de 2012, arrojando una luz verde al futuro de la aviación europea.

Sin embargo, tal y como señala la Federación Europea de Transporte y Medio Ambiente (T&E), aquel sueño se vio truncado un año después tras la paralización de la iniciativa por parte de la UE, que quería dar tiempo a la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) para desarrollar un enfoque global que mitigase las emisiones de la aviación internacional.

Con motivo de esa paralización, que se extenderá hasta el 2023, la cobertura de la EU ETS quedó limitada exclusivamente a los vuelos que operasen dentro del Espacio Económico Europeo (EEE), es decir, las aerolíneas pasaron solo a ser responsables de las emisiones de sus aviones que sobrevolasen ese espacio, creando así un vacío de emisiones que ahora la Federación Europea de Transporte y Medio Ambiente ha querido rellenar con cifras.

Emisiones de la aviación europea en el 2019 (clic para ampliar) | Foto: T&E, CMW

Según un último informe, en el que también ha participado la Carbon Market Watch (CMW), el 70% de las emisiones lanzadas por las aerolíneas de la UE se producen fuera del espacio de la EEE, por lo que solo están sujetas a la regulación de la EU ETS el 30% de ellas, permitiendo a estas compañías “contaminar sin pagar por más de dos tercios de sus emisiones”.

“Los gobiernos deben cambiar de rumbo y centrarse en ecologizar el sector. Se debería exigir a las aerolíneas que paguen por las emisiones en todos sus vuelos y que comiencen a utilizar combustibles más limpios”, subraya Andrew Murphy, director de la T&E.

En concreto, el informe expone que las operaciones fuera de la UE suponen el 77% para Lufthansa; el 83% para Air Europa y el 86% en el caso de British Airways. En esos vuelos, las aerolíneas europeas emitieron en 2019 65,9 millones de toneladas, por las que “no pagaron un céntimo”.

Respecto a las aerolíneas españolas, el informe afirma que Iberia lanzó en 2019 un total de 5,67 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera, de las que el 83% se “beneficiaron del limbo legal” por la falta de un marco regulatorio.

Respecto a Air Europa, los datos del estudio indican que emitió 2,34 millones de toneladas de CO2, de que “tan solo” el 28,6% se sometieron a algún tipo de regulación. Por su parte, Vueling, con una cifra total de emisiones muy similar (2,33 millones de toneladas de CO2), registró un alto porcentaje de emisiones reguladas (93,9 %), como consecuencia del carácter eminentemente intraeuropeo de sus operaciones.

Un futuro incierto

En el 39 periodo de sesiones de la Asamblea de la OACI, en el 2016, se adoptó una resolución que sentó las bases del ‘Esquema de compensación y reducción de carbono para la aviación internacional”, más conocido como CORSIA.

Según la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA), este sistema se concibe como una medida adicional para alcanzar los objetivos relativos a las emisiones de CO2. Para ellos, CORSIA se basa en un sistema de compensación Offsetting, es decir, en el que se implica a compensación de las emisiones producidas en un sector a través de la reducción de las emisiones en otros sectores.

“La lógica detrás de este mecanismo se basa en que los gases de efecto invernadero (GEI) producidos por la aviación pueden ser compensados a través de la reducción, eliminación o directamente evitando que se produzcan emisiones en otros sectores”, señalan desde la AESA.

Ahora bien, lo que para la AESA constituye un “hito histórico”, para T&E supone más bien todo lo contrario “al estar esta opción asociada con el mayor aumento global de las emisiones netas de CO2 de la aviación”.

Las razones que exponen apuntan a que CORSIA pretende mantener las emisiones de la aviación en los niveles del 2020, así como que las compensaciones que planeta son demasiado baratas para disuadir a las aerolíneas de aumentar sus emisiones.

“CORSIA es simplemente una excusa barata para que el sector de la aviación continúe como de costumbre. La UE no debe tolerarlo y debe resistir la presión de la industria que pide el desmantelamiento del EU ETS”, señala Gilles Dufrasne, responsable de políticas de Carbon Market Watch.

“Debemos poner fin a las exenciones de las que se benefician actualmente las aerolíneas, incluida la distribución gratuita de permisos de contaminación. Reemplazar las políticas existentes con Corsia tendría exactamente el efecto contrario”, añade.

De no experimentar ningún retraso, CORSIA será de obligado cumplimiento a partir del 2027.



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